sábado, 26 de febrero de 2011

Las insólitas matemáticas de las cascadas de extinción


En un esfuerzo para conocer mejor la dinámica de los ecosistemas complejos, un equipo de científicos ha desarrollado un modelo matemático para describir las interacciones dentro de las redes alimentarias. Este modelo matemático podría ayudar a predecir e impedir extinciones futuras.
Esta investigación, realizada por Adilson Motter y Sagar Sahasrabudhe, ambos de la Universidad del Noroeste, en Estados Unidos, muestra cómo la intervención humana puede ser útil para evitar la extinción de algunas especies.
Este estudio proporciona una base teórica para emprender acciones encaminadas a mitigar las cascadas de extinción en las redes alimentarias. Existen evidencias de que una fracción significativa de todas las extinciones no es causada por una perturbación primaria, sino por las perturbaciones subsiguientes que se originan por culpa de la primera, en lo que se puede describir como una cascada.
Las cascadas de extinción se han observado a menudo tras la pérdida de una especie clave dentro de un ecosistema. Los cambios que se producen en el sistema al reorganizarse la disponibilidad de alimentos, el territorio y otros recursos de cada uno de los miembros restantes, pueden fluctuar violentamente, creando situaciones capaces de provocar más extinciones. Según los resultados del nuevo estudio, más del 70 por ciento de estas extinciones son evitables, siempre y cuando el sistema se pueda equilibrar utilizando sólo los recursos disponibles.
Los autores de la investigación han llegado a la conclusión de que las cascadas de extinción pueden mitigarse a menudo con la supresión, en vez de la potenciación, de las poblaciones de determinadas especies. En numerosos casos, esta táctica puede impedir la extinción de otras especies, según creen.
Este concepto, conservacionismo mediante la erradicación de especies, es un tanto paradójico, y puede contradecir el punto de vista de bastantes ecólogos y ecologistas, porque las acciones compensatorias parecen causar daños adicionales al sistema. Sin embargo, argumentan los autores del estudio, cuando se considera todo el ecosistema, el efecto neto es beneficioso.
Más información en:  NSF

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