Euskadi va a apostar fuerte por las matemáticas. Durante los próximos cinco años, el Gobierno vasco invertirá entre 1,5 y 2 millones de euros anuales en el lanzamiento de un nuevo centro de investigación en esta disciplina que aspira a convertirse en un referente mundial. El Basque Center for Applied Mathematics (BCAM) estará dirigido por Enrique Zuazua, Premio Nacional Julio Rey Pastor 2007 y Premio Euskadi de Investigación 2006. Catedrático hasta ahora de la Universidad Autónoma de Madrid, Zuazua se incorporará el lunes, uno de septiembre, a Ikerbasque, la Fundación Vasca para la Ciencia, como director del BCAM, con el objetivo de atraer hacia el País Vasco a investigadores de primera línea mundial para hacer ciencia matemática al más alto nivel.
El BCAM es una iniciativa del Ejecutivo autónomo materializada a través de Ikerbasque, entidad cuya misión es incorporar al sistema vasco investigadores de valía reconocida, «independientemente de su origen». Está concebido como un centro de excelencia y se ubicará en el parque científico de la Universidad del País Vasco (UPV) en Leioa cuando éste sea una realidad, hacia 2018. Al principio, Zuazua,uno de los científicos españoles más citados en todo el mundo, trabajará en las oficinas de Ikerbasque en Bilbao en la puesta en marcha del instituto, cuyas líneas de trabajo dependerán, en gran medida, de los expertos que decidan incorporarse al proyecto.
Como los otros centros auspiciados por la Fundación Vasca para la Ciencia bajo la etiqueta de Basque Excellence Research Center (BERC), el BCAM será de tamaño medio. «A medio plazo, habrá una media docena de investigadores seniors que liderarán otras tantas líneas innovadoras y multidisciplinares», explica Zuazua. Los investigadores seniors serán doctores con al menos diez años de experiencia investigadora seleccionados por Ikerbasque a través de una convocatoria internacional, mientras que los más jóvenes deberán contar con dos años de experiencia científica. El nuevo centro servirá, además, para incorporar al sistema científico vasco a investigadores que ya trabajan en la UPV; pero que, por las características de esa institución, tienen un difícil encaje futuro en ella.
«La incorporación de los socios y el personal llevará su tiempo», indicó ayer a este periódico Alberto Ansuategi, director de Política Científica del Gobierno vasco. Aunque por la propia naturaleza de las matemáticas, el lenguaje de la ciencia, el BCAM podría tener su sede en San Sebastián, Ikerbasque ha optado por Vizcaya porque el núcleo de las matemáticas en Euskadi está en el campus de Leioa y las empresas radicadas en el parque tecnológico de Zamudio son el destino natural de los avances logrados en un centro de matemática aplicada, rama de esta ciencia dedicada a la resolución de problemas del día a día, como cuál puede ser la ruta de autobús que mejor conecte una zona determinada, qué distancia tiene que haber entre las estaciones de tren de una línea para un transporte lo más eficiente posible o cómo mejorar informáticamente una foto con mala iluminación.
Conocimiento para liderar
«Necesitamos tener un conocimiento avanzado en matemáticas. Todos los países desarrollados hacen apuestas importantes por el conocimiento. Si aspiramos a ser referentes en ciencia y tecnología, debemos apostar por la generación del conocimiento», destaca Ansuategi. Zuazua cree que en cuatro o cinco años pueden empezar a «verse cosas», los primeros frutos del trabajo de los investigadores del BCAM, aunque habrá otros que tardarán más tiempo en recogerse. «Los plazos de las matemáticas son intrínsecamente largos. El teorema de Fermat tardó en probarse trescientos años y la conjetura de Poincare, más de cien», advierte. El científico guipuzcoano fue el aspirante elegido de los que se presentaron a una convocatoria internacional para el puesto de director del BCAM convocada por la Fundación Vasca para la Ciencia. Aunque formalmente continuará siendo catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, Zuazua asegura que su mudanza a Euskadi no es algo provisional. «Es habitual que los científicos nos movamos. Vengo con mucha ilusión y con todas las consecuencias. Me incorporo plena y definitivamente a Ikerbasque», indicó ayer Zuazua, quien se marca como objetivo que el centro sea del más alto nivel. «No estamos hablando de competir en el País Vasco ni en España, sino en ser un referente a escala mundial»
El BCAM es una iniciativa del Ejecutivo autónomo materializada a través de Ikerbasque, entidad cuya misión es incorporar al sistema vasco investigadores de valía reconocida, «independientemente de su origen». Está concebido como un centro de excelencia y se ubicará en el parque científico de la Universidad del País Vasco (UPV) en Leioa cuando éste sea una realidad, hacia 2018. Al principio, Zuazua,uno de los científicos españoles más citados en todo el mundo, trabajará en las oficinas de Ikerbasque en Bilbao en la puesta en marcha del instituto, cuyas líneas de trabajo dependerán, en gran medida, de los expertos que decidan incorporarse al proyecto.
Como los otros centros auspiciados por la Fundación Vasca para la Ciencia bajo la etiqueta de Basque Excellence Research Center (BERC), el BCAM será de tamaño medio. «A medio plazo, habrá una media docena de investigadores seniors que liderarán otras tantas líneas innovadoras y multidisciplinares», explica Zuazua. Los investigadores seniors serán doctores con al menos diez años de experiencia investigadora seleccionados por Ikerbasque a través de una convocatoria internacional, mientras que los más jóvenes deberán contar con dos años de experiencia científica. El nuevo centro servirá, además, para incorporar al sistema científico vasco a investigadores que ya trabajan en la UPV; pero que, por las características de esa institución, tienen un difícil encaje futuro en ella.
«La incorporación de los socios y el personal llevará su tiempo», indicó ayer a este periódico Alberto Ansuategi, director de Política Científica del Gobierno vasco. Aunque por la propia naturaleza de las matemáticas, el lenguaje de la ciencia, el BCAM podría tener su sede en San Sebastián, Ikerbasque ha optado por Vizcaya porque el núcleo de las matemáticas en Euskadi está en el campus de Leioa y las empresas radicadas en el parque tecnológico de Zamudio son el destino natural de los avances logrados en un centro de matemática aplicada, rama de esta ciencia dedicada a la resolución de problemas del día a día, como cuál puede ser la ruta de autobús que mejor conecte una zona determinada, qué distancia tiene que haber entre las estaciones de tren de una línea para un transporte lo más eficiente posible o cómo mejorar informáticamente una foto con mala iluminación.
Conocimiento para liderar
«Necesitamos tener un conocimiento avanzado en matemáticas. Todos los países desarrollados hacen apuestas importantes por el conocimiento. Si aspiramos a ser referentes en ciencia y tecnología, debemos apostar por la generación del conocimiento», destaca Ansuategi. Zuazua cree que en cuatro o cinco años pueden empezar a «verse cosas», los primeros frutos del trabajo de los investigadores del BCAM, aunque habrá otros que tardarán más tiempo en recogerse. «Los plazos de las matemáticas son intrínsecamente largos. El teorema de Fermat tardó en probarse trescientos años y la conjetura de Poincare, más de cien», advierte. El científico guipuzcoano fue el aspirante elegido de los que se presentaron a una convocatoria internacional para el puesto de director del BCAM convocada por la Fundación Vasca para la Ciencia. Aunque formalmente continuará siendo catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, Zuazua asegura que su mudanza a Euskadi no es algo provisional. «Es habitual que los científicos nos movamos. Vengo con mucha ilusión y con todas las consecuencias. Me incorporo plena y definitivamente a Ikerbasque», indicó ayer Zuazua, quien se marca como objetivo que el centro sea del más alto nivel. «No estamos hablando de competir en el País Vasco ni en España, sino en ser un referente a escala mundial»

Transcribo aquí una entrevista realizada a Zuazua:
-¿Qué es la matemática aplicada?
-Es una denominación que surge en la segunda mitad del siglo XX, tras la Segunda Guerra Mundial, cuando se desarrolla todo lo que tiene que ver con la computación. Se desarrolla para poder seguir aviones, llevar adelante la carrera espacial, las telecomunicaciones... Todo eso es lo que se llamó matemática aplicada, para diferenciarla de la básica, dedicada a cosas más abstractas.
-Así que había dos matemáticas.
-Es una dicotomía que se ha mantenido durante bastante tiempo. Al final, esa tensión se ha resuelto amigablemente. Sin que la matemática pura deje de existir, la aplicada ha ido cubriéndolo todo: campos de la matemática que se consideraban totalmente puros han ido encontrando aplicaciones importantes.
-¿Por ejemplo?
-Todo lo que tiene que ver con la criptografía, la trasmisión de datos segura.
-Que usamos cada vez que utilizamos un cajero automático, ¿no?
-Exactamente. Es lo que te permite comunicarte con seguridad. Hay un montón de matemáticas que parecía hasta hace unos años que formaban parte de ese mundo de la matemática pura y que realmente también forman parte de la aplicada. Eso hace que hoy ya no haya una dicotomía: uno puede ser matemático aplicado sin renunciar a la otra faceta. Al poner en el nombre del centro 'matemática aplicada', queremos enfatizar que, como la investigación más básica ya se hace en la Universidad, queremos centrarnos en las aplicaciones. Casi nada de lo que hacemos sería posible sin matemáticas.
-La matemática aplicada se encarga de cómo hacer una distribución más eficiente de objetos o personas, ¿no?
-Ése es un tema de investigación operativa. Surge con la Revolución Industrial y explica cómo se han de distribuir de manera óptima los trabajadores de una empresa, las paradas de metro, las estaciones del tren de alta velocidad...
-¿Determinar, por ejemplo, el número de estaciones ideal y a que distancia han de estar?
Exactamente. Son temas tremendamente complejos en los que cada vez son más difíciles las respuestas porque intervienen la psicología y la sociología. No en todos los países los hábitos son los mismos, ni la topografía la misma...
-Por eso el metro de Bilbao tiene las estaciones más próximas que el de Madrid, supongo.
-Eso es. En las ciudades más grandes, las estaciones de metro tienen que estar necesariamente más alejadas. Pero, ¿cuánto? ¿En qué momento decide la gente que ya no coge el metro y se va en taxi? ¿Cuál es la distancia máxima tolerable entre estaciones?...
-Es una denominación que surge en la segunda mitad del siglo XX, tras la Segunda Guerra Mundial, cuando se desarrolla todo lo que tiene que ver con la computación. Se desarrolla para poder seguir aviones, llevar adelante la carrera espacial, las telecomunicaciones... Todo eso es lo que se llamó matemática aplicada, para diferenciarla de la básica, dedicada a cosas más abstractas.
-Así que había dos matemáticas.
-Es una dicotomía que se ha mantenido durante bastante tiempo. Al final, esa tensión se ha resuelto amigablemente. Sin que la matemática pura deje de existir, la aplicada ha ido cubriéndolo todo: campos de la matemática que se consideraban totalmente puros han ido encontrando aplicaciones importantes.
-¿Por ejemplo?
-Todo lo que tiene que ver con la criptografía, la trasmisión de datos segura.
-Que usamos cada vez que utilizamos un cajero automático, ¿no?
-Exactamente. Es lo que te permite comunicarte con seguridad. Hay un montón de matemáticas que parecía hasta hace unos años que formaban parte de ese mundo de la matemática pura y que realmente también forman parte de la aplicada. Eso hace que hoy ya no haya una dicotomía: uno puede ser matemático aplicado sin renunciar a la otra faceta. Al poner en el nombre del centro 'matemática aplicada', queremos enfatizar que, como la investigación más básica ya se hace en la Universidad, queremos centrarnos en las aplicaciones. Casi nada de lo que hacemos sería posible sin matemáticas.
-La matemática aplicada se encarga de cómo hacer una distribución más eficiente de objetos o personas, ¿no?
-Ése es un tema de investigación operativa. Surge con la Revolución Industrial y explica cómo se han de distribuir de manera óptima los trabajadores de una empresa, las paradas de metro, las estaciones del tren de alta velocidad...
-¿Determinar, por ejemplo, el número de estaciones ideal y a que distancia han de estar?
Exactamente. Son temas tremendamente complejos en los que cada vez son más difíciles las respuestas porque intervienen la psicología y la sociología. No en todos los países los hábitos son los mismos, ni la topografía la misma...
-Por eso el metro de Bilbao tiene las estaciones más próximas que el de Madrid, supongo.
-Eso es. En las ciudades más grandes, las estaciones de metro tienen que estar necesariamente más alejadas. Pero, ¿cuánto? ¿En qué momento decide la gente que ya no coge el metro y se va en taxi? ¿Cuál es la distancia máxima tolerable entre estaciones?...



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