lunes, 5 de abril de 2010

Una joven promesa de los números, en Bilbao (España)


Apenas había planeado presentarse, pero obtuvo la medalla de oro. Sin libros, tablas ni calculadoras, Alberto Figueroa, estudiante de 2º de Bachillerato del Colegio Andrés de Urdaneta (Loiu), tuvo que enfrentarse a seis problemas durante seis horas. Y demostró que era el mejor de entre los más de 50 participantes, al menos en lo que a intuición matemática se refiere.
Alberto resultaba así campeón de la XLVI Olimpiada Matemática celebrada el 15 de enero en la Facultad de Ciencia y Tecnología de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU). Y no sólo eso, porque también se presentó a las olimpiadas autonómicas de Química y Física y en ellas quedó segundo y tercero respectivamente.
"Desde el principio nos dejaron claro que aquéllo no era un examen y que el resultado no influía luego para nada en la calificación de la Selectividad; ni siquiera te dan una nota", recuerda Alberto acerca de la prueba de Matemáticas, en la que representó a su colegio junto a otros 8 compañeros. Por eso, indica, tampoco se puso excesivamente nervioso a la hora de realizar los ejercicios.
Y eso que no era tarea fácil. La prueba se componía de seis problemas que debían resolverse en dos sesiones de tres horas, una por la mañana y otra por la tarde. Para ello, hasta 55 estudiantes de Bachillerato de centros escolares de Euskadi se reunieron en la Facultad de Ciencia y Tecnología de la UPV, en Leioa, para demostrar su habilidad con los números. Una primera experiencia en las mismas aulas donde dentro de pocos meses tendrán que examinarse de la Selectividad.
Conjuntos, complicadas ecuaciones, geometría... Los ejercicios se parecían poco a los de los exámenes que los alumnos y alumnas realizan habitualmente en el colegio. Para hallar la solución, explica Alberto, no influyen tanto los conocimientos como la llamada intuición matemática. "Se te tiene que ocurrir cómo resolverlos, ver por dónde puedes tirar, aunque, lógicamente, si sabes algunas técnicas, resulta más fácil".
Por ese motivo, la UPV/EHU organiza cada año un curso para ayudar a los alumnos interesados a preparar la Olimpiada. Alberto, sin embargo, no había participado en ese curso. Ni siquiera supo que participaría en la prueba olímpica hasta unos días antes. Y se llevó la medalla de oro.
Con este galardón en la mano, a finales de marzo tuvo que enfrentarse al reto de la fase nacional, a la que acudió junto a Anne Elorza y Carmelo Renobales, ganadores de las medallas de plata y bronce autonómicas respectivamente. En esta cita, celebrada en Valladolid, no hubo sin embargo tanta suerte. Alberto recuerda que los problemas eran del mismo estilo que los que tuvieron que resolver en Leioa, "pero más difíciles".
Tras ese encuentro, además, todavía le quedan otros dos. El 8 y el 9 de abril deberá acercarse hasta Alicante para disputar la XXI Olimpiada Española de Física y el 1 y 2 de mayo será el turno de la Olimpiada Española de Química, en Sevilla. A diferencia de lo que ocurre con la de Matemáticas, Alberto explica que, en estos casos, sí que hay que llevar sabido el programa de las asignaturas de 2º de Bachillerato.
De hecho, para preparar la fase autonómica de la prueba de Química, él y sus compañeros del colegio tuvieron que dedicar horas extras, con la ayuda de su profesor, para poder preparar el temario completo de la materia. La Olimpiada se celebra a primeros de marzo, pero en el examen entran los conocimientos que los alumnos deben estudiar a lo largo de todo el curso.
Si supera la fase nacional de ambas pruebas, este estudiante de 2º de Bachillerato tendrá la oportunidad de formar parte del equipo que represente a España en las convocatorias internacional e iberoamericana de ambas citas.
Entre tanto, Alberto deberá decidir también qué quiere estudiar el año que viene. Tiene claro que le gustan más las Ciencias que las Letras, pero aún no ha terminado de decidirse entre alguna Ingeniería o alguno de los grados de la Facultad de Ciencias, como Matemáticas o Física.

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