lunes, 1 de marzo de 2010

En Álava (España), clases contra el fracaso escolar

 
Desde que comenzara el mes de enero, una veintena de alumnos de primero de ESO del Montes Obrasen vuelven por las tardes al centro para recibir clases de apoyo enmarcadas dentro del Programa para la Mejora del Éxito Educativo implantado por la Junta y que se lleva a cabo gracias a profesores voluntarios del instituto.
Ellos son los encargados durante 4 días a la semana de repasar durante 1 ó 2 horas el programa de conocimientos propios del curso en Lengua y Matemáticas. Y es que la iniciativa está especialmente pensada para aquellos que han suspendido las dos o una de esas asignaturas, que pueden ir acompañadas hasta por otros tres resultados negativos más. «Es para gente que tiene unas expectativas de aprobar. Si ha suspendido todas, no», explicó Luis Carlos Mahave, Director del centro.
La propuesta se completa, en algunos casos, con clases de técnicas y apoyo para el estudio, porque la motivación «es fundamental». De hecho, se trata de una actividad voluntaria que tiene que contar con el visto bueno de las familias de aquellos que se inscriben en él.
En los próximos días se incorporarán a una experiencia similar los estudiantes de 4º de la ESO, los que concluyen este año la etapa de formación obligatoria, ya sea en sus aulas o en las del Fray Pedro de Urbina, el otro centro público de Secundaria con que cuenta la ciudad. Y es que éste es un programa 'zonal'. Es decir, la Junta elige a un único instituto en cada ciudad para llevar a cabo esta iniciativa que comenzará ahora y se prolongará hasta mayo.
Pero en ambos casos, el acceso a los programas está condicionado por los resultados que se hayan obtenido en Lengua y Matemáticas, lo que «denominamos asignaturas instrumentales básicas». Son las dos áreas que van a determinar la participación en las clases de apoyo. Y es que tienen claro que «superados los aspectos matemáticos es más fácil asimilar todo aquello vinculado a física o química y que si se asientan bien los conceptos lingüísticos es más fácil adquirir los conocimientos de historia, por ejemplo», detalló el Director del Montes Obarenes.
Es la propia Consejería de Educación la que se dirige personalmente a los padres y madres de alumnos que cumplen el perfil ideal para recibir un apoyo y les ofrecen formar parte del Programa para la Mejora del Éxito Educativo. Una vez confeccionado el listado de aquellos que han decidido acogerse a esta opción, es el centro educativo el que se encarga de la planificación del día a día. Fijan los días y las horas a las que se van a impartir las asignaturas 'de tarde'.
Se implantó hace tres años pero éste es el que cuenta con una estructura más organizada y atiende a los cursos que se consideran de mayor transición. Primero porque supone el 'aterrizaje' desde Educación Primaria, con muchos cambios a los que hacer frente. De hecho, Montes Obarenes cuenta con su propio plan de acogida de nuevos alumnos y alumnas que arranca con las charlas en los colegios durante el proceso de admisión. Allí se les cuenta «qué se espera de ellos, cómo deben actuar, cómo tienen que estudiar o qué deben hacer por la tarde».
El proceso continúa en septiembre con la realización de diversas iniciativas que faciliten que «sean bien acogidos y se encuentren cómodos en el centro, para que trabajen y estudien», apuntó.
Superado el primer año, el programa de éxito educativo centra su atención en el último, en cuarto de ESO, con vistas a la obtención de una titulación final que cierra el periodo de enseñanza obligatoria.
«Es un servicio más», señaló Mahave y que en este caso se complementa con otra iniciativa de refuerzo que hace ya varios años puso el Ministerio, el Programa Proa, dirigido a estudiantes de primero, segundo y tercero de ESO a los que se ofrecen «clases generales de apoyo al estudio», con un tope máximo de 15 alumnos por aula, para ofrecer una atención más personalizada e individualizada.
Se trata fundamentalmente, según sus impulsores, de trabajar en una doble dirección contribuyendo a debilitar los factores generadores de la desigualdad y garantizar la atención a los colectivos más vulnerables para mejorar su formación y prevenir riesgos de fracaso.
Son dos programas independientes dirigidos a grupos distintos salvo en el caso de los estudiantes de primero. Ahí podría darse una duplicidad en la oferta, pero para evitarlo Montes Obarenes ha optado por enfocarlos de manera distinto.
De todos modos, no queda otra opción que elegir porque la experiencia les está demostrando que, en el caso del Programa Proa, «la intención de acudir es mayor que la disposición de plazas. El número ideal estaría en 12 personas, aunque se admite a tres más». Quizá por eso, a todo aquel que no aprovecha la oportunidad se le excluye para dar paso a otro. Además, hay que tener en cuenta que son iniciativas gratuitas, con coste cero para las familias.