
Una treintena de obras firmadas por los mejores exponentes de la abstracción geométrica española se reunen desde ayer en el edificio de La Nau de Valencia, que se suma así al revisionismo de este movimiento artístico por parte de los museos europeos.
José María Yturralde, Eusebi Sempere, Antoni Tàpies, Joaquín Michavila, Arcadi Blasco y Jordi Teixidor son algunos de los pintores incluidos en la muestra, que se nutre principalmente de la donación realizada hace décadas por el Patronato Martínez Guerricabeitia a la Fundación General de la Universitat de Valencia.
La geometría, en su observación directa de las reglas matemáticas, las fractales y las proporciones es, en palabras del conquense Yturralde, «una forma de conocimiento, una herramienta conceptual y visual para comprender el universo». Pero también es -o lo fue durante el franquismo- un modo de subversión ideológica contra la dictadura, un «rechazo a la realidad política y al arte oficial» del país.
La abstracción geométrica intenta apartarse de los objetos del mundo visible. Por ello en el desarrollo de la composición de los cuadros adquieren gran importancia las bases matemáticas y los experimentos con el color. Según la cita de Paul Cézanne que ayer recordaron los organizadores de la exposición en Valencia, «la naturaleza se puede reducir a un cilindro, a una esfera y a un cono».
De hecho, ciencia y arte, geometría y naturaleza, se dan de la mano desde los mismos inicios del arte, en los pueblos primitivos, en la escritura china o en el arte islámico.



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