sábado, 2 de octubre de 2010

Los libros de texto de matemáticas no están hechos para los niños daltónicos

El uso del color, algo habitual en los ejercicios de los libros de texto de matemáticas, supone un problema en el aprendizaje para los alumnos con daltonismo -anomalía de la vista que padece el 8% de la población masculina- una situación que varias editoriales se han comprometido ya a solucionar.
Un estudio realizado por Francesc Bofill, Master en Optometría de la Universitat Politécnica de Catalunya (UPC), tras analizar unos setenta libros de enseñanza primaria demuestra que los libros de ejercicios (especialmente de matemáticas y con menor frecuencia en lengua) suelen mezclar el rojo, el verde y el amarillo, colores que los daltónicos no saben diferenciar.
Los daltónicos ven todos estos colores como una especie de marrón pardo, por lo que el niño tendrá problemas para comprender el problema y seguramente equivocará la respuesta. Es decir, un alumno con esta anomalía al que en un ejercicio de operaciones sencillas se le pida que sume los números de unas bolas rojas, verdes y amarillas, le resultará imposible. Si el maestro desconoce que el escolar es daltónico -en muchos casos las familias tampoco lo saben a esas edades tempranas- creerá que éste no sabe resolver la operación.
Las pruebas sobre los libros de texto se llevaron a cabo en el laboratorio de Óptica Aplicada y Procesamiento de la Imagen de la UPC y concluyeron que los colores empleados en un mismo ejercicio por la mayor parte de las editoriales no son discernibles para escolares con esta anomalía visual. Entre un 8 y un 11% de las páginas de los libros de matemáticas no son aptos para estos niños.
El daltonismo o discromatoxia es una anomalía hereditaria (provocada por un defecto del cromosoma X), en el que las mujeres son transmisoras, aunque es difícil que ellas mismas sean daltónicas, ya que sólo afecta a un 0,4% de la población femenina, frente al 8% de los hombres, ha explicado hoy el autor en rueda de prensa. Para hacer este trabajo, Bofill mantuvo contacto con profesores y profesoras de unos ochenta centros catalanes de Primaria, gracias a lo que pudo comprobar el gran desconocimiento que existe acerca de esta patología, ya que ninguno de los colegios participantes en el estudio eran conscientes de este grave problema.
Bofill expuso luego la situación a una decena de editoriales. Tres de ellas (EDB, Santillana y Cruïlla) se han interesado ya por el trabajo y se han comprometido a corregir estas deficiencias utilizando un código de colores que los daltónicos puedan diferenciar, y con un grado de contraste mayor, ya que el estudio demuestra también que incluso adultos con una visión normal se encontraban con problemas para diferenciar los tonos. Combinar el azul con el amarillo o el naranja, o utilizar formas geométricas, en vez de colores, son algunas de las alternativas que plantea este trabajo.
La profesora de la escuela de Óptica de la UPC Aurora Torrents, que ha dirigido este trabajo, ha señalado que a mediado de los años noventa ya plantearon esta deficiencias a las editoriales, pero que en ese momento éstas no se interesaron por el problema. Torrents remarca que el color no se puede eliminar de los libros de texto, ya que los hace atractivos para los niños, pero subraya que las editoriales deben elegir bien los que utilizan, sobre todo para los ejercicios, ya que, si no, mucho niños serán calificados de bajo rendimiento en matemáticas cuando se trata únicamente de un problema derivado del daltonismo.
Hasta que llegue la solución con los nuevos libros, propone que cuando los profesores se encuentren con este tipo de ejercicios estén muy pendientes de detectar si hay alumnos que fallan en ellos sistemáticamente, porque podrían estar ante un niño daltónico.