martes, 15 de marzo de 2011

La discalculia: dificultades en el cálculo


En un primer momento, los padres y educadores suelen atribuir los problemas con las matemáticas a la falta de esfuerzo personal del niño. Las matemáticas presentan habitualmente muchas dificultades a los estudiantes de cualquier nivel educativo.
Sin embargo los niños de Educación Primaria son los que viven peor estas dificultades, ya que se dan cuenta al hablar con los compañeros, hermanos mayores y padres que se trata de algo que va a tener mucha importancia a lo largo de toda su escolarización.
En un primer momento, los padres y educadores suelen atribuir los problemas con las matemáticas a la falta de esfuerzo personal del niño y no se plantean que estos problemas vayan más allá de la motivación académica del niño hacia las matemáticas.
Pero, veamos que entendemos por Discalculia: Se entiende por discalculias las dificultades que experimenta el niño en el área de cálculo.
Existen dos tipos principales de discalculia:
- Acalculia o discalculia primaria: está asociada a una lesión cerebral que produce una imposibilidad total para el cálculo.
- Discalculia verdadera o secundaria: la persona manifiesta múltiples síntomas discalcúlicos asociados a otras alteraciones de tipo verbal, espacial, temporal, simbólico y cognitivo.
Las discalculias presentan las siguientes características:
- Alteraciones perceptivo-visuales
- Dificultades para realizar determinadas operaciones aritméticas (sumas, restas, multiplicaciones, divisiones, raíces, etc.)
- Baja capacidad de razonamiento
- Dificultad para el cálculo mental
- Dificultad en la ordenación de números
- Problemas de lenguaje asociados a las propias discalculias (dislexia).
Las formas de intervención en los casos de discalculia: Padres y profesores pueden hacer muchísimo para ayudar a sus hijos y alumnos a superar una discalculia.
Lo fundamental es contar con el apoyo de un equipo especializado de psicopedagogos o psicólogos escolares que guíen la intervención que se realizará en los problemas manifestados por cada niño o niña.
Tanto en el aula como en casa sería fundamental que el niño o niña realizara ejercicios y juegos a cuatro niveles: espacial, temporal, simbólico y cognitivo.
La intervención a nivel espacial deberá ir enfocada al trabajo con los números y seriación, ejercicios de esquema corporal, dibujo geométrico y delimitación gráfica de columnas.
Para mejorar la orientación temporal habrá que dirigir los esfuerzos al trabajo memorístico y la realización de problemas de diferente dificultad utilizando material de apoyo como monedas de juguete, regletas o comiditas.
A nivel simbólico, habrá que trabajar con juegos de fitness cerebral que impliquen discriminar entre figuras, rodear la respuesta correcta, decir cuál pesa más, etc.
Por último, a nivel cognitivo habrá que reforzar los conceptos de conservación, interiorización y reversibilidad en operaciones y problemas matemáticos.