viernes, 25 de junio de 2010

En Murcia (España), el profesorado aprenderá a tratar a alumnos conflictivos


En medio de la clase de Matemáticas un alumno empieza a dar golpes en la mesa. Suenan fuerte y el profesor le llama la atención varias veces. No sólo no para, sino que empieza a hacer comentarios 'graciosos' con su compañero. El profesor para la clase varias veces y, al final, se enfada y se encara con él varias veces mientras intenta no perder el hilo de la explicación. Al final la clase acaba, el profesor está agotado y no ha conseguido terminar el temario que se había propuesto. Esto es sólo un ejemplo, pero en las clases de los institutos se viven cada día situaciones como ésta o incluso peores. Es lo que los educadores llaman conductas disruptivas y que suponen casi la totalidad de los 526 expedientes abiertos a alumnos durante el curso 2008-2009.
Este es el principal dato que se extrae del informe del Observatorio Regional de la Convivencia que ayer presentó el Consejero de Educación de Murcia, Constantino Sotoca.
Para intentar atajar estos comportamientos la Consejería está preparando un protocolo para que los profesores sepan cómo reaccionar ante estos estudiantes para conseguir que, no sólo dejen de molestar, sino que se vuelvan a integrar en la clase y permitan a sus compañeros atender las explicaciones y avanzar.
"La idea es dar herramientas a los profesores para que sepan reaccionar y que todos los profesores lo hagan de una manera similar", explica Ángel Regino Calvo, director del Observatorio, que destaca que el problema suele ser que los docentes reaccionan de forma espontánea, sin una estrategia plantificada y al final, por mucho que se castigue al alumno, no se consigue que mejore su comportamiento.
Las cifras muestran "un buen clima de convivencia en las aulas", según la valoración de Sotoca, puesto que sólo el 0,26% de los alumnos y alumnas muestran conductas indebidas en los centros escolares. Los mayores problemas se dan en los dos primeros cursos de Secundaria en los que la mayoría del alumnado tienen entre doce y catorce años. Por sexo los más conflictivos son, sin duda alguna, los chicos, ya que acaparan el 82% del total de las sanciones. De los 526 alumnos expedientados, 267 fueron expulsados entre cinco y 16 días del centro. En los casos más problemáticos, Educación tomó la decisión de trasladar a los alumnos conflictivos a otro instituto o colegio. Esto ocurrió con 36 estudiantes el pasado curso. Los alumnos con sanciones por acciones menos graves recibieron el castigo de hacer actividades fuera del horario escolar, lo que, según educación, refuerza el carácter educador de las sanciones que se imponen.