
Los padres miran al pequeño con el ceño fruncido y él sólo atina a decir: "es que no entiendo". El eje del problema son las bajas notas en matemáticas. Esa recurrida frase puede ser sólo una excusa pero, en algunas ocasiones, puede ser reflejo de un trastorno del aprendizaje llamado discalculia. Este trastorno es específico del aprendizaje de los procesos cognitivos, razonamiento matemático y sistemas operacionales. Sus síntomas más comunes son dificultad en entender los conceptos, confusión de símbolos abstractos, dificultad lingüística o poca comprensión de la explicación verbal, incapacidad para mantener dos variables simultáneas, baja organización espacial, fallas de atención e inconsistencia. "La discalculia puede ser de tipo primaria y secundaria. La primaria afecta el inicio de las operaciones como la memorización y uso de las cantidades y procedimientos. La secundaria puede ser de tipo verbal, operacional o léxicas y gráficas. Uno de sus síntomas son dificultad para leer y escribir números y cantidades", explica la terapeuta Adriana Blanco, del Centro Médico Docente La Trinidad, en Venezuela.
Asegura que "los trastornos de discalculia son frecuentes durante el desarrollo, sin embargo, son los menos estudiados. Muchas veces son mal diagnosticados". Por esta razón se estima que existe un subregistro. Lo conveniente es que, si al niño se le dificulta entender el significado y la lógica de los números, lo que se traduce en errores cuando realiza cálculos sencillos, se busque orientación con especialistas. Blanco advierte que "las señales de alarma pueden aparecer desde muy temprana edad". Por ser la discalculia un trastorno de múltiples factores, su diagnóstico debe considerar un conjunto de variables y la participación de diversos especialistas como maestros, sicopedagogos, terapeutas y clínicos. Alerta que "jamás se debe subestimar la inteligencia del niño, pues puede ser una dificultad paralela a la misma. Las estrategias de aprendizaje van más allá de la repetición y se necesita de integración", advierte Blanco. La terapia que apliquen profesionales y familiares debe estimular el pensamiento matemático y flexibilizar las estrategias de aprendizaje.



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