lunes, 1 de octubre de 2012
La ciencia como sinfonía, ciclo con el pianista Horacio Lavandera, en Argentina
lunes, 24 de octubre de 2011
Datamatics en el Museo de Arte de la Universidad Nacional, en Colombia
sábado, 25 de junio de 2011
Las matemáticas al son de la música: La relación marital de la música con las matemáticas
sábado, 18 de junio de 2011
Con música, los niños y niñas aprenden matemáticas
miércoles, 30 de marzo de 2011
En Tijuana (México), docentes aprenden el método "Jucanto"
miércoles, 13 de octubre de 2010
La Facultad de Electrónica de la BUAP impartirá un curso de Tecnología Musical a estudiantes
Como una forma para que los estudiantes de Electrónica y Mecatrónica conozcan, utilicen y apliquen los conocimientos adquiridos en su formación profesional dentro del ámbito musical, la Facultad de Ciencias de la Electrónica de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (México) impartirá el curso “La electrónica aplicada a la música”.
El Maestro Mario López López, Coordinador de Educación Continua de esta unidad académica, indicó que éste se iniciará el próximo 16 de octubre, y en horario de 10:00 a 13:00 horas, los días sábado y estará a cargo del instructor Carlos Ángel Franco Galván.
Comentó que el curso abarcará aspectos de amplificadores, filtros y funciones trigonométricas, para que los participantes apliquen no sólo la electrónica sino también las matemáticas, conociendo así a éstas en el ámbito de la música.
“Las funciones trigonométricas son las senoides, es decir, las señales análogas que grafican la función matemática del seno y pueden producir toda una gama de sonidos naturales o artificiales”.
“Por ejemplo, cuando se levanta la bocina del teléfono, se escucha una senoide de 240 hertz, que es el tono de invitar a marcar. Al sumar varias se obtiene el trino de un pájaro u otro”.
El coordinador señaló que el curso, el cual tiene una inversión de 600 pesos, comprende cuatro horas de teoría y 11 de práctica, divididas en cinco módulos: “Principios fundamentales de la acústica, microfonía y grabación, amplificadores y filtros, así como procesamiento digital de sonido”. El último es un proyecto final, que incluye “grabación de sonido, mezclado de canciones y sonorización de eventos musicales”.
Para mayores informes e inscripciones comunicarse al Departamento de Educación Continua de la Facultad de Ciencias de la Electrónica, al teléfono 229 55 00, Extensión 7414 o escribir al correo electrónico educont@ece.buap.mx
martes, 14 de septiembre de 2010
En la Universidad de Oviedo, 'Las matemáticas y la música'
miércoles, 21 de julio de 2010
Duncan McTier, matemático, músico y profesor de contrabajo: «Como el fútbol, la música clásica española está llegando a lo más alto»
lunes, 1 de marzo de 2010
«Mi propuesta es naturalizar la música para facilitar su aprendizaje»Antonio García Hernández Profesor de Matemáticas pre-jubilado
jueves, 4 de febrero de 2010
El 4 de febrero de 2001, muere Iannis Xenakis: Música y Matemáticas
lunes, 19 de octubre de 2009
Chopin y Pitágoras: música, inteligencia y matemáticas
domingo, 26 de julio de 2009
Sobre la obra de George Steiner: Una modesta proposición

"Difícil pensar en alguien más lejano a Roberto Arlt que el ilustre políglota George Steiner. Allí donde Arlt se sentía un ignorante y un resentido, Steiner ha adorado siempre su reflejo en el espejo (“Nací en París, me educaron en tres lenguas, estudié en Harvard y Oxford, di clases en Cambridge, Ginebra, Princeton, Yale, la Sorbona, Bolonia, Siena, Berlín, Praga y Copenhague”). Sin embargo, Steiner ha creído toda su vida en la misma ética del esfuerzo que Arlt resumió en la frase: “El futuro será nuestro por prepotencia de trabajo”. Steiner es un miembro conspicuo de la tribu de los que sienten que un día sin escribir es un día perdido. Así ha llegado a los ochenta años. Y ha de andar sintiendo el aliento de la parca muy cerca de su cuello, porque acaba de publicar un libro titulado Los libros que nunca he escrito, donde cuenta, en siete capítulos, lo que habrían sido los siete libros que quiso escribir y no le dio el tiempo, o el conocimiento, o el coraje, para hacerlo.
No juzgo los otros seis, pero puedo dar fe de que uno de esos siete es evidentemente una asignatura pendiente para Steiner. Se trata de “la cuestión educativa”. Steiner es un mandarín del mundo del conocimiento: su inteligencia y erudición muchas veces han dejado sin habla a sus lectores. Otras veces han corrido a la par de su vanidad y exhibicionismo intelectual pero, por encima y por debajo de su divismo, Steiner es un profesor, un gran profesor, un tipo que se ha pasado la vida en el frente educativo. La transmisión del conocimiento es un valor supremo para él. Razón por la cual es un poco imperdonable que en todos estos años haya hecho diagnósticos apocalípticos sobre el estado de la enseñanza, al estilo de otros mandarines de la cultura, pero nunca haya ofrecido el menor aporte constructivo al problema. Ahora, sin embargo, con ochenta años cumplidos y apelando a un astuto dispositivo de camuflaje (contar los libros que no escribirá), Steiner por fin se mete con la cuestión educativa y propone cuatro pautas básicas para una pedagogía alternativa a la actual que, a mí al menos, me parecen tan novedosas que algún defecto han de tener porque, en caso contrario, ya tendrían que estar aplicándola en alguna parte del mundo, al menos como globo de ensayo.
Para empezar, y pese a definirse como un humanista terminal, Steiner cree que es ilusorio seguir añorando, en el proceso educativo, lo que él llama la cultura letrada (en inglés, literacy). La pantalla electrónica se ha convertido en el nuevo espejo del hombre: el rito de pasaje de la ignorancia al saber, hoy, consiste en la alfabetización informática (lo que Steiner llama numeracy). Por alfabetizado, Steiner entiende al egresado de la escuela secundaria con capacidad para estar al tanto y poder responder a los desafíos y a las oportunidades del mundo actual. Casi no hay mecanismo del mundo actual en el que las operaciones matemáticas (que son el abecé de la informática) no desempeñen un papel importante. Sin embargo, para la inmensa mayoría, “la matemática es un repelente misterio o un vago recuerdo de clases escolares pésimamente dadas y gustosamente olvidadas”. La pérdida va más allá de lo pragmático: Steiner sostiene que es en el reino de los números donde es más fácil de ver la equivalencia entre verdad y belleza (Leibniz decía que el álgebra “es la música que Dios tararea para sí mismo”). Pero para ello es necesario que la matemática se enseñe “históricamente”: es decir, exponiendo la historia intelectual de la mente humana de una solución a otra, incluyendo los fracasos, las frustraciones, las rivalidades, incluso los desafíos que quedan sin develar. “Despertemos al estudiante a la inagotable diversión y provocación de lo no resuelto y habremos abierto de par en par el acceso a los mares del pensamiento”, dice Steiner, después de recordarnos la frase de Heidegger: “La ciencia es aburrida porque sólo ofrece respuestas”.
A cualquiera que tenga relación con la música le resultará evidente la relación entre ésta y la matemática: la notación musical y los números son las únicas dos lenguas universales que tenemos. Dos personas que no hablan el mismo idioma pueden entenderse a través del pentagrama o las fórmulas matemáticas. La música, como bien sabemos, no se limita a ofrecer respuestas y por eso logra efectos que a la matemática le están vedados (terapéuticos, por ejemplo). Pero, a diferencia de la matemática, la música no se puede explicar. Salvo quizás a través de la danza, como creían los derviches. O a través de la arquitectura, nos dice Steiner. La arquitectura ha sido definida como música congelada y también como geometría en movimiento. Pero en un terreno concreto también permite enfrentarse a los dilemas cardinales de la vida contemporánea, desde lo económico a lo ecológico. Incluso nos permite dilucidar “qué ideales podemos albergar todavía en materia de justicia social y asistencia sanitaria”, dice Steiner. Y así llega al cuarto elemento del sistema de alfabetización que propone: una introducción a la biogenética.
El descubrimiento del genoma promete mutaciones de la condición humana que reformularán la política, el derecho e incluso la ética. Redefinirán la memoria, la identidad, la responsabilidad personal y la expectativa de vida. “Toda conciencia adulta y responsable necesitará tener acceso, aunque sea a nivel introductorio, a los conceptos de la nueva alquimia. O quedará excluida de todos los debates importantes de nuestra sociedad”, dice Steiner. En suma, podría llegar a rescatarse la educación del naufragio en que se encuentra desarrollando un programa de estudios basado en esos cuatro puntos: la matemática, la música, la arquitectura y la ciencia de la vida, enseñadas en lo posible históricamente y desde la primera enseñanza, con la computadora tejiendo las contigüidades entre esos cuatro ámbitos, para que interactúen con la mente, la imaginación y el sentido lúdico de cada alumno (ya que, según Steiner, su proposición garantiza sorprendentes posibilidades de diversión y deleite estético).
Beckett decía que la vida consiste en fracasar, y fracasar de nuevo, y otra vez, tratando de fracasar mejor en cada caso. El sistema educativo actual ha demostrado de sobra ya su ineficacia. ¿No es hora de arriesgarnos a fracasar mejor? ¿Por qué no intentar de una vez que la educación intente hacer lo que siempre debió: abrir las puertas hacia adentro de cada alumno? Esa es la modesta proposición del profesor Steiner después de toda una vida dedicada a la transmisión del conocimiento".
Pues ahora,...toca pensar un poco sobre lo que has leído.
domingo, 17 de mayo de 2009
«Vivo para la música y sus emociones»














