domingo, 21 de febrero de 2010

La Proporción Cordobesa

«Este ensayo de mi padre, además de su interés, posee la inestimable cualidad de reunir sus tres grandes pasiones intelectuales: la Arquitectura, las Matemáticas y Córdoba». Son palabras de Rafael de La-Hoz Castanys, que preceden al ensayo «La proporción cordobesa» de Rafael de La-Hoz Arderius, publicado hace años por el Colegio Oficial de Arquitectos de Córdoba y que en breve será reeditado.
Se trata de un estudio redactado e ilustrado por el arquitecto en septiembre de 1973, en el que relata la búsqueda de un canon en la arquitectura cordobesa y el descubrimiento de la denominada como proporción cordobesa o rectángulo cordobés -obtenido a partir del octógono regular y donde la relación entre el lado mayor y el menor da como resultado 1,30-; en lugar de la esperada proporción áurea -basada en el pentágono regular y cuyo número es 1,618-.
Para llegar a esta conclusión, hay que ir hacia atrás en el tiempo. La proporción áurea, también conocida como proporción divina o el número de oro, aparece por primera vez en el tratado «Elementos de Geometría» de Euclides en el siglo III a. C. Doce siglos después, esta regla de oro sobre la proporción en la arquitectura, escultura y pintura, fue traducida y estudiada en las escuelas de Córdoba, urbe depositaria del tesoro euclideano en la Edad Media.
Sentados los antecedentes, en 1944, la Universidad Central de Madrid, según cita Rafael de La-Hoz Arderius en su estudio, se planteó demostrar la atemporalidad y vigencia universal de dicha proporción, y que mejor lugar que Córdoba, «ciudad milenaria, fruto de la fertilización cruzada de las más diversas culturas», en la que se esperaba encontrar un uso masivo del rectángulo armónico debido a la especial vinculación de la capital con la historia de la proporción divina.
Para sorpresa de todos, excepto en la obra aislada de ciertos arquitectos académicos importados, la proporción áurea no apareció en ningún edificio relevante.
Años más tarde, en 1951, a instancia de la Diputación Provincial, se realiza un nuevo estudio con el objetivo de buscar un patrón arquitectónico en los monumentos de la ciudad y se descubre un canon que se repite con asiduidad, un rectángulo ideal basado en el octágono regular y en el místico número 8, y donde la relación entre el lado mayor y el menor da como resultado 1,30, y no el 1,618 de la proporción áurea.
Se denominó «la proporción cordobesa», pues se halló en la Mezquita de Córdoba, cuyo Mihrab es de planta octogonal y el octógono también está en su bóveda, que por ello recibió el nombre de «bóveda cordobesa».
Tras el hallazgo se procedió a rastrear «el número cordobés» en otras edificaciones de la capital y el descubrimiento fue sorprendente. «Cobraron lógica compositiva ordenaciones aparentemente anárquicas, dando orden, coherencia y disciplina al todo», escribe Rafael de La-Hoz Arderius.
Las arcadas de la Catedral, la fachada del Mihrab, la Puerta de Al-Hakan II, la fachada interior de la Sinagoga o la Torre de la Malmuerta, que es octogonal desde su base, son algunas de las muestras de la proporción cordobesa.
Este principio geométrico y estético también está presente en varias fuentes de la ciudad, como la del Potro; en la fachada del convento de Capuchinos, en la iglesia de San Nicolás, cuya base es cuadrada pero termina en una bóveda octogonal, la iglesia de La Merced o la de Santa Marina, en las que su vinculación a la proporción local se percibe en su cubierta inclinada, según la diagonal del rectángulo cordobés.
En esa inclinación de los tejados se encuentra parte de la explicación del gusto de los arquitectos locales por esta geometría que, según apunta de La-Hoz Arderius, tendría un origen climático. «Córdoba es una de las regiones ibéricas donde alcanza un máximo el binomio pluvial intensidad-duración», cita el arquitecto. De ahí que los tejados de las principales construcciones de la capital sean los más pendientes del país, con un ángulo de 37 grados. «Asimismo, dicha proporción es la inclinación perfecta que en esta latitud debe tener un porche orientado al Sur si se quiere que entre el sol en invierno y no en verano», concluye el arquitecto.
Ya sólo quedaba comprobar si la proporción cordobesa era propia de la capital, o si estaba presente en otras construcciones. Así fue, la Giralda de Sevilla, el acueducto de Segovia o la Puerta de Alcalá, ratificaron una proporción que, «más allá de andaluza, resultó ser Hispana», señala de La-Hoz. Y de ahí al Panteón de Agripa, ejemplos de arquitectura civil parisina o la iglesia de la Compañía de Jesús en la Córdoba argentina, «que cerró el ciclo en lo universal».
En la foto:
La Proporción Cordobesa
Autor: Luis Calvo
Dimensiones: 260 x 200 cm
Soporte: Impresión digital sobre tejido de algodón sobre bastidores (5 módulos)
Técnica: Dibujo vectorial

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