
| Francisco González de Posada, Catedrático de Fundamentos Físicos de la Universidad Politécnica de Madrid y Académico Numerario de la Real Academia Nacional de Medicina, dirige esta semana en Laredo un curso que lleva por título ‘Cosmología: 1609 Galileo año Internacional de la Astronomía 2009’. |
| Con el curso, que integra elementos de física, astrofísica y filosofía contextualizados en el desarrollo de la historia de la astronomía desde Galileo hasta nuestros días, se conmemoran los 400 años que hace que Galileo “cuando tiene noticias de que existe un instrumento llamado anteojo, que hoy se conoce como telescopio, mira con él al cielo y se encuentra con que los cielos se parecen muy poco a la imagen que se tenía de ellos en 1609”, ha explicado el Catedrático. La ONU pidió que todas las instituciones universitarias, culturales y científicas conmemoraran este suceso extraordinario. Durante este primer día de curso Francisco González se ha encargado de hacer ver a los asistentes cuáles eran los antecedentes previos a la figura de Galileo. El sistema aristotélico-tolemaico-escolástico, el sistema copernical y las contribuciones de Giordano Bruno y Tico Brie para centrarse durante la segunda parte de la mañana en la figura de Galileo y en las revoluciones galileanas. Principio Galileano de Matematicidad de la Naturaleza Según González, lo que se celebra es el Principio Galileano de Matematicidad de la Naturaleza. “Para Galileo la naturaleza está escrita en lenguaje matemático”. Esto tienes dos versiones de interpretación: la débil y la fuerte. La débil es aquella que interpreta que lo que está escrito en lenguaje matemático es el movimiento de los astros, la dinámica astral. La versión fuerte es la que dice que todo fenómeno que ocurre en la naturaleza tiene una ley matemática a la que está sometida. Esto, que es una creencia galileana, constituye la base de toda nuestra civilización. Es el gran paradigma galileano del que se ha alimentado toda la ciencia moderna. Ni la física, ni la química, ni la biología, ni la medicina tienen procesos de matematización. “Lo que no quiere decir que Galileo fracasase porque todos los occidentales seguimos pensando que la naturaleza es normativa, actúa conforme a leyes, quizás no todas ellas matemáticas. Este principio galileano de matematicidad es la cuestión principal del curso. Ortega y Gasset decía que la ciencia es una forma especial de creencia. Y la creencia fundamental que tenemos es esta afirmación de Galileo”, ha comentado. La primera ponencia de la mañana se ha basado en la cosmovisión aristotélico-tolemaica-escolástica, que es el antecedente prioritario y en el que se va a basar la iglesia católica para tener una visión cosmológica resistente ante las novedades de Copérnico, Giordano Bruno, Galileo y Newton. La segunda visión que han podido analizar es la cosmovisión copernicana, la revolución copernicana que aseguraba que la tierra no era el centro del universo y que no estaba quieta. Los dos ingredientes básicos de la visión de Aristóteles y Tolomeo, geocentrismo y geoestatismo son rotos por Copérnico y más tarde por Galileo. La revolución galileana Galileo aseguró que la tierra era un planeta más, que se movía y que no estaba en el centro. El centro es el sol. Introdujo en la historia el sistema heliocéntrico y geodinámico. La revolución galileana tiene cuatro manifestaciones. La primera es la manifestación observacional. Explicaba que existen millones de estrellas, la luna tienen montañas y valles no es un astro perfecto, el sol tiene manchas, Venus presenta fases y Júpiter tiene cuatro satélites. La tierra centro de la luna, el sol centro de los planetas y Júpiter centro de cuatro satélites. La segunda es la manifestación filosófica que va contra la dualidad. La dualidad desde Aristóteles había dicho que la tierra era el mundo de lo imperfecto y el cielo el mundo de lo perfecto. Que en la tierra había mutaciones y que en el cielo todo era idéntico a sí mismo. “Con la revolución de Galileo los cielos van a dejar de ser perfectos”. La tercera manifestación es la revolución filosófico-matemática. “El universo está escrito en lenguaje matemático, no caben por tanto milagros”. Y la cuarta y última de las manifestaciones es la revolución teológica. Galileo se convierte en el gran revolucionador de la teología de principios del siglo XVII sin quererlo. Galileo habla de tres principios teológicos. El primero afirma que el universo es obra de Dios y hay que conocerlo y estudiarlo. El segundo contemplaba que las sagradas escrituras eran obra de hombres. Y el tercero aseguraba que había que interpretar las sagradas escrituras a la luz del conocimiento que se tiene del universo. “Aunque en su momento estas afirmaciones crearon polémica especialmente en el seno de la iglesia católica, a día de hoy cualquiera de los documentos pontificios del siglo XX incluyendo la Encíclica de Benedicto XVI de hace apenas dos meses tienen explícitamente manifestados los tres principios teológicos de Galileo”, ha asegurado. Los sabios del momento, que eran los teólogos, despreciaron entonces las afirmaciones de Galileo. En las universidades los saberes estaban clasificados. Los más sabios, cultos e inteligentes eran profesores de teología, los algo menos sabios de filosofía y los menos sabios de geometría. “Galileo era matemático-filósofo y pretendió enseñarles a los teólogos lo cual en esa época era impensable. Pero sin ninguna duda Galileo era el sabio y quiénes lo juzgaban eran poco sabedores de lo que sucedía. Los delirios de la soberbia superan el atrevimiento de la ignorancia”. |



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