miércoles, 22 de abril de 2009

El juego de las matemáticas, en Granada


Algunas asignaturas son más populares que otras. Unas ayudan al alumno a situar en el mapa los países y ríos más recónditos, les hablan de la historia de los pueblos y de sus lenguas o les permiten resolver complicados ejercicios para los que más que la memoria es requisito imprescindible el intelecto. Las matemáticas cumplen, entre otros muchos, este último objetivo y no es de las que goza de una mayor aceptación por parte de los estudiantes.

En la pizarra se suceden hileras de números y signos matemáticos, cuya dificultad es directamente proporcional al nivel de estudios que se curse. Algunos alumnos durante las horas lectivas desvían su atención, otros se afanan en resolverlos, no sin evitar el consiguiente dolor de cabeza, aunque existe un grupo de afortunados que logran que esta materia no se les atragante.

Los profesores de dos centros de enseñanza Secundaria de la provincia consideraron hace una década que era pertinente desarrollar actividades que facilitaran la comprensión de ecuaciones, logaritmos, raíces cuadradas o derivadas. Su intención era hacer esta temida disciplina, divertida. Con este reto crearon el Encuentro Matemático Sierra de Arana, que este año se ha celebrado en el IES Luis Bueno Crespo de Armilla. Uno de los fundadores de estas jornadas y docente en el IES Francisco Ayala, Francisco Espínola, explicó, hace unos días, que junto a su colega Luis Cabello, observaron que los alumnos no hacían los deberes y decidieron iniciar a través del juego una competición entre centros, mezclándolos, para comprobar si esta técnica los motivaba. Si los estudiantes identifican una asignatura con la diversión su rendimiento aumenta, para satisfacción de los profesores. Por ello, después de su estreno, optaron por la continuidad. Los docentes pioneros en la iniciativa se fueron trasladando de centro y animaron a sus nuevos compañeros a emprender el juego de las matemáticas. La edición de 2009 reunió desde primera hora de la mañana a 150 alumnos de ESO y Bachiller de cinco centros de la provincia. Con ellos se encontraban cincuenta monitores y treinta profesores y profesoras. Además de especialistas en matemáticas, también se dieron cita en este encuentro los responsables de impartir otras asignaturas como Educación Física o Tecnología. Los participantes se distinguían del resto del alumnado por una camiseta que apuntaba la actividad a la que se habían sumado. En concreto, de los 150 estudiantes, se habían seleccionado treinta de cada curso de ESO y Bachiller, excepto de primero de Secundaria, que únicamente disponía de quince representantes. Francisco Pineda detalló que cada profesor escoge a un grupo de pupilos que no son necesariamente los que más despuntan en el arte de los números. "No tienen por qué venir los mejores. Los profesores intentamos que todos los años no vengan los mismos alumnos". Aseguró que en algunas ediciones han llevado a estudiantes que no destacaban por su aplicación en esta disciplina y después del encuentro han visto las matemáticas desde otra perspectiva y han mejorado de forma considerable. A las diez de la mañana, a la misma hora en la que se producían las visitas institucionales de la delegada provincial de Educación, Ana Gámez, y el alcalde de Armilla, Gerardo Sánchez, los organizadores concentraban a los jóvenes en el gimnasio convertido en gran aula para informarles de la distribución de los equipos.

La organización del encuentro respondía a un complicado ejercicio matemático, al menos, para los legos en la materia. Los equipos estaban compuestos por dos alumnos de cada centro que debían resolver el denominado ´problemón´. De este modo, se evita la competencia entre institutos. A su vez, les adjudicaban una tanda con otros jóvenes de su mismo nivel de estudios que tenían que enfrentarse a otro tipo de pruebas con las que los integrantes iban sumando puntos. En la jornada se incluyeron prácticas relacionadas con otras asignaturas como Química o Educación Física. Después de que monitores y docentes explicaran a los participantes en qué consistía la competición, se tomaron un descanso en forma de desayuno y posteriormente, iniciaron las actividades.

Las tandas que empezaron por las tareas relacionadas con el ejercicio físico se instalaron en el patio, otros subieron a las aulas y a los pasillos. La competición se alargó hasta pasadas las 18.00 horas y de allí salieron los flamantes ganadores que certificaron su pericia con los números. Un premio por equipo y otro individual al mejor de cada centro educativo consistente en un juego matemático.

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