
Las matemáticas también pueden ser un juego, aunque muchos padres no se las tomen como tal, sobre todo cuando ven como sus hijos coleccionan ‘calabazas’ en esta asignatura. Está claro que muchos adolescentes granadinos odian hacer cuentas o tener que resolver integrales. La resolución de problemas de lógica no va con ellos, pero en todo colectivo siempre hay excepciones, y la Facultad de Ciencias de la Universidad de Granada (UGR) fue, durante la mañana del domingo 18 de enero, testigo de este hecho. Un grupo de 70 adolescentes, estudiantes de Bachillerato y procedentes de las provincias de Granada, Málaga, Almería y Jaén, se reunió en el comentado centro universitario para hacer lo que más le gusta: resolver problemas matemáticos.
“Si me dan a elegir entre jugar a la videoconsola o resolver un problema con raíces cuadradas, logaritmos y, sobre todo, mucha ‘rallada de coco’, evidentemente me decanto por lo segundo”, aseguraba sin tapujos Manuel, uno de los jóvenes asistentes a la Olimpiada Matemática de carácter regional organizada ayer por la Universidad de Granada (UGR). Allí estaban los jóvenes más habilidosos en cuestiones numéricas de Andalucía oriental, una colección de talentos, según destacaba uno de los artífices de esta prueba, el profesor del Departamento de Álgebra de la UGR Pascual Jara. Los padres de estos pequeños genios parecían, curiosamente, más nerviosos que sus pupilos. Así se mostraron durante la larga espera matutina, posiblemente porque ellos se tomaban más en serio la prueba. “Las matemáticas son para nuestros hijos un juego y, de momento, debe seguir siendo así. Ya tendrán a lo largo de su vida tiempo para saber lo que es la presión de un trabajo”, afirmaba uno de los padres, aunque en ese momento más pareciese la crisis que sufrimos actualmente la autora de la frase.



No hay comentarios:
Publicar un comentario