viernes, 11 de junio de 2010

Emilio Pedro Gómez, profesor de matemáticas y escritor: "En mis haikus, la poesía está en sus silencios"


Profesor de Matemáticas de Secundaria, compagina la docencia con la escritura, y en concreto con la poesía. Con varios libros publicados, ayer presentó en el Instituto de Estudios Altoaragoneses de Huesca (España), su última obra, "Haikus de la casa". Con tres versos de cinco, siete y cinco sílabas, Emilio Pedro Gómez, ha conseguido inmortalizar paisajes de interior, instantes que se viven dentro de la casa. "Comienza el día, aroma a bienestar del pan tostado", sencillez hecha poesía.
Con más de tres siglos de vida, los haikus son unos poemas de origen japonés y con bastante conexión con la filosofía Zen, "en cuanto que piensan que la eternidad es cosa de instantes", y lo que pretende reflejar un haiku es "un instante".
Emilio Pedro Gómez ha encontrado en los haikus la forma de expresar "la fugacidad de algo que no tiene porque ser trascendental, pero dejando un poso de eternidad, y haciéndolo a partir de elementos muy sencillos".
Tres versos, la composición poética más breve, "son fáciles de hacer con cinco, siete y cinco sílabas que, además, no tienen porque rimar, pero lo difícil es cazar la inminencia de lo maravilloso que ocurre en lo cotidiano" y que esta perdure. De hecho, este poeta ha dedicado dos años de trabajo al libro "Haikus de la casa", que presentó ayer en el Instituto de Estudios Altoaragoneses, en un acto en el que estuvo acompañado por María José Moreno. Ambos recitaron algunos de los cien haikus que se recogen en esta obra, cuya originalidad radica en su temática.


"Los haikus, normalmente están relacionados con la naturaleza o el momento del día en el que se produce ese instante; sin embargo, yo lo que he hecho de original es hacer eso con los instantes vividos dentro de la casa". Emilio Pedro Gómez considera que "existen paisajes de interior, que también tienen vida propia y merecen la pena ser expresados poéticamente", sin retórica ni juego literario.
En este sentido, este autor lo tiene muy claro y, por eso, "en mis haikus, la poesía está en sus silencios. Yo en cada haiku que escribo borro muchas más palabras de las que quedan escritas". Emilio Pedro Gómez hace un símil y considera que "un haiku es una especie de iceberg, lo que no nombra, lo que queda oculto, a veces puede ser lo más importante del poema". Pero, contar un instante con tres versos, silencios incluidos, y dejar un poso, "no es sencillo, aunque luego le corresponda al lector o al crítico valorar su calidad literaria. Yo me he empeñado en hacerlos con toda la tesonía, todo el cuidado y toda la delicadeza del mundo".
Lo cierto es que, los haikus siempre van a estar presentes entre los versos que Emilio Pedro Gómez escribe en un papel, y seguirá haciéndolo siempre porque "escribir haikus te mantiene despierto respecto a la realidad".