
En el periódico el Diario Vasco, un profesor de Matemáticas considera que magia y ciencia no son dos mundos contrapuestos y que están más relacionados de lo que parece. Aquí transcribo la entrevista:
En sus clases de Matemática Aplicada en la Universidad Politécnica de Madrid enseña a sus alumnos algunos trucos relacionados con la ciencia y los números. Recuerda, además, que los primeros que hablaron de magia en sus escritos fueron matemáticos. Ayer divirtió, entretuvo y enseñó a los alumnos de los Cursos de Verano, en el Kutxaespacio de Miramon.
- ¿Cómo llega un serio matemático a convertirse en 'matemago'?
- Bueno lo primero que tengo que decir es que las matemáticas no son sólo serias, sino también muy divertidas. A mí el mundo de la magia siempre me había interesado, pero fue a raíz de una feria en Madrid, dentro de lo que es Ciencia Nación - un programa que intenta acercar la ciencia a la sociedad- donde me pidieron que fuera a un stand a hacer Magia Matemática. También tengo que citar lecturas que hice de Venancio, Álvarez, Pablo Fernández y Auxiliadora Márquez, así como el seguimiento de los programas de Tamariz, y luego todas las lecturas de los artículos de pasatiempos matemáticos, publicados durante veinte años por Martin Gardner.
- ¿Matemáticas y magia han estado unidas a lo largo de la historia?
- Bueno, el primer libro -un manuscrito- en el que aparece relatado un juego de magia con cartas es obra del matemático Luca Paccioli, en colaboración con Leonardo da Vinci. Y ya el primer volumen editado que habla de magia es de Jeronimo Cardano, astrólogo y matemático alemán.
- Paccioli habló del número áureo, el de la perfecta armonía.
- Sí, se trata del 1,61803, el número Phi, que aparece en su obra La Divina Proporción. Una medida presente en la obra de Leonardo, que era su amigo, pero también antes en las proporciones del Panteón griego o si se dibuja un pentágono y se trazan todas sus diagonales, aparece este número. Y en pintura hay un tratado de Durero.
- Hay una historia curiosa que ha contado, la de cómo salvó su vida el historiador Flavio Josefo.
- Lo relató él. Para no caer en manos de los romanos 41 personas decidieron suicidarse. Se colocaron en círculo y contaban de tres en tres. Al que le tocaba se le mataba. El acuerdo era que el último se suicidaría, pero Flavio Josefo sabía matemáticas y calculó que colocándose en el puesto 31 él quedaba en ese lugar. No cumplió lo acordado.
- Científicos como Einstein o Asimov se han referido también a ese misterio y punto de sorpresa que debe guardar la ciencia, algo que utiliza usted al utilizar la magia para acercar las matemáticas
- Einstein dijo que el más bello sentimiento que uno puede experimentar es sentir misterio, que es la fuerza de todo verdadera ciencia. Asimov, por su parte, áfirmó que la frase más importante que puede decir un científico no es eureka, sino ¡qué divertido!
- Dice que las matemáticas están presentes en todos lados.
- Claro, y es algo de lo que deberíamos darnos más cuenta. A mucha gente que dice 'ésto para qué sirve', las Matemáticas le ayudarían a conocer su utilidad.
- ¿Pero no es una ciencia exacta?
- No, y menos en estos tiempos, cuando lo que más se hacen son aproximaciones. Los ordenadores resuelven muchos temas pero a veces ocurren errores impensables, como el que provocó la explosión del Discovery, porque combinaron cálculos hechos en kilómetros con los realizados en yardas.
- Ha realizado hoy un montón de trucos, de los que utiliza alguno en sus clases.
- Sí, pero sin sobrepasarme, ya que la Universidad es más seria, pero en los colegios la ciencia se debería enseñar jugando. Los correos que recibo de padres me lo confirman.



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