jueves, 19 de febrero de 2009

Problemas actuales causados por exigir ratios en las materias de Bachillerato


Francisco Reyes Suárez, Profesor de Griego y tesorero de la Delegación Canaria de la Sociedad Española de Estudios Clásicos escribe en http://www.eldia.es el siguiente artículo:

"Con la implantación de la Ley Orgánica de Educación (LOE, 2/2006), la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias ha desarrollado desde entonces varias normativas, siendo las de Bachillerato las más criticadas por los ámbitos formativos afectados. De hecho, a finales del curso pasado, ya denunciamos en este mismo medio los posibles problemas que acarrearían dichas normativas. Ahora podemos confirmar nuestros augurios con datos reales.
Para no extendernos excesivamente, en esta ocasión, sólo haremos hincapié en los problemas que la Resolución de Bachillerato (11 de junio de 2008) está causando ya al alumnado. Ésta determina una doble restricción en las materias de Bachillerato que afecta especialmente a las materias específicas opcionales de cada modalidad: Biología y Geología, Dibujo Técnico I y Tecnología Industrial I, en la modalidad de Ciencias y Tecnología de 1º Bachillerato; Economía y Griego, en la modalidad de Humanidades y Ciencias Sociales. Existe también la modalidad de Artes, pero sólo se imparte en unos pocos centros. El 2º Bachillerato está pendiente de la regulación de las materias opcionales.
La Consejería establece una restricción según el número de alumnos por nivel de Bachillerato. Así, un centro que tenga en 1º Bachillerato hasta 35 alumnos en total sólo le permitirán impartir dos materias opcionales de modalidad; de 36 a 70 alumnos, tres materias ? Para que un centro en Canarias con las dos modalidades más extendidas imparta las cinco materias opcionales reconocidas en la LOE, tiene que superar el centenar de alumnos (al menos, 111 alumnos).
Una segunda restricción exige que haya un mínimo de 12 alumnos por cada materia que se imparta en el Bachillerato. Este mínimo se contabiliza exclusivamente con la matriculación de julio; por tanto, los alumnos de septiembre no tienen ninguna opción de elegir otras materias distintas a las que eligieron sus compañeros de julio, porque ya está todo planificado.
Con esta doble restricción, la pérdida real de la oferta educativa en Canarias es evidente, especialmente, en los centros pequeños, que son los que predominan en Canarias, a excepción de las zonas capitalinas y las turísticas.
Sin ir más lejos, en mi centro, ubicado en la periferia de La Laguna, en el presente curso, el 1º Bachillerato no supera los 70 alumnos. Consecuentemente, sólo se le ha permitido impartir tres materias opcionales de modalidad, quedándose sin impartir Griego I y Tecnología Industrial I. Los alumnos afectados han tenido dos opciones: o irse a otro centro donde impartan las materias mencionadas o cambiar su elección. Todos los alumnos afectados, sin excepción, optaron por quedarse en el centro y elegir otra materia. Esto viene a confirmar que los problemas de transporte, tiempo y los lazos afectivos que los alumnos desarrollan, especialmente, con sus compañeros a lo largo de su estancia en el centro son de tal peso que su salida sólo se produce en circunstancias de fuerza mayor. La movilidad que la Consejería pretende iniciar choca frontalmente con los intereses reales del alumnado.
Los problemas que acarrea esta normativa han sido aún mayores en 2º Bachillerato. Aunque será el próximo curso cuando realmente se establezca el nuevo sistema, los problemas detectados actualmente seguirán siendo los mismos, si no hay una rectificación en la normativa.
En mi centro puedo citar tres situaciones muy significativas, que lamentablemente son silenciadas (o no difundidas). Un primer caso, una alumna que recala en nuestro centro, habiendo cursado en otro Griego I de 1º Bachillerato, no se le permite matricularse en Griego II porque no hay el número mínimo de alumnos (Griego I no se había impartido ya en el curso anterior en nuestro centro) y se le da la opción ya mencionada de irse a otro centro o elegir otra materia; opta por lo segundo, eligiendo Economía II (si hubiese elegido Matemáticas Aplicadas a las C.S. II, por ejemplo, tendría que recuperar obligatoriamente Matemáticas I por ser materias vinculantes).
Un segundo caso, dos alumnas aprueban todo 1º Bachillerato de la modalidad de Ciencias Sociales y, al intentar matricularse en 2º Bachillerato, no les permiten matricularse en Matemáticas Aplicadas a las C.S. II porque no hay el mínimo número de alumnos, con lo cual, si no quieren irse a otro centro, tienen que matricularse en otra materia y eligen Economía II, que no está vinculada a Economía I y, por lo tanto, evitan un problema mayor que es volver a cursar una materia de 1º Bachillerato. ¿Cómo es que habiendo elegido una materia y habiéndola superado satisfactoriamente se le impide ahora a un alumno continuar y completar en su centro la formación iniciada? ¿Cómo es posible que alumnos que tengan aprobado completamente el curso de 1º Bachillerato corran el riesgo de cursar posteriormente una materia más de este nivel cuando, en realidad, la única causante del problema es la propia Consejería de Educación? Por otro lado, no deja de asombrarnos lo que un alumno es capaz de sacrificarse con tal de no cambiar de centro. Esta actitud predomiante no puede ser pasada por alto por nuestros dirigentes.
Un tercer caso, un alumno pasa a 2º Bachillerato con Matemáticas Aplicadas a las C.S. I suspendidas; al intentar matricularse, como en el caso anterior, no se le permite hacerlo en Matemáticas Aplicadas a las C.S. II y recala en Economía II. Este ejemplo, a simple vista, parece no tener tanta importancia porque tenía suspendida la materia en 1º Bachillerato, pero ocurre muchas veces que la práctica en clase de un segundo nivel revierte positivamente en el dominio del primer nivel de una misma materia. Por lo tanto, se le está privando al alumno de poder mejorar su nivel en Matemáticas y si a esto añadimos que hace años que la Consejería eliminó las horas dedicadas a la recuperación de asignaturas pendientes, podemos afirmar que nuestros dirigentes están dejando en desamparo formativo a determinados alumnos e incrementando consecuentemente el fracaso escolar en nuestras islas.
En definitiva, cualquier alumno de un municipio que tenga un solo centro con Bachillerato tendrá muchas probabilidades de no poder elegir las materias opcionales deseadas, a no ser que decida acudir a otro centro ubicado en distinto municipio. Piensen en lo que le puede suceder a un alumno de Gran Tarajal si decide acudir a otro centro (el más cercano está en Puerto del Rosario; ¡casi nada en kilómetros!). Peor aún, si cabe, lo tienen los alumnos de El Hierro, que tienen un solo centro con Bachillerato y ya en este curso no se imparte ni Griego ni Dibujo Técnico, con lo cual si hubiesen deseado cursar estas materias no les hubiera quedado otro remedio que salir de la isla.
Nuestros jóvenes, ahora más que nunca, necesitan mejorar su formación; es el arma más poderosa que puede tener una sociedad para afrontar con éxito su desarrollo. Pero la motivación en la formación es fundamental. Un alumno tiene que sentir que está haciendo lo que le gusta. Si esto no es así, el esfuerzo se transforma en una carga excesiva y pronto llega el desánimo. Si no se cuestiona esta realidad, ¿cómo es posible que nuestros dirigentes pongan obstáculos en el sistema educativo de Bachillerato en lugar de fomentarlo? Por favor, una mayor amplitud de miras. Está en juego nuestro futuro."

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