jueves, 18 de marzo de 2010

La matemática sensible de Sebastián, en Cádiz (España)


El mexicano Enrique Carvajal "Sebastián" ha dedicado su larga carrera a convertir las matemáticas en esculturas, unas piezas que a partir de hoy se despliegan por la ciudad de Cádiz para dar "bofetadas de color" a los viandantes y demostrarles que los números, "como toda creación humana", también son sensibles.
"La matemática sensible de Sebastián" es el título de la exposición que decora la capital gaditana, desde el Paseo Marítimo, a Puerta Tierra, La Caleta o el Castillo de Santa Catalina, con 55 creaciones de este escultor nacido en Chihuahua (México) en 1947 y cuyas monumentales creaciones se dispersan por calles de ciudades como la capital mexicana, Nueva York, Osaka o Reikiavik.
Ahora sus obras visitan Cádiz, como uno de los acontecimientos culturales más destacados con los que la ciudad andaluza celebra la Semana de México, un país que este año conmemora el Bicentenario de su Independencia.
"Es un momento muy especial para las dos ciudades, es una oportunidad extraordinaria para mí estar aquí", ha declarado el escultor mexicano, que tras recorrer los lugares por los que se han dispuesto sus obras, ha asegurado que este nuevo escenario es "el mejor lugar" donde se han exhibido sus esculturas.


Una ciudad que se prepara para celebrar el Bicentenario de la Constitución de 1812, un texto que fue redactado con la ciudad sitiada por las tropas napoleónicas, que introdujo en España conceptos como la soberanía nacional, la división de poderes o la libertad de imprenta y que inspiró algunos de los procesos de independencia latinoamericanos.
En sus escenarios más emblemáticos se han instalado piezas como "La Fanfarria", "El chubasco" o "Pareja monumental", unas obras en las que el escultor convierte modelos matemáticos en curvas complejas, hechas de materiales industriales y llenas de color.
"Es una necesidad, las esculturas se pintan desde los griegos. Yo las pinto monocromas para que reciban mejor la luz, para que sean bofetadas de color para el espectador", explica este artista que, según escribe en una cita que acompaña la exposición, adora "el color que grita, que susurra, que invita a la ensoñación" y que "humaniza el asfalto".
Tanta sensibilidad le despierta el color como las matemáticas, "una organización profunda" que "como toda creación humana es sensible" y a la que él se acerca desde su fe en que "arte, tecnología y ciencia están íntimamente ligados". Entre sus proyectos están dos obras para su país, una escultura de un águila de cuarenta metros para Tamaulipas y una obra del mismo tamaño para Veracruz que será "una cruz verdadera, que mezcla motivos indígenas y cristianos".

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