
Una planta de producción cualquiera es un lugar de trabajo en el que se fabrican bienes. Las piezas del engranaje industrial, los obreros ensamblando las partes del producto, las tomas de decisiones en los despachos... Toda esta estructura recibe unos impulsos e informaciones (órdenes de la dirección, entrada de materiales...) que provocan respuestas. Si abstraemos toda ese intercambio de pareceres entre los directivos, de acciones de los trabajadores o de procesos mecánicos, veríamos un sistema muy complejo, denominado técnicamente sistema de control híbrido. Un grupo de investigación del departamento de Matemáticas de León acaba de obtener recientemente técnicas y modos más eficientes para controlarlos y mejorar así la productividad de una planta cualquiera.
El grupo de científicos, que coordina el director de la Escuela de Ingenierias Industrial e Informática, Miguel Carriegos, desarrolló técnicas y algoritmos para determinar las características y modos de control de los sistemas de control híbridos, que son organizaciones muy complejas que se desestructuran en subsistemas más pequeños. Este trabajo se realizó durante el curso de doctorado en Industriales, entre enero y marzo de este año, y ahora ha llegado a la fase de redacción previa para la revista científica International Journal of Computer Mathematics. Los resultados ya se han presentado en congresos especializados. El equipo estaba formado por tres alumnos de las ingenierías Informática e Industrial de la Universidad de León y una licenciada en Matemáticas de Mieres (Asturias).
Orden complejo
Los resultados de la investigación han permitido la obtención de algoritmos más eficientes con una intensidad más baja y la reformulación de las ideas de dos teóricos del departamento de Ingeniería Eléctrica e Industrial de la Universidad de Hong Kong (China), Zhou y Wang. Lograr un algoritmo más eficiente (esto es, una lista bien definida, ordenada y finita de operaciones que permite hallar la solución a un problema) ha permitido ganar un orden de complejidad a las operaciones de los ingenieros chinos. Los cálculos se realizaron en grado libre, o sea, sin limitación de elementos dentro del sistema híbrido principal. Conviene indicar que a un mayor número de componentes de un sistema de control, se incrementan las interacciones entre ellos y, por tanto, la dificultad de su control.
Aplicaciones prácticas
El trabajo científico, con gran contenido abstracto, tiene aplicaciones prácticas, según explicó a Dicyt Carriegos: «todo señor que tenga un sistema híbrido en su organización puede controlar mejor su producción, por ejemplo, o podrá tomar decisiones más acertadas». Entroncada con la obtención de resultados, una de las novedades de esta investigación es el enfoque. Es más cercano a la Informática que la perspectiva habitual. «Generalmente, para resolver problemas, un ingeniero, a quien se acudía de forma preferencial, trabaja en una cuestión concreta del diseño del sistema. Nosotros lo hemos planteado más como un informático que ve una serie de conexiones», indica el responsable del grupo de trabajo.
El siguiente paso de esta investigación fundamental será la creación de algún programa de control para estos sistemás híbridos. Miguel Carriegos es doctor en Matemáticas, profesor titular de la Universidad de León y director del Departamento de Matemáticas de la Universidad de León. Junto a él, ha trabajado Héctor Díez, ingeniero informático y doctor en Ingeniería. Díez es, además, profesor asociado en la Universidad de León.
El grupo de científicos, que coordina el director de la Escuela de Ingenierias Industrial e Informática, Miguel Carriegos, desarrolló técnicas y algoritmos para determinar las características y modos de control de los sistemas de control híbridos, que son organizaciones muy complejas que se desestructuran en subsistemas más pequeños. Este trabajo se realizó durante el curso de doctorado en Industriales, entre enero y marzo de este año, y ahora ha llegado a la fase de redacción previa para la revista científica International Journal of Computer Mathematics. Los resultados ya se han presentado en congresos especializados. El equipo estaba formado por tres alumnos de las ingenierías Informática e Industrial de la Universidad de León y una licenciada en Matemáticas de Mieres (Asturias).
Orden complejo
Los resultados de la investigación han permitido la obtención de algoritmos más eficientes con una intensidad más baja y la reformulación de las ideas de dos teóricos del departamento de Ingeniería Eléctrica e Industrial de la Universidad de Hong Kong (China), Zhou y Wang. Lograr un algoritmo más eficiente (esto es, una lista bien definida, ordenada y finita de operaciones que permite hallar la solución a un problema) ha permitido ganar un orden de complejidad a las operaciones de los ingenieros chinos. Los cálculos se realizaron en grado libre, o sea, sin limitación de elementos dentro del sistema híbrido principal. Conviene indicar que a un mayor número de componentes de un sistema de control, se incrementan las interacciones entre ellos y, por tanto, la dificultad de su control.
Aplicaciones prácticas
El trabajo científico, con gran contenido abstracto, tiene aplicaciones prácticas, según explicó a Dicyt Carriegos: «todo señor que tenga un sistema híbrido en su organización puede controlar mejor su producción, por ejemplo, o podrá tomar decisiones más acertadas». Entroncada con la obtención de resultados, una de las novedades de esta investigación es el enfoque. Es más cercano a la Informática que la perspectiva habitual. «Generalmente, para resolver problemas, un ingeniero, a quien se acudía de forma preferencial, trabaja en una cuestión concreta del diseño del sistema. Nosotros lo hemos planteado más como un informático que ve una serie de conexiones», indica el responsable del grupo de trabajo.
El siguiente paso de esta investigación fundamental será la creación de algún programa de control para estos sistemás híbridos. Miguel Carriegos es doctor en Matemáticas, profesor titular de la Universidad de León y director del Departamento de Matemáticas de la Universidad de León. Junto a él, ha trabajado Héctor Díez, ingeniero informático y doctor en Ingeniería. Díez es, además, profesor asociado en la Universidad de León.



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