viernes, 26 de junio de 2009

En Tenerife, los participantes en la XX Olimpiada,... sin miedo a los números


"Si vas más allá de lo que se enseña en las clases encuentras la parte divertida de las matemáticas". Quien así se expresa es Daniel, uno de los sesenta alumnos de segundo curso de Secundaria que participan en la XX Olimpiada Matemática Nacional y que están dispuestos a demostrar que la imagen de aridez y frialdad asociada tradicionalmente a esta disciplina no se corresponde con la realidad. Algunos de ellos, incluso -como el propio Daniel-, ya tienen clara a su aún corta edad que su futuro profesional estará ligado a la enseñanza de las matemáticas.

Esta vigésima edición de la Olimpiada Matemática arrancó ayer en La Laguna y se desarrollará hasta el domingo en diferentes puntos de la Isla; entre ellos, el Teide, donde estos jóvenes atletas de los números se enfrentarán hoy a las pruebas de equipo. Ayer fue el turno de las individuales, que se realizaron, precisamente, en la Facultad de Matemáticas de la ULL.

"Lamentablemente, a veces se tiene una imagen distorsionada de las matemáticas", reconoce Arnulfo Santos, Coordinador General de esta iniciativa educativa. El cometido de los docentes es, en este sentido, "evitar que esa mala imagen persista". Santos destaca los esfuerzos que, en materia de divulgación de esta asignatura, hacen la Sociedad Canaria de Profesores de Matemáticas Isaac Newton y la propia Facultad de Matemáticas.

Los estudios de matemáticas son de los más afectados por el generalizado descenso del número de alumnos en las facultades universitarias, una situación que tiene mayor incidencia en las titulaciones de ciencias experimentales, aunque también en las de humanidades.

La dificultad para ver una aplicación práctica de los conocimientos matemáticos es una de las causas de la imagen que arrastra esta disciplina. Pero esa aplicación existe. "Cuando estudiaba Preuniversitario, el profesor explicaba los números complejos y un alumno preguntó para qué servía aquello. El profesor contestó: para construir aviones", relata Arnulfo Santos.

La Olimpiada Matemática Nacional es una competición, "pero no sólo eso", explica el Coordinador de la iniciativa. Se trata también de que los chicos y chicas aprendan a trabajar en equipo, disfruten de la convivencia y conozcan Tenerife.

Además, las pruebas exigen algo más que la simple aplicación de los conocimientos aprendidos. En ellas entra en juego la creatividad y la reflexión. "A veces nos sorprenden las respuestas que nos dan. No son los típicos ejercicios que se resuelven por un algoritmo que el alumno sabe o no sabe", comenta Santos.

Para Daniel, procedente de Alicante, esta prueba "no es complicada. Hay que leer bien el enunciado y saber interpretarlo, pero el desarrollo es sencillo", dice. Estos ejercicios demuestran, a su juicio, que "si sabes mucha teoría pero no sabes aplicar los conceptos, no sirve de nada".

Álvaro, estudiante del colegio La Salle, en Santa Cruz de Tenerife, coincide: "Son bastante diferentes de los que hacemos en clase. Cuenta menos la teoría y es más importante pensar". Al igual que Daniel, Álvaro pretende orientar su futuro hacia las matemáticas.

Sin embargo, no todos los participantes en la Olimpiada Nacional comparten el mismo entusiasmo por esta disciplina. Por ejemplo, a Matt que viene de Cataluña, las matemáticas le parecen "aburridas", pese a que les resultan sencillas.

Respecto al nivel que presentan los chicos de su edad, los tres coinciden en que hay grandes diferencias entre unos pocos que tienen un gran dominio y una mayoría a la que le causan ciertos problemas. "Es una de las asignaturas con mayor número de suspensos", asegura Matt.

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