lunes, 10 de octubre de 2011

En París, a partir del 21 de octubre, "Matemáticas, una superación repentina"



El cineasta estadounidense David Lynch creará una instalación original para vertebrar la exposición que en la Fundación Cartier de París hará dialogar, a partir del próximo día 21, a artistas con matemáticos, informaron hoy los organizadores.
Lynch ha ideado una cúpula que acogerá a los visitantes de la muestra y en la que se proyectarán tres filmes de animación realizados por el director a partir de su diálogo con diferentes matemáticos, en particular con el ruso Misha Gromov. En el primero de ellos se explica el fuego con fórmulas matemáticas, el segundo muestra una biblioteca con importantes obras de esa ciencia y el tercero, que se proyectará en el techo de la cúpula, muestra el nacimiento del universo, explicó a Efe un portavoz de la Fundación.
Las películas han sido realizadas con la colaboración de la compositora estadounidense Patti Smith. "El objetivo de la muestra es explicar las matemáticas a través del lenguaje de los artistas, hacerlas accesibles a todos, mostrar que forman parte de la vida cotidiana", agregó.
Los realizadores franceses Raymond Depardon y Claudine Nougaret han dado la palabra a los matemáticos que forman parte de la exposición y su película será proyectada en el auditorio de la FundaciónLa exposición, titulada "Matemáticas, una superación repentina" y que estará abierta hasta el 18 de marzo próximo, es eminentemente visual, aunque también se apoya en otras expresiones artísticas.
El pintor galo Jean-Michel Alberola ha concebido un mural sobre el matemático Henri Poincaré, mientras que el japonés Hiroshi Sugimoto ha creado una escultura de 3 metros de altura a través de una fórmula matemática. En total, seis matemáticos han participado en la exposición: Michael Atiyah, Alain Connnes, Nicole el Karoui, Misha Gromov, Cédric Villani y Don Zagier. Para dar lenguaje artístico a su pensamiento han trabajado, además de los artistas ya citados, Takeshi Kitano y Beatriz Milhazes.



2 comentarios:

Anónimo dijo...

Su objetivo puede parecer difícil de alcanzar: convertir la materia escolar que más traumas infantiles ha generado en una especie de experimento sensorial. "Nuestra idea nunca consistió en pedir a los artistas que imaginaran obras inspiradas en la lógica científica", explica uno de los comisarios de la exposición, Thomas Delamarre. "La cuestión era buscar respuestas estéticas a esa materia prima, encontrar maneras novedosas de ilustrar lo abstracto". Por el camino, los artistas convocados logran provocar en el visitante esa "desconexión repentina" que da título a la exposición Mathématiques, un dépaysement soudain, expresión que la muestra toma prestada de la definición que el matemático Alexandre Grothendieck da a la disciplina. Las ciencias exactas permitirían, según el científico francoalemán, acceder a un nivel de abstracción superpuesto a la vida cotidiana. Visto lo visto, puede que no quede tan lejos de la propia experiencia estética del arte.

Anónimo dijo...

¿Cómo representar la abstracción? Si creemos en lo que Cédric Villani explica en Au Bonheur des Maths, la serie de entrevistas que los cineastas Raymond Departon y Claudine Nougaret han creado para la Fondation Cartier, basta con mirar a nuestro alrededor para responder a una pregunta que persigue a todos los que nos dedicamos a las matemáticas: ¡nada tan efectivo como una pizarra! Sin embargo, cuando se trata de llegar al gran público, una belleza más visual que el blanco sobre negro puede acudir al rescate. Ya lo sabían los japoneses que en el siglo XVIII iniciaron la tradición de los sangaku, unas tablillas de madera con ilustraciones de problemas geométricos que se colocaban a la entrada de los templos, a modo de ofrenda, para que pudiera verlas el mayor número posible de personas. Inspirándose en ellas, la artista Milhazes ha compuesto un collage en el que las ecuaciones que gobiernan fenómenos como la irisación, el vuelo de las aves o la morfogénesis invitan al visitante a abrir las páginas del gran libro de la naturaleza, en el que "incluso el fuego se rige por los números". Difícilmente podía imaginar Joseph Fourier que la cita con la que encabezó su Teoría analítica del calor serviría dos siglos después a David Lynch para diseñar la chimenea que acompaña a una bóveda en la que conviven lo grande y lo pequeño. Tampoco Yukio Mishima hubiera salido de su asombro al enterarse de que la película Ritos de amor y muerte se transformaría con los años en unos Ritos de amor y matemáticas en los que el matemático Edward Frenkel dibuja una fórmula relacionada con los instantones sobre un soporte muy distinto de la clásica pizarra. Y es de creer que incluso a Bertrand Russell, uno de los grandes divulgadores de la historia, le hubiera costado aceptar que las investigaciones sobre los fundamentos de la lógica que ocuparon su juventud terminarían convirtiéndose en materia de la novela gráfica Logicomix. Pero estar a la altura de nuestro tiempo significa, entre otras cosas, aprovechar las inmensas posibilidades que nos ofrece para renovar antiguos fines. La exposición de la Fondation Cartier es el último ejemplo de una nueva divulgación que solo dará buenos resultados.

Javier Fresán