sábado, 18 de junio de 2011

Con música, los niños y niñas aprenden matemáticas


El compositor mexicano César Tort diseñó un modelo pedagógico que permite a niños y niñas de educación básica y preescolar acceder a pensamientos complejos, de lógica y científicos, como las matemáticas. Tort dota de ritmo musical cuentos tradicionales, historietas, leyendas, narraciones y pasajes de la historia nacional y utiliza las canciones resultantes para un método que aplican 1015 maestros de preescolar y primarias con más de 166000 niños y niñas en 17 entidades de México.
Expertos de International Society for Music Education (ISME), de la Unesco, han acudido al estudio de César Tort para replicar su método de enseñanza. También fundó el Taller de Pedagogía Musical Infantil de la Escuela Nacional de Música (1967), el Centro de Iniciación Musical del Conservatorio Nacional de Música (1969) y el proyecto de desarrollo de la cultura de México en el sector educativo.
El método musical de Tort se ha aplicado en Argentina, Brasil, Colombia, Corea, Cuba, Finlandia, Gran Bretaña, Guatemala, Nueva Zelanda, Puerto Rico, Sudáfrica, Venezuela y Yugoslavia.
El modelo pedagógico consiste en tocar algún instrumento y seguir de sencillas hasta complejas partituras, porque también se incluye en las secciones canciones de música clásica, con lo que se habilita el hemisferio izquierdo del cerebro, que es el que procesa información analítica, cuenta y mide.
El compositor lamentó que dentro de los programas de la SEP hayan relegado la enseñanza musical, cuando se ha demostrado que, por ejemplo, Alemania, después de la Segunda Guerra Mundial, logró reconstruirse y sanar a través de enfatizar cinco aspectos educativos: música, cultura cívica (historia y geografía), deportes, matemáticas y lengua materna. Mi modelo se basa no sólo en libros, sino en fomentar el uso de instrumentos didácticos... y yo espero que a la SEP le caiga un día el veinte de que nuestra educación está muy retrasada por arrinconar el arte, la música, cuando debe aplicarse desde los primeros años, en el jardín del niños, porque de esa manera desarrolla comprensión de su entorno sonoro. Para muchos la música entra sólo por los oídos, pero en realidad desde el vientre se fomenta la memoria musical y surgen personas más atentas, más sensibles al arte, aunque no se dediquen a ello, son más aptas para el mundo que les rodea”, dijo el fundador del Instituto Artene, donde ofrecen clases a menores y los cursos terminan por convertirse en grandes conciertos que se presentan, por ejemplo, en el Centro Nacional de las Artes.
La relación de la música en el desarrollo de la capacidad intelectual va más allá del placer por el arte, ya que a lo largo de la historia se han publicado estudios científicos que demuestran que la música fomenta su memoria y lo hace más despierto al mundo de las matemáticas.


El compositor aclaró que a través de su método no pretende crear músicos y mucho menos niños genios, sólo mexicanos más aptos para el mundo que les rodea, mejor armados y capacitados para tomar decisiones. Yo no trabajo con niños prodigio en el instituto, por el contrario, me interesan lo que tienen dificultades, los bebes en formación, incluso los infantes con problemas de conducta”, comentó.
Algunos de los más importantes personajes de la historia tuvieron desde la infancia una fuerte educación musical y matemática, como es el caso de Wolfgang Amadeus Mozart, que desde “muy chiquito comenzó a componer”, asimismo Franz Liszt, que a su corta edad escribía partituras complejas, y Beethoven, que en su juventud llamó la atención por su capacidad de improvisar.
Ni Mozart ni Liszt ni Beethoven, ni muchos más, les interesaba las matemáticas. Pero todos ellos aplicaron lógica matemática a la hora de componer. Johannes Brahms, por ejemplo, músico muy famoso del romanticismo, nunca imaginó que los analistas al estudiar sus piezas iban a encontrar un orden matemático muy grande en el desarrollo y estructura de la obra”, ejemplificó. De hecho, dijo, hubo un especialista que analizó a fondo las sinfonías de Brahms al grado de descubrir en ellas leyes matemáticas, lo que molestaba al músico, “porque pensaba que le habían descubierto el secreto para componer”.
Los analistas consideran que en los primeros ocho compases, abundó, se encuentra el germen, el desarrollo de toda la obra, una simetría, matices, armonía, ritmo. “Esto es matemático, pero al compositor no le interesa, porque todo es inconsciente… lo mismo sucedió con otros músicos del romanticismo, como Louis Hector Berlioz, Wilhelm Richard Wagner, Robert Alexander Schumann, Chopin y los que siguieron en el impresionismo, que igual muestran cualidades de lógica”, explicó Tort.
En el caso de Joseph Maurice Ravel —detalló— compuso piezas a partir de lógica matemática. Supo cómo desarrollar los temas, cuándo meterlos, jamás recargó de un lado y olvidó el otro aspecto. “Es ciencia de la composición”. Del lado de los grandes matemáticos, dijo, se ha dado el fenómeno diferente. Ellos han sido muy aficionados a la música e incluso muchos tocan algún instrumento, como el caso de Albert Einstein, que tocaba el violín, tienen capacidad y sensibilidad para entender la música. “Hay una relación entre las matemáticas y la música, esto es rigurosamente cierto”.