domingo, 25 de octubre de 2009

Un gallego inventó la calculadora


Lamentablemente, las más célebres figuras son, con frecuencia, las que menos se conocen. Así ocurre con Ramón Silvestre Verea García, un intelectual nacido en la parroquia de Curantes en el año 1833 que ha pasado totalmente desapercibido entre la población. Sin embargo, a él se debe uno de los inventos que más ha facilitado el progreso de las matemáticas y la ciencia en general: la calculadora. Con el objetivo de que este célebre estudioso salga del olvido, la localidad A Estrada celebró ayer un acto de homenaje en su memoria. Un busto colocado en su localidad natal lo recordará por siempre. Seguramente, el nombre de Ramón Silvestre Verea García podría pasar desapercibido a la mayoría de los estradenses. Muy pocos vincularían a Verea con A Estrada y menos aún con el desarrollo de un artilugio que para los vecinos del municipio, como para el resto de la sociedad, es hoy imprescindible. Casi nadie se imagina que la posibilidad de realizar complejas operaciones matemáticas con simplemente teclear las cifras correspondientes en una calculadora se debe, precisamente a un vecino de Curantes emigrado en América. Y sin embargo, así es. La capacidad inventiva y creativa de Ramón Silvestre Verea García lo hizo posible.
Precisamente por el desconocimiento de esta gran figura, el Concello de A Estrada decidió celebrar el viernes un homenaje en su honor. Este evento tuvo lugar en el marco de una jornada organizada por el Foro Enrique Peinador bajo el título “Empresa e identidade”. Como no podía ser de otra forma, Curantes, parroquia natal de Verea, acogió los actos de recuerdo al promotor de una máquina de cálculo que ya en su época (siglo XIX) era capaz de sumar, multiplicar y dividir números de nueve cifras y cuya patente se conserva en la sede central de la firma IBM, en Nueva York. De este modo, junto a la iglesia de Curantes se descubrió un busto que recordará siempre al intelectual. Este acto contó con la presencia, entre otros, del alcalde, José Antonio Dono, y de dos estudiosos que conocen a la perfección la figura de este grande de los números: su biógrafo, Olimpio Arca –que presentó su obra “Ramón Verea”– y el historiador Ricardo Gurriarán, que prologa el citado libro. Un concierto de harpa celta marcó el final de una celebración que, además del simbolismo que por sí misma posee, permite poner en valor y sacar del olvido a un gran científico. Algo que de otro modo sería casi imposible.


La jornada del viernes fue doblemente importante. Además de este homenaje, A Estrada celebró una jornada en la que se destacó la importancia de la puesta en valor de la identidad de la empresa gallega. El evento contó con la participación de representantes de grandes factorías como IBM o Vulcano, así como de otras entidades como Xesgalicia o Policía de Galicia, entre otras. En una mañana en la que se analizaron las posibilidades de innovación o la seguridad en la industria, se hizo especial hincapié en conseguir que el idioma gallego se introduzca en el ámbito empresarial. Así fue destacado por el presidente del Foro Enrique Peinador así como por el secretario xeral de Política Lingüística, el Fiscal Superior de Galicia y también el alcalde estradense en la presentación de la jornada. Dotar a la empresa gallega de una “denominación de orixe” es el reto perseguido.

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