lunes, 4 de octubre de 2010

Las Matemáticas entran con chorizo, y por los ojos


Las Matemáticas entran con chorizo, y por los ojos. Lejos del dicho ya desterrado de que la letra con sangre entra, en el Instituto Playa de San Juan de Alicante (España) los estudiantes de los primeros cursos de Secundaria salen a fotografiar las matemáticas a la calle, al mercado, y después utilizan esas mismas imágenes para aprender cálculo y geometría en el aula.
"Enseñamos las Matemáticas con los recursos que producen los propios alumnos en sus salidas a la calle y, como se sienten protagonistas de su propio aprendizaje, les motiva". Javier Martos, Jefe del Departamento de Matemáticas del instituto, asegura que hasta el 70% de los estudiantes aprueba con este método y que no suelen faltar a clase porque les divierte. "Nos enriquece a todos -añade Martos- , porque tanto a Jerusalén Lassaletta -también profesora de Matemáticas en el centro- como a mí nos encanta la fotografía".
Han comprobado que, con las fotos, los estudiantes pierden el miedo a los números. Tienen completa libertad para fotografiar lo que quieran y, a continuación, los profesores convierten la imagen en el tema de estudio.
Una foto de embutidos, por ejemplo, les da pie a trabajar las formas circulares y a redibujar el área para calcular la superficie, todo ello gracias a la forma de las lonchas. "Se trata de aplicar las fórmulas conocidas, como el teorema de Pitágoras, a las situaciones de la vida cotidiana".
"El ojo tiene mucha geometría", apunta Martos, "porque permite abordar las figuras geométricas". Como la misma loncha de chorizo: la circunferencia, el círculo, la corona circular. "Las cosas se conocen de antemano, pero aquí aprenden el nombre de la figura geométrica y a calcular el área del iris o de la pupila, por ejemplo, gracias a sus fotos".
La imagen de uno los cajeros automáticos del Mercado Central que trae otro alumno introduce la temática de las cuentas bancarias y de los porcentajes. Y la de las puertas laterales, el diagrama de barras. "La recompensa consiste en que aprenden Matemáticas con su propio trabajo y están a gusto en clase".
De hecho, la fotografía se ha puesto en marcha como actividad extraescolar en este centro educativo los viernes por la tarde y sábados por la mañana, "y no se lo pierde casi nadie", aseguran los profesores. Trabajar con fotos en el aula exige mucha "cintura" a los profesores, porque tienen que estar abiertos a dar flexibilidad a los contenidos del temario general. "Si surge algún asunto porque les interesa o lo trae a colación la foto de turno, damos vueltas hasta llegar al mismo sitio", comentan.
Este mismo curso han empezado las clases con el bloque de geometría, con el que acabaron el anterior, y al mismo tiempo introducen el de los números. "Con la misma fotografía del ojo, para calcular la superficie real tienen que trabajar las proporciones". El programa que desarrolla este instituto vincula por tanto las Matemáticas con el Medio Ambiente para convertir la geometría en algo dinámico. Los estudiantes empiezan desde que llegan al primer curso de ESO y para el que viene está previsto introducirlo también en tercero, para que sigan el mismo sistema durante toda la etapa de Secundaria. "Con este método los jóvenes tienen la mente más abierta a lo que ven y conseguimos que las Matemáticas no sean la típica asignatura aburrida", concluye el responsable del departamento.

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