jueves, 1 de octubre de 2009


El director de cine español Alejandro Amenábar asegura en una entrevista que esta semana publica la revista TIEMPO que su última película, Agora, le ha hecho evolucionar desde el agnosticismo al ateísmo.
Agora, que se estrena el próximo 9 de octubre, narra la historia de Hipatia y las luchas religiosas en la Alejandría del siglo IV. "Hacer Mar adentro me hizo pensar muy seriamente y de una forma muy relajada acerca de la muerte. Y asumirla. Y creo que en este momento, o tal vez con esta película, me he dado cuenta de que ya no soy agnóstico, sino ateo", asegura Amenábar.
En esta película el director de cine se adentra en el mundo de la Astronomía y las Matemáticas, algo de lo que estaba muy alejado hasta ahora: "Jamás me interesaron las matemáticas, pero empecé a leer y encontré personajes muy interesantes".
En el filme se da una visión un tanto negativa del cristianismo, por lo que puede provocar cierta polémica. No obstante, el director asegura a TIEMPO: "Yo no quería que la película fuera anticristiana. En realidad es antifundamentalista".
Agora es la película de producción española más cara de la historia, con un coste total de 50 millones de euros, más del doble de Alatriste, que hasta ahora era el filme más costoso. Eso sí, el reparto es íntegramente extranjero, está rodada en inglés y fue filmada en Malta.

1 comentario:

Anónimo dijo...

lejandro Amenábar engaña cuando modifica la realidad de acuerdo a su ideología que es anticristiana. Lo demostró falseando los hechos en su anterior producción: Mar adentro y lo hace ahora en Ágora.

En Mar adentro el director español hizo un falseamiento ético y estético de una realidad compleja y extrema como es la vida de un tetraplégico. Un contrapunto al tratamiento sobre la eutanasia la encontraríamos en la película de Clint Eastwood Million Dolar Baby en la que se reconoce una evolución y un proceso en el tratamiento de la muerte provocada como la solución a una vida considerada indigna por el propio portador.

Amenábar narra la vida y la muerte de Hipatia desde una perspectiva que no revelan los textos clásicos que hablan de esta filósofa neoplatónica. Los tres puntos más destacables de la manipulación que realiza el filme son los siguientes:

1.- Cuando Hipatia murió contaba con entre 45 y 60 años de edad dependiendo de su fecha de nacimiento de la que no se tienen datos precisos. Por lo tanto, la filósofa no murió joven como se da a entender en la producción. Es evidente que el director busca ensalzar un mito y propone una Hipatia joven para agravar las circunstancias de su muerte.

De esa forma se pretende realizar la canonización laica de Hipatia e incluso la confección de un martirio propio de carácter profano.

2.- En Alejandría se sucedían las luchas internas entre facciones (con cristianos, judíos y paganos a menudo mezclados en los mismos grupos) a lo largo de toda la historia de la ciudad. Los cristianos no atacaron la “civilizada Hipatia” en los términos en los que lo plantea la película sino que se trataba de luchas entre hordas de multitudes que actuaban sin control.

La muchedumbre que asesinó a Hipatia no está cercana al concepto de muerte refinada y fría que sugieren algunos autores, sino que el hecho está enmarcado en el tumulto callejero que en Alejandría practicaron judíos, paganos y cristianos, contra los otros y contra ellos mismos. En estas circunstancias de muerte violenta y descuartizamiento después, también murieron obispos en diversas algaradas.

3.- La escuela neoplatónica pagana –no atea, los neoplatónicos eran monoteístas- de la que formaba parte Hipatia duró en Alejandría hasta el siglo VII. En la famosa escuela matemática de Alejandría convivían alumnos de tradición neoplatónica y cristiana hasta su desaparición. Esto desmiente el hecho de que el Cristianismo acabara con la tradición clásica y que Hipatia se erigiera en símbolo de su fin. Los dos siglos posteriores a su muerte el neoplatonismo pagano siguió su curso poco a poco apagado por el surgimiento de un Cristianismo imperante.

De hecho Constantino no suprimió las religiones que no fueran la cristiana cuando llegó al poder sino que suprimió la prohibición del cristianismo que existía. En los siglos posteriores, la expansión de la religión cristiana no significará la extinción de la sabiduría clásica a pesar de que se quieran realizar lecturas sesgadas y manipuladas en pro de ideologías.