jueves, 24 de junio de 2010

Congreso ´Matemáticas y aire´ del Instituto Universitario en Matemáticas y Aplicaciones de la Universidad de Zaragoza (España)


Es bastante común en círculos divulgativos encontrar ciclos y conferencias para demostrar que las matemáticas son divertidas, o al menos no son tan aburridas; lo que es menos común es encontrar ciclos que demuestren que son realmente útiles en el mundo real. Y menos común todavía es utilizar como excusa los elementos clásicos. Pero este fue precisamente el pretexto del Congreso Maths and air (Matemáticas y aire) que organizó la semana pasada el Instituto Universitario de Investigación en Matemáticas y Aplicaciones (IUMA) en el campus de San Francisco de la Universidad de Zaragoza (España).
¿Qué tienen que ver las matemáticas con el aire? Pues, hablando de aplicaciones, bastante. De hecho, al Congreso acudieron expertos de todo el mundo para desgranarlas. Por poner dos ejemplos destacados, Juan José Alonso, experto en aeronáutica de la NASA, explicó el papel de las matemáticas en el futuro diseño de aeronaves; Henrik Madsen, de la Universidad Técnica de Dinamarca, abordó las predicciones del viento de cara a los aerogeneradores.
"Aquí en Aragón nos interesa mucho este tema", explicaba Juan Ignacio Montijano, director del IUMA. "Es muy importante predecir dónde y cuánto viento va a haber, ya que a veces se da un exceso que hace que la energía se pierda, lo cual tampoco conviene. En el taller se ha abordado tanto la predicción estadística de viento como el diseño más eficiente de aerogeneradores". El Congreso también trató temas como la acústica, pero el tema estrella fue la aeronáutica.
Como explicaba el director, "un avión puede definirse en función de ciertos parámetros (dónde van las alas, cuánto mide la cabina, por poner ejemplos), y cada uno de ellos quizá pueda optimizarse con diez millones de ecuaciones. Con las herramientas matemáticas actuales podemos resolver estas ecuaciones". Se está consiguiendo así reducir el ruido, colocando los motores sobre las alas, por ejemplo. Todo es fruto del análisis conjunto, ya que como resumía Montijano, "las matemáticas son herramientas; hay que desarrollar herramientas específicas para problemas específicos, y para ello hay que colaborar con especialistas de otras ciencias".
En cualquier caso, ya solo queda la tierra cara al año que viene, ya que esta idea original del exdirector del IUMA, Antonio Elipe, ya ha lidiado con el agua (coincidiendo con la Expo) y el fuego. Como explica Montijano, "la idea era exponer que las matemáticas no son solo teorías, que se aplican a problemas reales". En la primera edición, hace dos años, se analizaron aspectos acuáticos como la navegación ("por ejemplo, el diseño de barcos en la Copa América"), los regadíos, el análisis de acuíferos... El año pasado, el Taller del fuego se centró en los incendios.
Como se ve, las aplicaciones de estos Talleres, a pesar de los curiosos nombres, son bastante concretas. Pero eso no significa que los elementos en sí, es decir, el agua o incluso algo tan aparentemente impredecible como el fuego, se escapen de los principios matemáticos. Como explica Montijano, "es complicado anticipar su evolución, porque por ejemplo en el fuego influyen muchos factores en cuanto a la combustión y la propagación; pero actualmente se están modelizando cada vez con más acierto, tenemos mejores herramientas matemáticas para resolver las complicadas ecuaciones que pueden medir su desarrollo", y se utiliza la estadística para tener en cuenta, en la medida de lo posible, el azar.