jueves, 8 de abril de 2010

Dolores Romero Morales: «En Oxford se dedican muchas horas a cada alumno; así es difícil no salir bien preparado»


Dolores Romero Morales se licenció en Matemáticas en su Sevilla natal hace 16 años. Prácticamente todo ese tiempo lo ha pasado fuera de España, forjando una carrera docente que la ha llevado hasta la Universidad de Oxford, en cuya Escuela de Negocios imparte clases desde 2003. Actualmente, es «university reader», una categoría intermedia entre profesor titular y catedrático. Ayer, ofreció una charla sobre el sistema educativo de esta institución académica, una de las más antiguas y reputadas del mundo, en la Escuela Politécnica Superior de Ingeniería de Gijón (España). El periódico digital http://lwww.lne.es le realiza una entrevista que, por su interés,en el Noticiario Matemático transcribimos:

- ¿Qué hay que hacer para alcanzar el estatus universitario de Oxford?
- Creo que ayuda que sea una Universidad con más de 800 años, que siempre ha estado ahí. Aparte, sí, creo que hacemos bien las cosas. Oxford es una universidad con un sistema de selección muy riguroso, que incluye examen, entrevista y resultados académicos; actualmente, sólo tiene 21000 alumnos.
- ¿Sale caro entrar en esa élite académica?
- Se piensa que somos una universidad privada, pero somos públicos. Un estudiante de carrera tiene unas tasas máximas de 3000 libras al año, una cantidad fijada por el gobierno para todas las universidades del país. Una Universidad como Oxford, con tanto despliegue por alumno, en realidad se financia con los máster. Lo que aquí era una carrera de cinco años, para nosotros hace mucho que es una carrera de tres años más uno. Ese uno es un máster, que puede costar 12000, 15000 libras... En los máster hay libertad para poner el precio y Oxford puede permitirse cobrar prácticamente lo que quiera. Lo normal es que una persona acabe su carrera, salga a trabajar un par de años y vuelva a hacer su máster con lo que ahorre.
- Parece que no tienen ningún problema para encontrar empleo.
- En el caso de nuestra Escuela, los estudiantes se van directamente a trabajar al centro financiero de Londres. Aparte, la Universidad de Oxford tiene buscadores de empleo y de prácticas. Y, en los máster, hay consultores que te entrenan incluso para hacer entrevistas de trabajo.
- ¿A Oxford no llegó la crisis económica?
- Lo cierto es que el Reino Unido se ha visto muy afectado por la crisis y el mercado laboral está mucho más plano. Pero lo normal es que los estudiantes de esta universidad ya tengan trabajo al tercer año de carrera.
- ¿Hay presencia española en esta cantera de eminencias?
- Viene gente de todo el mundo, pero españoles no muchos. Es una pena. En nuestra Escuela de Negocios manejamos 500 alumnos y españoles habrá cinco. Y no creo que sea por falta de preparación, sino porque todavía no está consolidada la cultura de salir fuera, aunque cada vez haya más españoles en el extranjero. No es que lo considere necesario, pero me parece una experiencia muy enriquecedora que, luego, te traes de vuelta a tu país.
- Habla de una institución que es muy selectiva con su alumnado. ¿Y los profesores?
- Es muy intensa. Además de las clases de la carrera o los máster, los estudiantes tienen tutorías semanales. Pero no como se entienden en España. Allí son clases extra, con un tamaño de dos, tres o cuatro alumnos como máximo. Los alumnos salen con una capacidad para discutir y argumentar que no se ve en otros sitios. Dedicamos muchas horas a cada estudiante.
- España no suele quedar muy bien situada en el ranking europeo de calidad educativa. ¿Alguna sugerencia?
- Yo no creo que España esté mal situada. Lo que ocurre es que otros países saben vender su producto. Creo que el sistema de tutorías podrían implementarse. Pero tampoco se pueden hacer comparaciones. En Oxford, una vez que entras, se trata a los alumnos entre algodones. Así, es difícil que no salgan bien preparados.
- ¿Qué le parece la Ley de Ciencia y Tecnología que plantea el Gobierno Zapatero?
- Tengo poco conocimiento de esa ley y no estoy en disposición de opinar. España, desde luego, tiene investigadores de gran calibre, otra cosa es si hay motivación gubernamental. En Holanda, por ejemplo, me ofrecieron un sueldo básicamente para investigación. Pero en Oxford no ofrecemos ese sueldo, aunque está a la orden del día la investigación y la innovación. Intentan que hagamos cosas de impacto.