
José Antonio Moral tiene 14 años. Es un joven espigado, fibroso y algo introvertido. A simple vista no se diferencia demasiado del resto de adolescentes de su edad, salvo en un aspecto: tiene una mente privilegiada para los números. Un don que le ha llevado hasta la final de la Olimpiada Nacional de Matemáticas.
Llegar hasta esa fase no ha sido precisamente un camino de rosas. Ha tenido que enfrentarse a los problemas más complejos, ha puesto lógica a divisiones, ecuaciones y operaciones que suenan a chino y ha experimentado con un mundo fascinante en el que las cifras son las aliadas perfectas para pasar un rato divertido. José Antonio Moral ha conseguido lo que ningún otro jiennense en las veinticinco ediciones del certamen: alcanzar la final y entrar en el selecto grupo de los mejores.
Sin embargo, este torrecampeño, alumno del instituto Torre Olvidada, lo asume con una normalidad pasmosa. Como si lo que hizo en la Universidad de La Laguna, sede de la final, fuera tan simple como la tabla del dos.
José Antonio Moral, que tiene pinta de jugador de baloncesto, por lo alto que es, superó con habilidad cada una de las pruebas a las que fue sometido por la organización hasta acabar en el cuadro de honor de un total de sesenta y dos finalistas procedentes de todos los puntos del país. No se siente especial por ello, aunque la delegada de Educación, Angustias María Rodríguez, lo mire con admiración. No es para menos. Para ella, José Antonio Moral es todo un ejemplo. Por eso, y por tratarse del primer jiennense en llegar tan lejos en la Olimpiada Matemática Nacional, le entregó, ayer, un diploma como reconocimiento al logro conseguido, si bien, en opinión de la delegada, es un mérito compartido con los profesores que motivaron a José Antonio y al resto de participantes de la provincia para que compitieran al máximo nivel. “El compromiso de estos docentes hizo posible que hubiera una magnífica participación en la fase provincial y que los alumnos den un nivel de rendimiento académica extraordinario en una asignatura bastante complicada”, señaló. Angustias María Rodríguez también valoró la implicación de las familias. “Son fundamentales, porque su apoyo es muy importante para el estudiante. Se trata de un esfuerzo añadido que requiere una buena dosis de complicidad de los padres”, subrayó.
El objetivo básico de esta actividad es mostrar una visión de las matemáticas complementaria y más divertida que la que se suele dar en las aulas, así como favorecer los relaciones de amistad entre los jóvenes que participan y promover la innovación en la forma de enseñar esta asignatura entre el profesorado. La Olimpiada comienza, siempre, con una fase provincial, que este año tuvo lugar en Andújar y en la que compitieron más de trescientos alumnos de segundo curso de la ESO procedentes de distintos centros. Como nota curiosa, las pruebas se celebran el mismo día y a la misma hora en cada una de las ocho provincias andaluzas. En esta fase, cinco chicos y chicas son seleccionados para participar en la fase regional y de ahí los mejores se marchan al nacional.
El Presidente de la Sociedad Andaluza de Educación Matemática Thales, institución que organiza el certamen, Manuel Torralbo, destacó la trascendencia del logro conseguido por José Antonio Moral y la importancia que tiene la actividad para promover entre los adolescentes el uso de las matemáticas más allá de su función académica. “El objetivo sigue siendo el mismo de hace veinticinco años, que los alumnos aprendan las matemáticas de una manera amena, mucho más cercana. En definitiva, crear un estímulo entre los niños para que, en un futuro contribuyan al desarrollo de la ciencia”. José Antonio Moral ha entendido perfectamente el mensaje, porque no se imagina su futuro profesional sin una calculadora a su lado.
Llegar hasta esa fase no ha sido precisamente un camino de rosas. Ha tenido que enfrentarse a los problemas más complejos, ha puesto lógica a divisiones, ecuaciones y operaciones que suenan a chino y ha experimentado con un mundo fascinante en el que las cifras son las aliadas perfectas para pasar un rato divertido. José Antonio Moral ha conseguido lo que ningún otro jiennense en las veinticinco ediciones del certamen: alcanzar la final y entrar en el selecto grupo de los mejores.
Sin embargo, este torrecampeño, alumno del instituto Torre Olvidada, lo asume con una normalidad pasmosa. Como si lo que hizo en la Universidad de La Laguna, sede de la final, fuera tan simple como la tabla del dos.
José Antonio Moral, que tiene pinta de jugador de baloncesto, por lo alto que es, superó con habilidad cada una de las pruebas a las que fue sometido por la organización hasta acabar en el cuadro de honor de un total de sesenta y dos finalistas procedentes de todos los puntos del país. No se siente especial por ello, aunque la delegada de Educación, Angustias María Rodríguez, lo mire con admiración. No es para menos. Para ella, José Antonio Moral es todo un ejemplo. Por eso, y por tratarse del primer jiennense en llegar tan lejos en la Olimpiada Matemática Nacional, le entregó, ayer, un diploma como reconocimiento al logro conseguido, si bien, en opinión de la delegada, es un mérito compartido con los profesores que motivaron a José Antonio y al resto de participantes de la provincia para que compitieran al máximo nivel. “El compromiso de estos docentes hizo posible que hubiera una magnífica participación en la fase provincial y que los alumnos den un nivel de rendimiento académica extraordinario en una asignatura bastante complicada”, señaló. Angustias María Rodríguez también valoró la implicación de las familias. “Son fundamentales, porque su apoyo es muy importante para el estudiante. Se trata de un esfuerzo añadido que requiere una buena dosis de complicidad de los padres”, subrayó.
El objetivo básico de esta actividad es mostrar una visión de las matemáticas complementaria y más divertida que la que se suele dar en las aulas, así como favorecer los relaciones de amistad entre los jóvenes que participan y promover la innovación en la forma de enseñar esta asignatura entre el profesorado. La Olimpiada comienza, siempre, con una fase provincial, que este año tuvo lugar en Andújar y en la que compitieron más de trescientos alumnos de segundo curso de la ESO procedentes de distintos centros. Como nota curiosa, las pruebas se celebran el mismo día y a la misma hora en cada una de las ocho provincias andaluzas. En esta fase, cinco chicos y chicas son seleccionados para participar en la fase regional y de ahí los mejores se marchan al nacional.
El Presidente de la Sociedad Andaluza de Educación Matemática Thales, institución que organiza el certamen, Manuel Torralbo, destacó la trascendencia del logro conseguido por José Antonio Moral y la importancia que tiene la actividad para promover entre los adolescentes el uso de las matemáticas más allá de su función académica. “El objetivo sigue siendo el mismo de hace veinticinco años, que los alumnos aprendan las matemáticas de una manera amena, mucho más cercana. En definitiva, crear un estímulo entre los niños para que, en un futuro contribuyan al desarrollo de la ciencia”. José Antonio Moral ha entendido perfectamente el mensaje, porque no se imagina su futuro profesional sin una calculadora a su lado.



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