jueves, 9 de abril de 2009

En Chile, los cambios de contenidos que propone la reforma curricular para la enseñanza básica y media


Hasta hace unos cinco años, bastaba con acercarse a la carnicería del barrio y pedir un cuarto de carne molida. Hoy, en cambio, se compra en el supermercado, donde la carne está envasada y se refleja su peso en decimales: 0,260 gramos, 0,675 gramos, etc. "Las fracciones han dejado de ser preponderantes en la vida diaria y, en cambio, se ha impuesto la expresión de números en decimales", dice María Victoria Marshall, directora pedagógica de la empresa Compumat. Los niños también están expuestos tempranamente a los decimales, pero en la escuela no ven dicha materia sino hasta sexto de la enseñanza básica y, en cambio, desde pequeños deben estudiar en detalle las fracciones. Un ejemplo de la necesidad de actualizar el currículo escolar a los cambios de la sociedad y el conocimiento.

Algo en lo que el Ministerio de Educación de Chile ya está trabajando para realizar, a contar del próximo año, el primer gran ajuste a los contenidos, desde la reforma curricular de 1996. Con la modificación, el tratamiento de los decimales se adelantará a cuarto básico, junto con las fracciones. Pero no es lo único. También se plantea adelantar contenidos en ciencias y reorganizar los de lenguaje, inglés e historia, así como separar ciencias naturales y sociales entre primero y cuarto básico, ya que aunque en los 90 se unificaron en un solo ramo (comprensión del medio), en la práctica los colegios seguían enseñando las dos materias como si fueran distintas. Además, por, primera vez, se incorporarán las tecnologías de la información de forma transversal a todas las materias y se creará la modalidad artística, junto con la científica-humanista y técnico-profesional.

Niños incapaces de comprender lo que leen, sin competencias científicas básicas para comprender el mundo actual y sin capacidad de razonar matemáticamente. Es la realidad de las escuelas chilenas que muestran los resultados en pruebas internacionales y que se pretenden resolver, en parte, con el ajuste. "El currículo era muy amplio y estaba atrasado respecto del escenario mundial. En la mayoría de los países desarrollados, se espera que los niños a los cinco años identifiquen las letras del alfabeto y en el primer grado, el trabajo no está centrado en decodificar letras, como sucede en las aulas chilenas, sino en comprender lo que se lee", dice Malva Villalón, académica de la Facultad de Educación de la UC. Pero también había otros problemas. Como la educación está estructurada por ciclos -de primero a cuarto básico, de quinto a octavo y de primero a cuarto medio-, el cambio de materias a estudiar entre una y otra etapa era muy brusco. Así, por ejemplo, sin saber nada de operaciones algebraicas básicas, los niños se enfrentaban en primero medio a fórmulas complejas, como identificar el contenido de X en una fórmula. "En naciones como Finlandia, en quinto básico los alumnos aprenden nociones básicas de álgebra, como que X + X es igual a 2 X. De ahí hay una transición paulatina hacia los contenidos más complejos. En Chile, entre quinto y octavo básico los niños casi no tienen exposición a esas materias y se encuentran, de pronto, frente a operaciones complejas al entrar a la enseñanza media", dice Marshall. El resultado: los escolares que no tienen bien internalizados los contenidos de octavo o séptimo, fracasan al enfrentarse a enseñanza media. Por eso, el ajuste propuesto no sólo implica adelantar contenidos como el álgebra y los decimales, sino una progresión paulatina de las materias e irlas complejizando a medida que el niño crece.

En ese sentido, se introducirán los "mapas de progreso", que permitirán ir visualizando cómo los alumnos avanzan en su aprendizaje desde que ingresan al sistema escolar hasta que egresan.

¿Profesores capacitados?: El actual currículo ya estableció un cambio en comparación al que regía desde los '80, al enfocarse más en las habilidades que en la memorización. Sin embargo, en la práctica todavía hay profesores que, en vez de enseñar las matemáticas con problemas de la vida cotidiana, piden a los alumnos hacer hojas llenas de sumas y restas. Por eso, la propuesta del ministerio enfatiza aún más en la formación de competencias. Así, a partir de 2010, los alumnos debieran estar menos enfocados en memorizar nomenclaturas y más en razonar de forma matemática y sacar inferencias de lo que leen. Cambios que deberían promover los profesores.

¿Estarán capacitados?: "En cuanto a contenidos, vamos a sacarnos un 7 a nivel internacional, pero hay que poner cuidado: junto con tener buenos contenidos, hay que tener buenos profesores y buenos métodos pedagógicos", advierte Marshall. Es la opinión consensuada entre los expertos en educación. "Si los profesores ni siquiera tienen un buen dominio de estas materias, ¿lo estarán para el nuevo cambio? Yo creo que probablemente tomará varias generaciones de docentes para asimilar los ajustes", dice Marcelo Garrido, académico de la Facultad de Educación de la Universidad Diego Portales.

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