domingo, 4 de febrero de 2018

En México, se publica "Matemáticas para la felicidad", de Sabina Berman


Ha llegado el momento de decir ¡Ya basta!, asegura la dramaturga, Sabina Berman. En su libro Matemáticas para la felicidad (Porrúa), la escritora echa mano de la fábula para invitar a repensar acerca del país y sociedad que somos. La corrupción, la misoginia y la doble moral, son algunos de los temas a los que alude en breves y punzantes relatos.
Berman ha enarbolado de manera frontal varias banderas vinculadas con la equidad de género y la causa feminista, una de las más recientes plantea la apertura de un Colegio Nacional para las Mujeres en respuesta al actual Colegio Nacional, dominado en términos de miembros por los hombres. “Creemos que podemos crear una institución abierta al pensamiento del siglo XXI y realmente influyente en el pensamiento nacional”, sostiene en entrevista.
¿Por qué el género de la fábula para reflexionar sobre el país?
Vivimos momentos extraños: en las redes realidad y fantasía se mezclan, y es muy difícil diferenciarlas. En política predomina la inconexión entre la realidad y la praxis. Por eso me parecía hermoso abrazar la época en clave de la fábula, genero que se caracteriza por ser un texto corto con una enseñanza sobre el bien y el mal.
Uno de los temas que más se repiten en el libro es la misoginia…
Qué quieres, soy mujer. Parte de mi realidad cotidiana es observar la misoginia y la forma en que está insertada en la sociedad.
Hace poco se dio un debate acerca de la poca presencia femenina en El Colegio Nacional; además esta tenemos el movimiento #Metoo. ¿Cómo percibe lo que está sucediendo en términos de feminismo?
Hace treinta años las mujeres llegamos a una idea de lo que queríamos: una sociedad igualitaria y sin ambigüedades. A lo largo de los años hemos esperado equidad y ya perdimos la paciencia. Es un momento internacional de ¡Ya basta! Ahora, como nuestros amigos hombres no nos ayudaron a hacer el cambio, nos volvimos más explícitas y donde vemos la misoginia pequeña o grande, decimos: ¡Ya basta! Aprendimos que si nosotras no la señalamos frontalmente no pasará nada.
En una fábula plantea que la misoginia está incluso en el lenguaje. Sin embargo, Concepción Company ha dicho que el lenguaje no puede serlo.
Leí su declaración y me pareció compleja, en el fondo reconoce que sí lo es. Argumenta que teóricamente el lenguaje no es misógino, sin embargo, en la práctica sí es. El español como la mayoría de las lenguas es misógino.
¿Se ve dentro de El Colegio Nacional?
Difícilmente. No se trata de un deseo personal por entrar, sino de decir ¡Ya basta! a la institución cultural de más prestigio en el país. Las mujeres que nos reunimos para este propósito creemos que, si modificamos al Colegio Nacional, podremos cambiar a otras instancias. Todas las instituciones culturales de prestigio en nuestro país son misóginas. Sucede lo mismo en las direcciones de las escuelas y en las becas. Estamos dispuestas a quemar nuestro capital de posibilidades de entrar a estas instituciones para modificarlas. No proponemos que El Colegio Nacional abra sus puertas a las mujeres, es un caso perdido. Promovemos que adquiera el nombre que debe tener El Colegio Nacional de los Hombres (Más tres mujeres) y que se funde otro Colegio Nacional de las Mujeres con los mismos puestos. Y luego cuando el primero esté preparado para la igualdad se fundan.
¿Y una institución igual no replica los vicios?
Proponemos algo equivalente, no una calca. Podemos aprender de los errores del Colegio Nacional de los Hombres.
Que son…
El amafiamiento interno y la repartición de los puestos. El Colegio Nacional de las Mujeres sería más incluyente. En el actual no hay indígenas, ni representantes abiertamente asumidos de las minorías sexuales. No es algo meramente simbólico, creemos que podemos crear una institución abierta al pensamiento del siglo XXI y realmente influyente en el pensamiento nacional.
En este debate también se puso sobre la mesa el tema de los recursos públicos. Cada miembro de El Colegio Nacional recibe entre 120 mil o 160 mil pesos. ¿Cuál es su opinión al respecto?
Sobre eso no tengo una crítica. Escucho los cuestionamientos con atención, pero no creo que sea la esencia del asunto. Nuestro problema para fundar un Colegio Nacional de las Mujeres sí es el presupuesto y estamos pensando si los recursos deben venir del Estado, si acudimos a empresas privadas o instituciones internacionales. Hasta ahora la respuesta del Estado mexicano ha sido patética, el silencio. Dirigimos la solicitud a la Secretaría de Educación y nadie ha respondido, lo cual nos habla de la reverencia que tienen por ciertas figuras patriarcales de la cultura mexicana.
La misoginia, así como el acoso sexual han generado una discusión incluso entre círculos feministas.
Es interesante que se hable públicamente y se clarifique el tema. Catherine Deneuve aclaró y se retractó. Si tú te acercas eróticamente a una persona y ésta te da una respuesta neutra o con un gesto erótico, estás en un flirteo; si la persona responde con un rechazo y tú en cambio insistes, estás acosando. No hay confusión. Estamos pasando de una época donde el erotismo admitía el sadismo y el masoquismo, a una etapa donde va a ser de consenso o no va a ser. Si el erotismo no es horizontal no será.
Marta Lamas, también feminista, tiene otra posición…
Sí, respeto mucho a Marta Lamas, es nuestra maestra en el tema del feminismo, pero en este caso creo que se equivoca. Sí podemos y queremos pasar a un momento donde la regla sea el consenso y todo lo demás criminal. Lo otro es una sofisticación que viene de la dificultad para decirle al patriarcado: así no.
¿Son necesarias las cuotas de género? Algunas feministas también la cuestionan.
En un mundo ideal donde los caballeros poderosos tuvieran el corazón puesto en su sitio y no estuvieran enamorados de sus privilegios, las cuotas de género no serían necesarias. Pero no es el caso. La historia reciente nos dice que es a través de ellas como se cambian las instituciones. Entre las cosas positivas que hizo el presidente Peña Nieto fue aprobar las cuotas de género en el Congreso y durante el sexenio ha habido paridad. Se pensaba que esto sería un desastre y no lo fue, funciona tan bien o tan mal como siempre; en cambio se aprobaron muchas leyes en pro de las mujeres y los niños.
Ya que menciona a Peña Nieto, ¿cómo será recordado?
El sexenio será recordado como el gran intento del PRI por regresarnos a la década de los setenta, la época de mayor corrupción del país. En este sexenio todo fue corrupción. Las reformas estructurales se lograron a base de cañonazos de doscientos mil pesos a los legisladores. El caso del candidato Meade me parece triste, un técnico contradiciendo su propio origen. Habla del fin de la corrupción con Romero Deschamps al lado.
¿Cómo ve la contienda electoral?
Hay que enmarcarla en el contexto internacional. Ya nadie cree en las ideologías, se las comió el capitalismo. La misma democracia es una gran representación teatral determinada por el capitalismo, por eso vemos a AMLO pactando con el PES y levantándole el brazo a Cuauhtémoc Blanco. Tenemos al PRD y al PAN uniéndose. Ante el pragmatismo lo que nos queda es exigirles a los candidatos que presenten su programa para atender las urgencias de la sociedad y luego vigilar que lo implementen. Si me vas a preguntar por mis preferencias políticas, te adelanto estoy huérfana de candidato. Votaré por quien me convenza con un plan para fundar un eficaz sistema de justicia.

Héctor González
https://aristeguinoticias.com/0402/kiosko/todas-las-instituciones-culturales-de-prestigio-son-misoginas-sabina-berman/

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