
En el periódico digital www.gaceta.es aparece publicada la siguiente entrevista que me parece muy interesante y que aquí transcribo:
"A cualquier padre con hijos en edad escolar le gustaría contar con el consejo y la amistad de José Luis García Garrido. Además de ser un catedrático en Pedagogía y gran conocedor de los sistemas educativos del mundo, tiene tres hijos que viven en países punteros en el sector de la enseñanza: Estados Unidos, Francia y Alemania. Por tanto, García Garrido une su obligación académica a la familiar y visita constantemente estas naciones, que, junto a Italia e Inglaterra, producen profesionales mucho mejor preparados que los españoles. Recibe a LA GACETA recién llegado de una visita a un instituto de Berlín y no oculta su preocupación: “Los chicos alemanes nos ganan por goleada”.
¿Tan malos somos? ¿Por qué nos ganan?
¿Tan malos somos? ¿Por qué nos ganan?
Porque, entre otras razones, tanto Alemania como Francia o Inglaterra saben que educar es fomentar la excelencia. Aquí, sin embargo, seguimos a rajatabla corrientes pedagógicas desfasadas, más preocupadas por evitar diferencias sociales que por explotar al máximo los talentos de los hijos.
Pero España se ha acercado mucho a Europa en las últimas décadas...
Sí, pero nuestro rendimiento académico es sustancialmente peor. Las ideas que inspiran nuestro sistema educativo fueron hace tiempo aplicadas y luego, vistos los resultados, desechadas en Europa.
¿De dónde vienen esas ideas que aún siguen vigentes en España?
De Inglaterra, curiosamente. A partir de los años 60, el partido laborista inglés comenzó a defender la idea de que había que romper el exclusivismo típico de los colegios en Gran Bretaña. Inventaron el concepto de comprehensive school (escuela comprensiva o igualitaria) con el objetivo de nivelar las diferencias sociales existentes. Y lo llevaron a la práctica. Entonces, los franceses y los países nórdicos comenzaron a elaborar leyes de educación inspiradas en estas corrientes. Y lo mismo hizo, poco después, la España franquista. La ley del 70 creó una educación basada en la escuela igualitaria. Y las siguientes, más o menos, han seguido este patrón.
¿Quiere decir que las leyes de educación actuales tienen algo de franquista?
No algo, tienen mucho. Y ese ha sido un problema, fundamentalmente, para los gobiernos socialistas posteriores. La escuela franquista fue mucho más allá en materia social que los demás países.
O sea, llegamos los últimos y luego quisimos ser más que nadie.
Exacto. Y ese fue el problema que se encontraron después los gobiernos de izquierda: para ser más socialista que Franco han tenido que hacer el pino, salirse de todas las normas europeas y de todas las corrientes. Lo que en Europa era un simple intento por nivelar las diferencias sociales aquí se convirtió en una feroz obsesión igualitaria.
¿Sigue siendo así en Europa?
En absoluto. Este sistema falló desde el principio, porque chocaba contra un principio pedagógico clave, que todos los niños son distintos entre sí. La comprehensive school, que por otra parte se basa en un principio fundamental e imprescindible, el principio de igualdad, se inclinó también mucho hacia una especie de naturalismo ingenuo: pretender que todas las personas necesitan el mismo trato educativo. Obviamente, eso conduce a una bajada de nivel en todas partes, porque si queremos que el cojo salte una cuerda, tenemos que bajarla. Es de cajón. Entonces, a principios de los 80, el mismo país que impulsó la moda, Gran Bretaña, fue el primero en rectificar. Y otro tanto hizo Francia, los países nórdicos, etc.
¿Y España?
Esta vez nosotros hicimos justo lo contrario que Europa. En 1990, dos años después de que Inglaterra cambiara una tendencia integradora que tan malos resultados le había dado, el gobierno socialista implantó la Logse, que era incluso más igualitarista que la ley inglesa o la propia ley franquista anterior. El resultado lo estamos viendo ahora. Los estudios que miden la calidad de nuestra enseñanza alertan de que estamos muy lejos de los países de nuestro entorno y por debajo de Corea, Singapur, algunos de Europa del Este…
Si es malo el igualitarismo, ¿no es malo también fomentar la competitividad entre los alumnos?
Si de lo que hablamos es de espíritu de competencia, esto no sólo no es malo, sino que es necesario, especialmente en una sociedad a la que llamamos “del conocimiento”. De ahí la crítica a la escuela comprensiva. Los propios ingleses, que son los autores, entendieron que no podían seguir así porque no competían. Sabían que debían crear líderes que pudieran competir entre sí y con los líderes de otros países. Para eso, hay que hacer una selección. Cosa distinta es cómo la hagas. Has de ser justo, pero no cabe duda que para educar debes seleccionar. Por ejemplo, los franceses son totalmente meritocráticos. Los alumnos que van a la Grande Ecole, la institución educativa más importante de Francia, no son los ricos, sino los más brillantes. Y, curiosamente, más de la mitad de ellos son hijos de profesores, es decir, gente de un ambiente sociocultural muy elevado, pero no ricos.
¿Cómo hacer un sistema educativo que no perjudique a los ‘cojos’?
Los americanos lo han logrado, incluso con cierta comprensividad. Los niños allí están juntos hasta los 18 años, pero su bachillerato tiene 250 materias. Por ejemplo: los jovencitos de 15 años no tienen matemáticas, así, a secas. Tienen matemáticas A, B, C y D. Las matemáticas A para los que quieran ir a una universidad de élite, como Harvard o Stanford. Las B, para los que quieren ir a una universidad normalita. Las C para los que no pretenden ser universitarios es y las D, para los que no necesitan más que sumar y restar. Y lo mismo ocurre con lengua, física, química...
¿Y cómo sabe un adolescente si le conviene estudiar física B o gramática D?
¿Y cómo sabe un adolescente si le conviene estudiar física B o gramática D?
Porque tienen un departamento asesor: el guidance department. Por tanto, cuando un chico entra en una senior high school americana le dicen: tu plan de estudios será matemáticas C, guitarra 1, lengua B, carné de conducir… y ese chico está conviviendo en la misma escuela con otro que es un genio y que estudia para ir a Harvard.
Un bachillerato con tantas asignaturas, y por ende con tantos profesores, debe ser carísimo.
Sí, y tienen unas ayudas públicas importantísimas. Pero más del 50% de la enseñanza está en manos privadas, con ayudas y becas procedentes de fondos particulares. Los americanos tienen un elevado concepto de la importancia de la educación; por eso su sistema educativo produce alumnos excelentes, pese a que siempre se critique la existencia de otros que dejan mucho que desear. Sus periódicos locales hablan mucho de educación. En España ocurre justo lo contrario. La población no está muy preocupada por la educación de sus hijos.
¿Y eso por qué?
Muy sencillo: su sistema es más eficiente. Mira, el instituto que acabo de visitar en Alemania es público. Tan público que se llama Friedrich Engels. Tiene una sección de lengua española. No te puedes imaginar el nivelazo académico de los chicos de último curso. Con solo 18 años hablaban español casi sin acento. Están capacitados para lo que sea: médicos, ingenieros, abogados, arquitectos… Nos copan los puestos de trabajo. Te repito: esos chicos se comen a los nuestros. Nos ganan por goleada.
¿Qué hacemos para remontar?
¿Qué hacemos para remontar?
Convencer a todos los implicados en el sistema educativo de que deben fomentar no tanto la igualdad (que también, en la medida de lo posible), sino la excelencia. Debemos descubrir las habilidades extraordinarias de cada chico y ayudarles aprovechar al máximo sus talentos, poniéndolos al servicio de los demás. En Alemania la gente no baja la cabeza de vergüenza por ser muy bueno, que es lo que pasa en este país, donde uno se ve obligado a ocultar públicamente que es excelente. ¡No! Eso no tiene nada que ver con la humildad. Si una persona tiene talento, debe rendir al máximo en función de esos talentos. Yo no tengo por qué esconder mis talentos para confundirme con el inepto. Los chicos alemanes con los que hablé lo tenían clarísimo: no querían mezclarse con ningún incapaz.
Es una ambición legítima...
¡Y necesaria para el progreso de los países! Para sacar a un país de los chuzos debe haber gente con capacidad para hacer de paraguas. Es obvio. Cuando los chicos españoles se den cuenta de esto (serán estos mismos chicos quienes acaben exigiendo que se fomente la excelencia), podremos competir con Europa.
Entre los problemas más comentados sobre la educación, destaca la falta de autoridad del profesor. ¿Qué opina de esto?
Hay que concienciar a las otras partes del sistema educativo: padres, empresas, partidos políticos... todos tienen que pelear para devolver al profesor una cosa clara: la autoridad. Y exigir una responsabilidad por esa autoridad. Los profesores no pueden ir a clase vestidos de cualquier modo. En España hay muy poca crítica social en torno a la conducta moral de los profesores. Aquí se razona así: “Si enseña bien matemáticas, qué más me da cómo vista o cómo sea su vida”. No, no: para un niño chico es fundamental que su profesor sea una persona íntegra en todos los aspectos. Y en un adolescente más. En ese lado, Finlandia es un ejemplo.
¿Evalúan conductas personales?
No, pero seleccionan mucho mejor al profesorado. En España llega a maestro gente que no tiene otro lugar mejor donde ir. Con un cinco se entra en todas las escuelas de magisterio. Se exige más para ser maestro de Educación Física que de Matemáticas. Nuestro profesorado está muy mal seleccionado. Falta vocación. Y falta fomentar que chicos excelentes quieran dedicarse a la docencia.
Hoy en día, los niños tienen plaza en un centro público o concertado en función de la proximidad de su domicilio, pero ¿por qué en España no dejan elegir a los padres el centro que mejor le parezca?
Hoy en día, los niños tienen plaza en un centro público o concertado en función de la proximidad de su domicilio, pero ¿por qué en España no dejan elegir a los padres el centro que mejor le parezca?
Esa es una de las cosas que ha existido en otros países y que ya se ha rectificado. En Europa hay libertad para elegir. En Gran Bretaña, si cumples unas normas que garantizan el orden, puedes ir a cualquier colegio que tú elijas, independientemente de la distancia de ese colegio a tu casa. Cuando el nivel de un centro es malo, la gente se va a otro. Por eso, constantemente cierran unos centros y abren otros. Y se publican ránkings oficiales sobre el rendimiento de los colegios estatales. Hay padres preocupados del excesivo porcentaje de inmigrantes en las escuelas, porque temen que baje el nivel académico del colegio de sus hijos.Y tienen razón. Para empezar, la política de inmigración ha sido pésima. Asignar plazas según la zona en la que vivas, sin contar con la opinión de los padres es irracional. ¿Qué haces si en la zona en la que vives hay un 80% de extranjeros que apenas sabe hablar español? ¿Tienes que llevar a tu hijo a un colegio donde la mayoría no habla el idioma del país? ¡Es absurdo! Con lo cual, es absolutamente razonable que un padre quiera sacar a su niño de allí, sobre todo si comprueba que el nivel académico de su hijo empeora. O que un colegio concertado ponga frenos a la admisión de inmigrantes. Tú puedes integrar a un inmigrante en la medida que esté rodeado de gente nativa. Si la mayoría son magrebíes o subsaharianos a quien estás integrando con los magrebíes es al alumno español. Hay que hacer políticas integradas de educación. Esa la palabra clave: ¡integradas, no solo escolares!
¿Qué recomendaría a un padre que quiera educar muy bien a sus hijos pero que no puede pagar un colegio privado?
¿Qué recomendaría a un padre que quiera educar muy bien a sus hijos pero que no puede pagar un colegio privado?
Con una fuerte red concertada no habría que tener problema. El problema es que la enseñanza pública trata de defenderse de la competencia eliminando a la concertada. "Muerto el perro, se acabó la rabia". Así piensan algunos, con una visión chata.
¿La idea es que nadie destaque?
Justamente. Impedirlo a toda costa. ¡Y destacar es clave para la educación de un país! Alguien debe tirar de la sociedad."



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