jueves, 11 de febrero de 2010

Alberto Coto García: «Mi vida es numérica, hasta en un cuadro veo las proporciones matemáticas»

 
Es la persona más rápida del mundo haciendo cálculos mentales, como así lo demuestran sus Récord Guinness, sus seis títulos de campeón mundial, los tres últimos logrados en el campeonato mundial en Leipzig, Alemania, y sus tres medallas (dos oros y una plata) en la Olimpiada de Deporte Mental de Estambul. Alberto Coto tiene una habilidad innata, que la combina con técnicas de fortalecimiento de la mente. La mezcla es explosiva. Desde que se diera a conocer como calculista en 1998, ha desarrollado una meteórica carrera que le ha llevado a participar en foros de todo el mundo. Ayer, estuvo en el colegio Virgen Niña y en el Centro Cultural Los Maristas, de Valladolid (España). Los alumnos se quedaron con la boca abierta.
En el periódico digital www.nortecastilla.es le hacen una entrevista que, por su interés, aquí publicamos:
- ¿Qué les enseña a los escolares?
- Me pongo como ejemplo para hacer demostraciones de rapidez de cálculo. A partir de ahí, les explico el algoritmo, el método, la técnica que utilizo, intento motivarles, que vean que la matemática está absolutamente en todo y expongo algunos valores que se requieren.
- ¿Le ven como un fenómeno del cálculo, algo paranormal?
- No, los niños, la gente en general, piensa que soy una persona muy rara, me preguntan si duermo bien, de qué me alimento... Pretendo que vean que soy totalmente normal, pero que se pueden potenciar las diferentes habilidades, en mi caso, la de cálculo mental.
- Es que ve la vida a través de los números...
- Sí, es que están en todos los sitios, es cuestión de ver la vida con ojos numéricos. Si estoy ante un cuadro veo las proporciones matemáticas. Sin ir más lejos, 'La última cena', de Leonardo, tiene una proporción áurea, basada en los números de Fibonacci (calculista italiano) que ya conocían los egipcios y los griegos.
- ¿Qué han tenido que ver los juegos de cartas en el descubrimiento de su habilidad?
- En mi caso aprendí a calcular con el tute, tomaba decisiones para obtener los mejores resultados en cada partida, y eso se puede extrapolar al póker, que requiere muchísimo cálculo.
- ¿Era el pitagorín de la clase?
- De pequeño era bastante introvertido y no hacía alarde de la habilidad. Me daba vergüenza todo, no levantaba la mano, pasé desapercibido. Fue más tarde, viendo el concurso 'Qué apostamos', en TVE, cuando me di cuenta de que yo era más rápido en el cálculo que el concursante y a partir de ahí empezó todo.
- Usted ha nacido con esa habilidad, pero ¿hay otras claves para el cálculo?
- En primer lugar la concentración, hay que elaborar métodos y trabajar la relajación y la concentración, ya que eso te permite tener una mente mucho más fuerte y ágil. A partir de ahí tenemos que fortalecer nuestras conexiones neuronales, y eso se consigue con entrenamiento, y el cálculo se puede entrenar en cualquier situación. Se puede jugar con los números que hay en los supermercados, con las matrículas de los coches...
- ¿Es más rápido usted que una calculadora?
- En determinadas pruebas sí, por una razón muy sencilla, los números hay que introducirlos en la calculadora y teclear.
- Dice que cuando ve a las persona las asocia a un número.
- Sí, aunque hay que conocer un poco más al individuo. Cada número tiene una personalidad. Por ejemplo, alguien que sea independiente o individual la podemos enfocar dentro de un número primo, si es narcisista le identificaría con el 153.
- ¿El 153 es narcisista?
- Sí, porque es igual que el uno al cubo, más cinco al cubo, más tres al cubo. Es decir, sus dígitos elevados al cubo y sumados dan el propio número. Se gusta así mismo.
- ¿Han analizado desde el punto de vista científico su cerebro?
- Sí. En mi caso se observa que hay una rapidez, unas conexiones neuronales muy fuertes entre ambos hemisferios, aunque el que más trabaja es el izquierdo, que me permite tener esa capacidad de cálculo.
- ¿En algún momento de su vida desconecta de los números?
- En eso me diferencio con respecto a otros calculistas que tienen síndrome de Asperger y que a lo mejor viven en el mundo numérico y no salen de él. Ese es el caso de Daniel Tammet, que habla once idiomas, tiene sinestesia, asocia números a colores y es una persona totalmente obsesiva. En su desayuno tiene que tomar 19 copos de cereal, ni uno más ni uno menos. Yo desconecto bastante, no tengo problemas en eso y duermo muy bien, pero los números me acompañan, y veo el mundo de forma muy numérica, están ahí.
- ¿Es verdad que cuando llega a la caja del supermercado a pagar ya sabe el coste de la compra?
- Siempre, voy sumando lo que compro, pero conservo la timidez y trato de que no se me note, aunque lo comento cuando las cifras no coinciden.