jueves, 20 de mayo de 2010

EuropeoSub-17: El equipo de España recibe clases diarias para poder examinarse en junio


20 de mayo de 2010
El sueño del fútbol contra la firmeza de los estudios. El futuro contra el presente. La utopía contra la realidad. Los jugadores de la Sub-17 viven estos días en Liechtenstein la extraña paradoja de ver cómo sus vidas llegan a un cruce del que no saben cuál es la salida correcta. Sus excelentes dotes como futbolistas les sitúan a las puertas de un futuro lleno de coches deportivos y gomina, pero cualquier lesión, infortunio o bajón en el rendimiento podría truncar de cuajo ese anhelo. Es por eso que padres, amigos y técnicos les aconsejen seguir formándose académicamente para poder tener otra válvula de escape además de su amado fútbol.
De la mano de Ginés Meléndez y Juan Carlos Gómez Perlado, maestros de profesión además de seleccionador y preparador físico del equipo respectivamente, los integrantes de La Rojita tienen dos horas de estudio diarias para no dejar de lado las matemáticas, la historia, el inglés o la Lengua. Las clases son obligatorias. Nadie puede saltárselas. Y también son muy necesarias. Este año la UEFA ha retrasado la fecha de inicio del Europeo Sub-17 sin pararse a pensar que en junio llegan los exámenes finales del curso y que, por lo tanto, es tiempo de prepararlos.
El propio Ginés Meléndez, técnico del equipo, es el mayor defensor de esta postura. Lleva años promoviendo la idea de que, además de fútbol, también haya horas de estudio en las concentraciones: "Lo primero son las personas y, si hay suerte y las cosas van de cara, luego está el futbolista. Los propios padres son los que me dicen que no descuide sus estudios en estos 15 días de convivencia. Es normal". La mayoría de los chicos está en primero de Bachillerato, aunque alguno ya es repetidor. Quizá por ello los padres se encargan de recalcar esa importancia de combinar balones y libros, aunque también estén orgullosos de ver a sus hijos con la Selección. Que no se preocupen. Los técnicos lo tienen claro. El fútbol sigue siendo un divertimento; los estudios, una garantía.