martes, 22 de diciembre de 2009

Estudio de científicos estadounidenses dicen que se podría aprender matemáticas antes de los 5 años



Durante buena parte del siglo pasado, muchos educadores y científicos creían que los chicos y chicas no podían aprender matemáticas antes de los 5 años, porque sus cerebros no estaban listos. Pero investigaciones recientes realizadas en los Estados Unidos revirtieron esa presunción y muchas otras teorías convencionales sobre geometría, lectura y lenguaje. Los hallazgos, de una rama de la investigación denominada neurociencia cognitiva, buscan aclarar cuál es el momento en que los cerebros jóvenes están en mejores condiciones de comprender conceptos esenciales.
En un estudio reciente, por ejemplo, los investigadores descubrieron que la mayoría de las niñas y niños que ingresan en el preescolar están en condiciones de realizar divisiones elementales repartiendo golosinas entre dos o tres animales de juguete. En cambio, encontraron que la capacidad del cerebro para relacionar combinaciones de letras con sonidos recién se desarrolla por completo a los 11 años, mucho más tarde que lo que suponía la mayoría.
"La enseñanaza es un antiguo arte y aún así todavía no tenemos ni idea de la forma cómo afecta al cerebro en desarrollo" indicó Kurt Fischer, director del programa de Harvard Mente, Cerebro y Educación. "Esto está comenzando a cambiar y por primera vez estamos viendo trabajar juntos a campos de la educación y la neurología".
En una clase de preescolar tradicional, los chicos practican pocas matemáticas: sólo realizan la cuenta de números y ocasionalmente miran libros sobre cifras. "Cuando eso pasa, resulta muy difícil ponerse al día" explicó Julie Sarama, investigadora en la Facultad de Educación de la Universidad de Buffalo.
Para cuando los chicos están en el preescolar, el cerebro es capaz de manejar números más grandes y se esfuerza por vincular tres conceptos elementales: cantidades físicas (siete bolitas, dieciocho centímetros) con símbolos abstractos ("7") y la palabra correspondiente ("siete"). Enseñar a unir estas tres cosas es crucial para entender matemáticas básica en el jardín.
"Si los chicos tienen juegos y actividades que demuestran la relación entre los números, entonces la cantidad se vuelve una experiencia física" aseguró Sharon Griffin, psicóloga en la Universidad Clark de Worcester, Massachusetts.