sábado, 25 de junio de 2011

Las matemáticas al son de la música: La relación marital de la música con las matemáticas


El ritmo, los compases, la variación de los sonidos, o el movimiento de los cuerpos, se dan la mano con las matemáticas para crear bailes, que suman la geometría con el corazón y los sentidos. El profesor de Matemáticas de la Universidad de Valencia (España), Vicente Liern, investiga -desde 1989- la relación marital de la música con las matemáticas, pero ha dado un salto para llevar ese encuentro a las coreografías.
¿Qué funciones matemáticas se utilizan en la música, y en el baile, y cuáles sólo en el baile?”, se interroga Liern, que ayer ofreció una conferencia en el paraninfo de la Laboral, junto con el coreógrafo de la Compañía de Estrella García, Ricardo Pantiga. “El baile tiene una parte de matemáticas, pero el resto afortunadamente es sentimiento y arte”, explica.
Esa fusión se la mostraron al auditorio a través de la traducción de unos ritmos, que Pantiga transformó en movimientos. “Mi labor consiste en que la gente vea el ejemplo de las matemáticas en las danzas”, apunta el coreógrafo, quien reconoce que el movimiento cumple con una estructura, aunque no todo son matemáticas. “Los tiempos me van a marcar cómo me quiero mover”, añade Pantiga.
La colaboración entre ambas disciplinas la ponen en común con el arte de la cocina. “Cuando cocinamos, hacemos química y no nos damos cuenta. Con las matemáticas y el baile pasa igual”, narra Liern.
De hecho, Pantiga -quien también imparte clases de danza- afirma que las primeras enseñanzas de los bailarines se basan en estructuras matemáticas (simetría, ejes centrales, el un, dos, tres etc) y que después llega “el resto”. Pero, ¿qué ocurre si ponemos a un robot bailando en función de ritmos matemáticos? “Existen robots que realizan movimientos en función de las matemáticas, aplicando gemometrías, ejes, contrapesos, pero lo que hace que un baile sea un baile, es el sentimiento”, puntualiza el profesor de matemáticas.
Por ello, proponen al público que encuentren un punto en común entre ambas modalidades para lo que han titulado la conferencia: Las matemáticas al son de la música . “Vamos a poner ejemplos en relación al tango, que es mi especialidad, por así decirlo”, asegura Pantiga.
Tal y como explica Vicente Liern, la Conferencia se estructura en varias partes diferenciadas, con el fin de acercar al gran público las matemáticas desde un punto de vista ameno. En primer lugar, mostraron al auditorio cómo los robots son capaces de ejecutar ciertos movimientos que podrían identificarse como bailes. 
Acto seguido, Ricardo Pantiga bailó un tango con su compañera en el que ejecutarán varios movimientos que son funciones matemáticas y que luego fueron explicados por Liern: giros, traslaciones, torsiones, simetrías... Un ejercicio en el que, además, los bailarines aportan algo que la inteligencia artificial no puede hacer: los sentimientos, que hacen «que se añada el elemento físico, que se lleve a cabo una interpretación de una idea matemática, con sus figuras geométricas y sus funciones». 
Al final de la explicación, los bailarines pusieron de nuevo en escena un tango, uno de los bailes «más ricos, con los ritmos mejor pautados, más fáciles de seguir y de ver», explica Pantiga. Y los asistentes pudieron ser capaces de identificar cada una de las funciones matemáticas de las que se compone la actuación.
Además, se atrevén a ir un escalón más allá y se mueven en los terrenos de la Filosofía. “El compositor cuando piensa en su cabeza una pieza musical sólo tiene dos formas de llevarla a cabo: una, mediante el dibujo, es decir, el pentagrama; y otra el movimiento; y ese concepto que está en su cabeza tiene raíces matemáticas”, explica Liern.
La conferencia de los expertos, que tuvo lugar ayer, estaba organizada por el Departamento de Economía Cuantitativa y por la Facultad de Comercio, Turismo y Ciencias Sociales Jovellanos de la Universidad de Oviedo.
Una divulgación que demostró que las matemáticas se encuentran en muchas esquinas del arte.