domingo, 26 de diciembre de 2010

En Argentina, el ajedrez, clave para mejorar el rendimiento en la escuela

El ajedrez practicado desde edad temprana favorece las capacidades intelectuales de los niños. Educadores y psicopedagogos subrayan que el juego mejora el rendimiento de los alumnos y alumnas en matemática, lógica y lengua , debido a su método de razonamiento. Con este criterio, este año se fortaleció a nivel nacional el Programa de Ajedrez Educativo, que alcanzó a 6 mil escuelas, 180 mil alumnos y 5 mil docentes de todo el país. La Ciudad de Buenos Aires y San Luis figuran a la vanguardia de esta movida.
Héctor Fiori, profesor de ajedrez en las escuelas porteñas Cangallo Schulle y Lenguas Vivas, explica que el ajedrez “colabora con distintos tipos de habilidades intelectuales, fundamentalmente en la capacidad de concentración, la memoria, el razonamiento lógico-matemático y la resolución de problemas bajo presión”. Por eso consideró “muy importante” que los gobiernos impulsen este deporte entre los más pequeños “para promover el uso de la mente como herramienta de diversión”.
Rodolfo Bernárdez, periodista y jugador de ajedrez, explica que “en las escuelas en las que se implementó la enseñanza del ajedrez, se notaron progresos de los alumnos en el aprendizaje y no sólo en materias como matemática. Las mejoras se extendieron a otras asignaturas que se apoyan en el uso del lenguaje o en el estudio de hechos históricos”.
Esto se debe a que el ajedrez mejora la concentración . Fiori coincide: “Colabora en muchas materias escolares, ya sea desde el análisis (matemáticas) o desde la comprensión y memorización (humanísticas)”.
Para fomentar el juego entre los más chicos, el coordinador del Programa de Ajedrez Educativo del Ministerio de Educación de la Nación, Jorge Berguier, organizó el mes pasado el torneo Bicentenario de Ajedrez Escolar en Santiago del Estero, donde participaron 54 establecimientos del país. Además, la cartera organizará en 2011 el Mundial Escolar por equipos para nivel primario, tras un acuerdo con la federación internacional (FIDE).
Pese a los progresos, el ajedrez no logró aún masividad en la escuela argentina, en comparación con la potencia educativa regional, Cuba, donde el juego es una materia más desde la escuela inicial. Fiori contó que “cada provincia tiene diversos programas, en algunas es materia obligatoria y en otras no” y destacó que “la provincia de San Luis y la Ciudad de Buenos Aires marcan el rumbo, con una organización excelente, con clases dentro del horario escolar, talleres a contraturnos, y torneos los fines de semana”.
Bernárdez señaló que durante la formación inicial “el chico que practica ajedrez se acostumbra a pensar en orden, previendo en cada caso la respuesta del rival y aprendiendo a respetar el tiempo del otro”. Otro de sus valores es que, frente a los trebejos, no existen diferencias de edad, ni sociales, ni de género: “El ajedrez en eso es absolutamente nivelador . Todo está en el tablero, y en él juega el hombre, el chico, la mujer, el empresario, el obrero, el burócrata o el escritor”, ejemplificó.
El punto débil del juego podría ser la competitividad. En tal sentido, Fiori destacó que el ajedrez escolar “no tiene por objetivo la competencia y desde las primeras clases queda clara esa pauta. Se trabaja sobre el juego. El resultado casi siempre termina siendo una anécdota”.

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