
Usain Bolt tiene una especial relación con el tiempo. En su horizonte, por lo menos, no parece haber un límite que los separe, o secretos de uno que no conozca el otro. El jamaiquino sabe cómo ir de la mano de registros cada vez más asombrosos, anticipándose a los tiempos que le tocan vivir y desafiando toda ley física posible. Si cada vez que bajó la plusmarca de los 100 metros hizo creer que el tope había sido tocado, ayer no derrumbó esos pronósticos, al marcar 9s y 58 centésimas en el Mundial de Atletismo que se desarrolla en Berlín. Bajar el récord de 9s69 en nada menos que once centésimas, definitivamente, empieza a hacer creer que Bolt está más allá de la lógica y es, por una simple cuestión de proyecciones matemáticas, un atleta que desconoce los límites y al cual no lo asusta el futuro. Simplemente, porque es él quien dicta las leyes de la velocidad del hombre sobre el planeta.
Estaba en lo cierto el presidente de la (Federación Internacional de Atletismo (IAAF), Lamine Diack, cuando en marzo pasado pronosticó que el récord mundial de los 100 metros masculinos (los mencionados 9s69, entonces) sería batido en este Mundial. "El que quiera ganar los 100 metros en Berlín tendrá que correr por debajo del récord mundial", fue la afirmación del dirigente senegalés, a cinco meses del arranque de la reunión. No se equivocó. Intuía, seguramente, que el futuro ya estaba entre nosotros. Bolt superó las mismísimas previsiones de la ciencia, que en la mayoría de los casos, tras exhaustivos estudios, aseveró que la marca que había obtenido en Nueva York, en mayo de 2008 (9s72), no se quebraría hasta 2030. Desde entonces, Bolt lo ha hecho no una, sino dos veces. Con los 9s69 obtenidos en el Nido de Pájaro de Pekín, justamente un año antes, Usain Bolt ya había ganado 22 años de evolución. Ello motivó nuevos debates y conclusiones. "A la luz de lo visto en Pekín, el récord será quebrado una y otra vez", arriesgó el matemático estadounidense Reza Noubary, de la Universidad de Pensilvania.
La cifra a la que se llegó en los últimos Juegos Olímpicos, como siempre que Bolt está en el medio, volvió a generar revuelo y a dividir las opiniones. Mientras desde los EE.UU. se aseguraba que 9s45 para la distancia del hectómetro era un límite que la especie humana no podía superar jamás, un matemático holandés, John Einmahl (de la Universidad de Tilburgo), calculó el récord definitivo en 9s29. Einmahl, quien estudió la proyección de 14 disciplinas atléticas, se apoyó en la teoría de los valores extremos (La teoría de los valores extremos es una parte de la estadística que intenta predecir hechos poco comunes a partir del estudio de la frecuencia y modo en el que se dieron otros hechos (menos extremos) en el pasado. Analizó las marcas de 762 atletas masculinos y las aplicó en proyección del futuro, con lo que dedujo que se podrá correr en 9s29), y agregó que ese tiempo podría ser "batible" en breve y con las condiciones de la competición actual. Hasta fue más lejos al aclarar que otra plusmarca de Usain Bolt (los 200 metros, en 19s30) está todavía un segundo por encima de la que puede obtenerse. Seguramente, hasta que el velocista de Jamaica se decida a cambiar esos números. Ahora bien, ¿por qué Bolt se anticipa al futuro?, ¿qué tienen sus piernas para marcar semejante diferencia? Tyson Gay, quien ayer realizó un excelente registro (9s71), la tercera mejor marca de todos los tiempos, tiene su opinión formada: "Bolt puede llevar el cuerpo humano a otro nivel", dijo, y se esperanzó: "Creo que algún día podré hacer eso yo también", señaló el norteamericano, de 27 años. Por ahora, está claro que cuando consiga estirar un poquito antes la cabeza, el jamaiquino lo volverá a hacer. O, a la vista de lo ocurrido ayer, tal vez gane alguna otra centésima si mejora su tiempo de reacción en la salida, que en Berlín fue de 146 milésimas, contra 119 de Richard Thompson, sorpresivamente el mejor en ese particular ítem.
Tal vez, otro de sus secretos radique en un estilo menos convencional que el resto. Bolt no es el corredor fornido y contundente que impresiona con su andar, sino que es un larguirucho que da zancadas de corte desgarbado, con tendencia a disminuir su velocidad en el final. Ello le costó hasta un enojo de Glen Mills, su entrenador, quien durante una conferencia de prensa, en Suiza, admitió: "Si hubiera continuado exigiéndose hasta el final en Pekín, la marca hubiese sido, cuanto menos, de 9s52". Igual, el propio Mills cree que su pupilo rebajará la marca actual en algún momento. Usain Bolt volvió a comportarse como un relámpago que no sabe de pausas en su afán por reescribir la historia del atletismo. Sabe cómo ganarle al tiempo y, sobre todo, cómo coquetear con él. Un verdadero monstruo de esta generación.



2 comentarios:
Este Bolt es un fuera de serie,...vamos a ver qué es lo que pasa con esa predicción de tiempo,... partiendo de la base que se tiene que tardar en recorrer 100 metros,... creo que la mejor predicción es que no se bajará nunca de los 9 segundos. Amén.
Desde Catalunya con amor.
Usain Bolt sentenció la final de 100 metros de los Mundiales, en la que el domingo por la noche batió su récord del mundo con 9.58, cuando apenas había recorrido los primeros 20 metros, precisamente la fase de la carrera en la que su gran envergadura (1,96 de estatura y 86 kilos de peso) le hace más vulnerable.
Desde los Juegos Olímpicos de Pekín, en cuya final batió su anterior récord del mundo (9.69), Bolt ha trabajado intensamente la salida con su entrenador, Glenn Mills. Su estatura era un problema para incorporarse al lado de los compactos velocistas americanos y ese era un aspecto de su carrera que pretendían corregir de forma radical para convertirle en un arma mucho más mortífera.
En la final partió en 146 milésimas, sólo dos más que su gran rival, el estadounidense Tyson Gay, de modo que en sólo tres apoyos ya había alcanzado al defensor del título y por el vigésimo metro le aventajaba ya en tres centésimas (2.89 frente a 2.92 de Gay).
Los datos del profundo y minucioso estudio biomecánico elaborado por la IAAF en colaboración con la Federación Alemana revela que no hubo un duelo real en ningún momento, pues la superioridad del jamaicano se puso de manifiesto en una fase muy temprana de la carrera, algo que supone un cambio radical teniendo en cuenta que habitualmente el jamaicano imponía su condición a partir de los 50 metros.
En todos los parciales de 20 metros, incluido el primero, Usain Bolt fue el más rápido de los ocho finalistas, de forma que su ventaja se fue acumulando sin solución de continuidad hasta rebajar su récord mundial por una diferencia insólita de 11 centésimas.
La fase de la carrera en la que Gay alcanzó una velocidad más cercana a la de Bolt fue entre los 40 y los 80 metros. En cada uno de esos dos parciales de 20 metros el norteamericano sólo concedió dos centésimas al jamaicano, que alcanzó su velocidad de crucero entre los 60 y los 80 metros, antes de relajarse. En ese tramo tardó 1.61 en recorrerlo (nadie lo ha hecho tan rápido) lo que significa que en esos 20 metros inolvidabes Bolt alcanzó los 44.72 kilómetros por hora, una cifra impensable.
Bolt miró a su derecha y al comprobar que, a su lado, Gay estaba muy atrás en la calle cinco, levantó el pie del acelerador para mirar el cronómetro de meta y deleitarse con la marca de 9.58 que reflejaba. En ese último parcial de 20 metros el nuevo campeón mundial invirtió 1.66 segundos frente a los 1.61 del parcial anterior. De todos modos, la cifra confirma que Bolt no levantó el pie y que siguió apretando pese a que tenía la medalla de oro en el bolsillo. Quería el récord del mundo y a por ella se lanzó.
Ahora mismo ya nada parece imposible para el jamaicano. Según un estudio matemático de la Universidad de Stanford publicado en el ´Journal of Experimental Biology´, el límite humano en los 100 metros está en los 9,48 segundos, sólo una décima por debajo del nuevo récord.
Sin embargo, el ´relámpago´ parece capaz incluso de desafíar a las matemáticas. "Volveré a intentar bajar el récord. Siempre he dicho que todo es posible", aseguró el jamaicano. Bolt tiene una nueva oportunidad de explorar sus límites el jueves en la final de los 200 metros. En Pekín, cuatro días después de bajar de 9,7 en los 100, batió un récord que parecía eterno en el doble hectómetro, los 19,32 del estadounidense Michael Johnson.
El jamaicano dejó el crono en 19,30, quizá una nueva barrera que romper en Berlín. "Dudo que pueda conseguir un récord mundial en los 200", advirtió un cauteloso Bolt que sin embargo admitió que el récord del mundo puede estar pronto por debajo de los 9.50. ¿Será que tiene en mente alguna de las reuniones que llegarán después del Mundial y en las que la lluvia de millones de euros que le esperan puede hacerle volar aún más?
¿Se podrán utilizar estos datos para realizar gráficos?
Seguro que sí,... serán aprovechados,...
Hasta otra.
España.
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