jueves, 15 de abril de 2010

«También los novelistas saben Matemáticas»

 
También los novelistas san Matemáticas es un libro insólito y atractivo que descubre a través de 110 obras de grandes escritores, el estrecho vínculo que existe entre los números y la literatura.
Simplemente pensar en ellas,... y la pereza, el aburrimiento y el cansancio se apodera de los alumnos y alumnas. Las Matemáticas, odiadas por muchos y amadas por unos pocos, representa para la mayoría de los jóvenes la cruz con la que tienen que cargar durante toda su etapa educativa.
Las «Mates», como se conocen popularmente en las aulas, es la materia que más dolores de cabeza provoca a los alumnos. Para muchos la literatura se convierte en la perfecta vía de escape para deshacerse por siempre de los números. Y es que, ¿Qué pueden realmente tener en común las letras con los números? Para el asombro de todos, la Literatura y las Matemáticas están estrechamente ligadas. Así lo ha demostrado José del Río Sánchez que acaba de publicar la novela También los novelistas saben matemáticas. Catedrático en Matemáticas, apasionado también por la lectura, se llevó una gran, pero sobre todo, una grata sorpresa al comprobar cómo grandes escritores a nivel nacional e internacional insertan en sus novelas referencias a las Matemáticas de un modo natural.
Los novelistas, como explica, utilizan varias técnicas para insertar los números. En primer lugar, a través de sus personajes, los que en algún momento de la trama utilizan las Matemáticas. Un ejemplo se puede observar en La isla Misteriosa de Julio Verne, donde Cyrus Smith consigue determinar la altura de un gran acantilado que se alza perpendicular a una playa. Otras de las técnicas empleadas es a través del argumento, jalonado por conceptos matemáticos. En la obra de Guillermo Martínez, Los crímenes de Oxford, recientemente llevada al cine, los policías descubren a través de la lógica que los autores de los crímenes en serie utilizan pautas numéricas. También los novelistas emplean la técnica de introducir personajes que son matemáticos, bien reales, como el caso de Pitágoras, Euclides o Hypatia, que ha sido llevada al cine bajo el nombre de Ágora, o ficticios, en los que se pueden incluir personajes que ejercen de profesores de esta materia, como se puede leer en Las Cenizas de Ángela. Por ultimo, utilizando el lenguaje matemático para crear metáforas o describir objetivos, como podemos observar en La Caverna de José Saramago, quien describe geométricamente un edificio para acentuar la frialdad carcelaria del recinto.



Incluso los novelistas, como explica José del Río Sánchez, echan una mano a través de algunos personajes para saber de raíz cual es el problema de las Matemáticas en las aulas.
¿Por qué no me gustan las Mates?,... Sofía, una de los protagonistas de la novela Nubosidad Variable de Carmen Martín Gaite, narra que para ella las Matemáticas le supusieron un trauma por el carácter abstracto que tenían porque las veía desvinculadas de la realidad y porque el mundo de los números, al moverse en un conjunto de reglas fijas, no le dejaban capacidad para la creación. «Lo que viene a decir Gaite en su obra es que las Matemáticas están sometidas a un conjunto de reglas que cuando te sales de ellas cometes errores fácilmente detectables y a los jóvenes les gusta tener un margen de libertad que en esta materia no encuentran», matiza José.
Para este catedrático, la tarea del profesor  o profesora de Matemáticas es más determinante que en cualquier otra materia, como por ejemplo en la Literatura o en la Historia, en las que es más fácil que el niño se interese directamente por la materia al encontrar referencias fuera del aula (prensa, televisión,...). «En cambio, con las Matemáticas, por el hecho de que su presencia en la realidad no es tan visible, toda la información viene dada desde las cuatro paredes del aula». Como asegura José del Río, no existe ninguna varita mágica que consiga que todos los alumnos disfruten mientras aprenden Matemáticas, pero si trucos para que el estudio no se convierta en una tortura. «Hay procedimientos que consiguen que algunos alumnos, que en principio estaban desvinculados en esta materia, se sienta mas cómodos en la clase; explicar con claridad, ponerse en el punto de vista del propio alumno, ilustrar conceptos a través de vídeos y, sobre todo, que vean que el profesor disfruta y cree en lo que esta enseñando, son algunas de las claves».
A través de su obra, José del Río Sánchez, ha querido presentar una guía didáctica que, muestra a jóvenes y a mayores como el mundo de las letras y los números, no solamente no son opuestos sino que conviven en un mundo paralelo.