miércoles, 6 de mayo de 2009

´Las matemáticas divertidas educan y enseñan a pensar más que las fórmulas´


Mucho antes de que los lectores de periódicos se enganchasen a los sudokus, los egipcios ya se divertían con las matemáticas. El profesor, Antonio Pérez Sanz, se ha propuesto llevar a las aulas el lado divertido de esta ciencia para despertar el interés de los alumnos. Sobre ello y la aplicación de las nuevas tecnologías a la enseñanza versó su conferencia inaugural en la V Semana Matemática Caixanova que organiza la Asociación Escola Rosalía de Castro.

El profesor Pérez Sanz, autor de libros y programas de divulgación, le ha concedido una entrevista al periódico digital http://www.farodevigo.es/ que transcribo:



Es autor de una colección de libros divulgativos de matemáticas para jóvenes, ¿castigan con ellos los padres a los hijos poco aplicados?

– Más bien al revés (risas). Son los “Matecuentos” e incluyen relatos sobre temas muy actuales y próximos a los chavales en los que se intercalan las matemáticas en forma de acertijos o pruebas de ingenio. Y para no ser tan crueles al final del libro están las soluciones. Lo bonito es leer los cuentos y llevarse la sorpresa de encontrar una prueba y estrujarse la cabeza para resolverla.

– ¿Resulta difícil hacer pensar a una sociedad tan tecnológica como la actual?

– Es bastante fácil. Nadie apostaría hace diez años que la sociedad invertiría tanto tiempo haciendo sudokus. Ése es también el secreto de la enseñanza de las matemáticas: ofrecer a los jóvenes retos que sean capaces de realizar. A todo el mundo le encanta actuar como un investigador y sentir el placer de resolver acertijos. Tenemos millones de neuronas que están deseando actuar y hacer saltar chispas de creatividad.

– ¿Son realmente las matemáticas una asignatura más complicada que las demás?

– Es la fama. Las matemáticas recreativas nacieron hace más de dos mil años, los primeros textos son egipcios, y han existido a lo largo de la historia. Alcuino de York, un consejero de Carlomagno, escribió en el año 800 un libro de matemáticas divertidas para fomentar el desarrollo de la mente de los jóvenes. Nos hemos olvidado de que éstas son las que más forman y educan porque enseñan a pensar, mucho más que las fórmulas y los algoritmos. Es probablemente una de las asignaturas más fáciles, porque no es necesario hacer un experimento en un laboratorio, basta con hablar a los alumnos de los grandes personajes como Pitágoras.

– Entonces, ¿la culpa es de los profesores?

– Es del sistema de enseñanza, que se ha empeñado en unas matemáticas poco próximas a los intereses de los jóvenes y de escasa utilidad en la vida cotidiana. Sólo servían para pasar al curso siguiente. Si hay una ciencia que es útil y está en nuestra sociedad son las matemáticas. Desde que uno se levanta ve formas geométricas, hace relaciones, modelos... Vivimos en una cultura digital y esta palabra viene de dígito no de dedo. La sociedad actual sería el sueño de Pitágoras.

– Sin embargo, se considera excepcionales a quienes las dominan.

– Es por la mitificación de la asignatura. Siempre se le ha dado un prestigio social, incluso familiar. No es lo mismo suspender matemáticas que sociales. Incluso en la Universidad se han utilizado como un filtro para eliminar alumnos y eso ha generado un amor - odio. Es una asignatura de sentimientos fuertes. El objetivo es que todo el mundo la aprecie. Si los alumnos aman las matemáticas, entonces las aprenderán.

– O sea, que están al alcance de cualquiera

– No es que todos la puedan entender, sino que las utilizan a su pesar. Las matemáticas son imprescindibles y ahora más que nunca. “Hay que hablarles del GPS, no de problemas de trenes”

– Usted es experto en aplicar las nuevas tecnologías a la enseñanza de las matemáticas.

– Nos permiten introducir a los alumnos desde edades tempranas en situaciones de auténtica investigación. Se pueden llevar la sorpresa de descubrir con 12 años las mismas cosas que los matemáticos griegos. Las TIC (Tecnologías de Información y Comunicación) van a transformar la forma de enseñar y aprender. El profesor no es un sabio, sino un director de orquesta cuyos alumnos buscan información, la procesan y entonces suena el conjunto de la clase. No podemos repetir en el siglo XXI los métodos del XIX.

– ¿Los problemas del tren que sale de Madrid y se encuentra con otro de Barcelona han pasado ya a la historia?

– Hay que hablarles sobre el GPS, que tiene más de matemáticas que los trenes. Nadie se ha planteado este tipo de problemas en su vida, ni tampoco el de tener que llenar una piscina con un grifo. Hay que investigar cosas más interesantes. En una sociedad en la que todo fluye tan rápido no podemos enseñar cosas estáticas, sino cómo utilizar recursos.

– Todo esto también tiene su lado negativo y hay quien resuelve sus deberes en internet.

– Ocurría lo mismo cuando el alumno que tenía que hacer un trabajo sobre Viriato copiaba las dos páginas de la enciclopedia. Ahí está el rol del profesor, que no debe pedir cosas que estén en “El rincón del vago”, sino que dinamice. Ningún director de orquesta aceptaría que se tocase un instrumento en playback.

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