martes, 15 de junio de 2010

En Navarra (España), Curso de Verano: Física y Matemáticas en la Vida Cotidiana


Tiene algo que ver un salero con el encierro de Pamplona? La ciencia dice que sí. ¿Pueden adivinarse con matemáticas cuántos tipos de mosaicos existen en la Alhambra? También es cierto. ¿Trabaja con lógica el tren bala de Japón? Pues sí, y se llama lógica borrosa. 

Para responder a preguntas como éstas, y para divulgar la ciencia, comenzó ayer el Curso de Verano: Física y Matemáticas en la Vida Cotidiana, organizado por la Universidad de Navarra e impartido por varios profesores de la Facultad de Ciencias de esta institución y del CIMA. Una treintena de personas se han inscrito al curso. "Hay desde ingenieros a jubilados, pasando por un sacerdote", explica Sergio Ardanza-Trevijano, profesor de Física y Matemáticas Aplicadas y director del curso. "Cuando se habla de cultura, se suele relacionar con el arte, la literatura, el cine... nosotros pensamos que la ciencia también debe estar ahí. Hoy el ojo público se fija en la tecnología y los grandes avances científicos quedan más olvidados", señala. Y sin embargo, la ciencia se puede encontrar en casi cualquier lugar. Y no es sólo que sepamos que la ciencia está detrás de los teléfonos móviles, los microondas o la televisión. También hay relaciones más sorprendentes.

Vayamos caso a caso. El primero, el del encierro de Pamplona y el salero. La analogía tiene que ver con un tipo de materiales, como la sal o la arena, "que comparten características de los sólidos y los líquidos. La sal cae del salero como si fuera agua, pero cuando se tapona actúa como un sólido". El estudio científico y matemático de este tipo de materiales, de cuándo fluyen y cuándo se atoran, puede aplicarse a un buen número de fenómenos sociales. "Por ejemplo, a la forma en que se genera un atasco de tráfico, o las estampidas de un campo de fútbol. O, sin ir más lejos, a los montones de los encierros".
Segundo caso, la Alhambra. Para explicarlo, Sergio Ardanza-Trevijano, se remite a uno de sus profesores, José María Montesinos, que tenía como afición los mosaicos del monumento granadino. "Matemáticamente, existen 17 tipos de mosaicos, que se forman repitiendo determinadas simetrías. En la Alhambra están los 17".
Tercer asunto, el tren bala y la lógica borrosa. "La lógica borrosa no dice si algo es verdad o no, categóricamente, sino qué grado de verdad tiene. En el tren bala se ha usado para los cálculos de aceleraciones, vibraciones... En vez de establecerse unos límites estrictos, cerrados, se establecen grados".
Como estos casos, a lo largo del curso se demostrará que las pulseras magnéticas "no funcionan", se hablará de la entropía y de la utilidad que puede tener medir el desorden, se recordará cómo se encriptaban los mensajes secretos a lo largo de la historia y cómo la necesidad de descifrarlos llevó en la Segunda Guerra Mundial a crear los computadores, o de la utilidad de los modelos matemáticos que miden la actividad del cerebro. "En la ciencia hay cosas que son difíciles, pero también hay muchas que son asequibles para todo el mundo", recalca Ardanza-Trevijano.

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