
A sus 11 años de edad, Xu Xiangyu, estudiante de quinto grado de enseñanza primaria, asiste todos los sábados por la tarde en Beijing a clases de refuerzo de matemáticas con el objetivo de poder entrar a una buena escuela de enseñanza media, como hacen muchos otros niños chinos de su edad. Las olimpiadas matemáticas a las que asiste Xu, con listas de cuestiones que tiene que resolver con la mayor rapidez posible, abarcan cuestiones de nivel muy superior a las matemáticas que se enseñan en primaria. Sin embargo, estas clases complementarias en los fines de semana sobre matemáticas, además de lengua china e inglesa, son muy habituales para los niños chinos.
La madre de Xu comenta que la mayoría de compañeros de su hijo asisten a ese tipo de clases. "Temo que si él no lo hace también, se quede atrasado respecto al resto. La competencia para entrar en una buena escuela de enseñanza media es demasiado intensa", subraya. Sin embargo, el curso de matemáticas de 36 horas y 1.00 yuanes (235 dólares) es una "tortura personal" para el pequeño Xu.
En la ciudad de Xinxiang, ubicada a unos 600 kilómetros al sur de Beijing en la provincia central de Henan, Zhao Zihao, alumno de sexto grado, asiste todos los lunes y martes por la noche a clases de refuerzo de matemáticas de dos horas al día, y a un curso complementario de inglés todos los jueves y viernes por la noche.
"Sé que está cansado. Pero, ¿qué puedo hacer?. Somos una familia normal. Tiene que estudiar mucho para entrar en una buena escuela de enseñanza media", señaló su padre, Zhao Qingyong.
Los nueve años de enseñanza obligatoria en China cubren la escuela primaria y secundaria. No existen pruebas de acceso para que los estudiantes entren en estos centros educativos. Las autoridades competentes asignan a los alumnos escuelas de acuerdo a su lugar de residencia, tal y como establece la Ley de Educación Obligatoria de China. Sin embargo, en realidad un estudiante puede matricularse en una escuela diferente a la asignada, si destaca por sus buenas notas en matemáticas o inglés o tiene un talento especial para la música o los deportes. Una calificación máxima obtenida en olimpiadas de matemáticas, en inglés o un certificado nacional sobre sus aptitudes en el piano supone una importante ayuda para entrar en las mejoras escuelas secundarias del país.
Otras formas de conseguir este objetivo incluyen los contactos que la familia del estudiante tenga con las autoridades o la entrega de enormes "donaciones voluntarias" al centro al que desea ingresar.
Yang Dongping, profesor del Instituto de Tecnología de Beijing, dijo que la competencia para entrar en buenas escuelas secundarias ha aumentado la carga académica que soportan los niños chinos, y ello ha dañado su salud física y mental y aumentado las desigualdades educativas. El experto indicó en su blog que la educación obligatoria tiene como objetivo ofrecer oportundidades educativas igualitarias, pero en la práctica ha llevado a los niños del país a entrar en la exigente dinámica de clases extracurriculares, concursos y formaciones de distinto tipo con el objetivo de obtener certificados.
En respuesta a los comentarios públicos que ha suscitado el texto de Yang en Internet, la portavoz del Ministerio de Educación de China, Xu Mei, declaró que el departamento se opone a la selección de estudiantes mediante pruebas durante la educación obligatoria. "Unir el acceso a determinados centros de enseñanza primaria y secundaria a clases complementarias de matemáticas u otros certificados de talentos especiales va contra la intención del ministerio", indicó la portavoz.
China tiene unos 107 millones de estudiantes de primaria, de los cuales el 40 por ciento se encuentran en áreas urbanas del país.
La situación de los 67 millones de alumnos en las áreas rurales es, no obstante, muy distinta. En estas zonas, "el principal problema es evitar que dejen de ir a la escuela" y garantizar que la educación obligatoria rural no se vea suspendida por falta de fondos, dijo el profesor Yang.
Sun Yunxiao, investigador de educación infantil durante 37 años y subdirector del Centro de Investigación de Jóvenes y Niños de China, comentó que la carga académica que sufren los estudiantes chinos hoy es resultado de "una creciente presión laboral y la gran importancia social que se les da a las credenciales académicas" actualmente.
Un total de 5,59 millones de estudiantes chinos se licenciaron el año pasado, de los cuales un millón todavía no habían encontrado trabajo a finales de 2008, de acuerdo con un informe de la Academia de Ciencias Sociales de China del pasado mes de diciembre. Está previsto que otros 6,11 millones de licenciados entren en el mercado laboral chino este año.
"Muchos padres chinos consideran que unas buenas credenciales académicas significan mayores oportunidades laborales. Por ello, la competencia por entrar en universidades prestigiosas ha llegado también a los niveles de la enseñanza secundaria, media y primaria", subrayó Sun.
La madre de Xu comenta que la mayoría de compañeros de su hijo asisten a ese tipo de clases. "Temo que si él no lo hace también, se quede atrasado respecto al resto. La competencia para entrar en una buena escuela de enseñanza media es demasiado intensa", subraya. Sin embargo, el curso de matemáticas de 36 horas y 1.00 yuanes (235 dólares) es una "tortura personal" para el pequeño Xu.
En la ciudad de Xinxiang, ubicada a unos 600 kilómetros al sur de Beijing en la provincia central de Henan, Zhao Zihao, alumno de sexto grado, asiste todos los lunes y martes por la noche a clases de refuerzo de matemáticas de dos horas al día, y a un curso complementario de inglés todos los jueves y viernes por la noche.
"Sé que está cansado. Pero, ¿qué puedo hacer?. Somos una familia normal. Tiene que estudiar mucho para entrar en una buena escuela de enseñanza media", señaló su padre, Zhao Qingyong.
Los nueve años de enseñanza obligatoria en China cubren la escuela primaria y secundaria. No existen pruebas de acceso para que los estudiantes entren en estos centros educativos. Las autoridades competentes asignan a los alumnos escuelas de acuerdo a su lugar de residencia, tal y como establece la Ley de Educación Obligatoria de China. Sin embargo, en realidad un estudiante puede matricularse en una escuela diferente a la asignada, si destaca por sus buenas notas en matemáticas o inglés o tiene un talento especial para la música o los deportes. Una calificación máxima obtenida en olimpiadas de matemáticas, en inglés o un certificado nacional sobre sus aptitudes en el piano supone una importante ayuda para entrar en las mejoras escuelas secundarias del país.
Otras formas de conseguir este objetivo incluyen los contactos que la familia del estudiante tenga con las autoridades o la entrega de enormes "donaciones voluntarias" al centro al que desea ingresar.
Yang Dongping, profesor del Instituto de Tecnología de Beijing, dijo que la competencia para entrar en buenas escuelas secundarias ha aumentado la carga académica que soportan los niños chinos, y ello ha dañado su salud física y mental y aumentado las desigualdades educativas. El experto indicó en su blog que la educación obligatoria tiene como objetivo ofrecer oportundidades educativas igualitarias, pero en la práctica ha llevado a los niños del país a entrar en la exigente dinámica de clases extracurriculares, concursos y formaciones de distinto tipo con el objetivo de obtener certificados.
En respuesta a los comentarios públicos que ha suscitado el texto de Yang en Internet, la portavoz del Ministerio de Educación de China, Xu Mei, declaró que el departamento se opone a la selección de estudiantes mediante pruebas durante la educación obligatoria. "Unir el acceso a determinados centros de enseñanza primaria y secundaria a clases complementarias de matemáticas u otros certificados de talentos especiales va contra la intención del ministerio", indicó la portavoz.
China tiene unos 107 millones de estudiantes de primaria, de los cuales el 40 por ciento se encuentran en áreas urbanas del país.
La situación de los 67 millones de alumnos en las áreas rurales es, no obstante, muy distinta. En estas zonas, "el principal problema es evitar que dejen de ir a la escuela" y garantizar que la educación obligatoria rural no se vea suspendida por falta de fondos, dijo el profesor Yang.
Sun Yunxiao, investigador de educación infantil durante 37 años y subdirector del Centro de Investigación de Jóvenes y Niños de China, comentó que la carga académica que sufren los estudiantes chinos hoy es resultado de "una creciente presión laboral y la gran importancia social que se les da a las credenciales académicas" actualmente.
Un total de 5,59 millones de estudiantes chinos se licenciaron el año pasado, de los cuales un millón todavía no habían encontrado trabajo a finales de 2008, de acuerdo con un informe de la Academia de Ciencias Sociales de China del pasado mes de diciembre. Está previsto que otros 6,11 millones de licenciados entren en el mercado laboral chino este año.
"Muchos padres chinos consideran que unas buenas credenciales académicas significan mayores oportunidades laborales. Por ello, la competencia por entrar en universidades prestigiosas ha llegado también a los niveles de la enseñanza secundaria, media y primaria", subrayó Sun.



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