sábado, 6 de diciembre de 2008

Matemática castrista: Diferencias de 4600 millones


Un mes y medio después del paso de los huracanes Gustav e Ike por gran parte de la isla, un informe oficial valoró los daños en cinco mil millones de dólares.
Luego que el nueve de noviembre, otro huracán, Paloma, azotara zonas de la costa sur de la provincia de Camagüey, las autoridades gubernamentales anunciaron que las pérdidas dejadas por los tres huracanes eran nueve mil 600 millones de dólares.
Es posible equivocarse a la hora de hacer cálculos. Los márgenes de error son lógicos cuando hay enormes volúmenes a contar. Pero los por cientos o los puntos conceptuales para la equivocación tienen obligatoriamente que ser pequeños. De lo contrario, ¿de qué clase de cálculos se habla?
En el caso de los daños por los huracanes, la “equivocación” fue del 46%, Se produjo un inexplicable aumento de 4 600 millones de dólares antes de que pudieran ser cuantificados los daños causados por el tercer huracán.
De todas formas, ese tipo de cálculo no es novedad en Cuba. La cifra que se dio en 1959 de las muertes ocurridas durante la insurrección que llevó a Fidel Castro al poder, fue de 20 000.
Nunca se ha presentado un listado con los nombres de esos 20 000 muertos, ni se ha erigido un monumento para honrar la memoria de esos caídos durante esa contienda civil que duró poco más de dos años. No obstante, la cifra de 20 000 muertos se continúa teniendo como la oficial.
Sin embargo, en casi 15 años de guerra en Angola, el gobierno cubano afirma que perdió menos de 3 000 soldados, la mayoría en accidentes.
La tónica ha sido maximizar y magnificar las cantidades. En las concentraciones en la Plaza de la Revolución (Plaza Cívica es su nombre original), las cifras de participantes siempre son de un millón o millón y medio. En uno de los últimos desfiles del Primero de Mayo con Fidel Castro como jefe supremo, el número de participantes en todo el país, según los medios oficiales, ascendió a 8 millones. Recordar que en Cuba hay poco más de once millones de habitantes.
En el último censo de población y viviendas, en el año 2002, tras esperar cuatro años por resultados parciales, se informó que el 75% de las viviendas existentes en el país fueron construidas después del triunfo de la revolución. Al parecer, antes de esa época, Cuba tenía muy poco que envidiarle a una aldea africana.
Otra de las constantes en ese tipo de cálculos del castrismo es que siempre las cifras son redondas. Inevitablemente terminan en ceros. Pero el mayor aporte del castrismo a las matemáticas es su método para calcular el PIB y el crecimiento económico.
Al final sólo hay una conclusión. Con los cálculos castristas, nunca se sabe cuál es la verdad.

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