lunes, 13 de abril de 2009

Alumnos y alumnas de un Instituo gallego y de un Instituto polaco miden la circunferencia terrestre


El Departamento de Matemáticas del Instituto Ramón Cabanillas de Cambados promueve este año un experimento que consiste en medir la circunferencia del planeta Tierra tomando como referencia la sombra que los rayos solares forman sobre un objeto. Ya en la antigua Grecia sospechaban de que la Tierra podía ser redonda, y no plana, como creían otras civilizaciones, y de hecho en el siglo III antes de Cristo, Eratóstenes midió la circunferencia del planeta con un sistema similar al empleado ahora por los estudiantes del Cabanillas. Para ello, debía medir los ángulos de inclinación de los rayos solares en dos lugares alejados entre sí y posteriormente calcular la circunferencia con una operación matemática en la que ponía en relación los ángulos y las distancias entre los dos puntos de medición, que estaban situados en las ciudades egipcias de Seyne y Alejandría.

El profesor de Matemáticas del Instituto de Cambados, Benito Búa, explica que para el actual experimento los alumnos colocaron un palo en el patio del centro el mediodía del pasado 1 de abril. Y puesto que para medir la circunferencia era necesario que se realizasen los cálculos del ángulo de los rayos solares en otros lugares, Búa entró en contacto con profesores de Institutos de Ferrol, Burdeos (en el suroeste de Francia) y Polonia, que debían hacer el experimento también el 1 de abril, cuando el sol estuviese más alto. Benito Búa cuenta que tras comparar los resultados de los Institutos de Cambados y Polonia, obtuvieron un resultado de 39.491 kilómetros. Se trata de una medición bastante próxima a la que se da por buena en la actualidad, que es de 40.075 kilómetros, según la agencia aeroespacial de Estados Unidos (NASA).

La idea de hacer este experimento, como apoyo de las clases teóricas de Matemáticas, surgió durante un trabajo sobre la gigantesca pirámide egipcia de Keops. “Para construir las pirámides los egipcios tuvieron que resolver varios problemas, porque había que nivelar un terreno muy amplio, hacer un cuadrado perfecto y orientar la construcción de Norte a Sur. Y todo eso lo hicieron muy bien. Hablando con los alumnos de cómo pudieron orientarla se vio que lo hicieron colocando un palo, ya que la sombra más pequeña que se formase marcaba la orientación Norte-Sur. Y entonces les comenté que ese mismo sistema valdría para medir la circunferencia de la Tierra”.

En esta experiencia han participado unos 40 estudiantes de dos clases, e incluso tomaron medidas en sus viviendas.

Se dice que los griegos empezaron a cuestionarse que la Tierra fuese redonda al observar los barcos en el océano. Cuando regresaban a tierra, al principio sólo se veían sus mástiles, y sólo más tarde, al encontrarse más cerca, era visible el casco. Parece ser que no sólo Eratóstenes midió la circunferencia terrestre, y que también lo hizo otro pensador de la época. El resultado que obtuvo Eratóstenes fue de 39.690 kilómetros –unos 300 menos del real–, pero el del otro griego era muy inferior. Se cuenta que cuando Cristóbal Colón gestó la idea de buscar una ruta occidental más rápida para llegar a las Indias tomó como referencia el estudio de este segundo matemático. Por ello, pensaba que la Tierra era más pequeña. Curiosamente, el error de aquel griego posibilitó en buena medida el descubrimiento de América, puesto que si Colón hubiese tomado como referencia la medición de Eratóstenes tal vez jamás se hubiese atrevido a realizar la travesía, puesto que al desconocer la existencia de América entre Europa y Asia consideraría que el viaje marítimo era excesivamente largo. El Departamento de Matemáticas del Ramón Cabanillas realizó con anterioridad trabajos sobre los “crop circles” –unas extrañas figuras geométricas que hay en algunos campos de cereales y que sólo son visibles desde el aire– y sobre las proporciones corporales del llamado Hombre de Vitruvio.

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