martes, 11 de noviembre de 2008

La paciencia del reloj de sol,...


Transcribo un artículo publicado en el periódico "El Día" de la isla de Tenerife,... que, a veces, publica cosas interesantes...y más cuando habla de mi amigo Luís Balbuena,...
"El tiempo pasa. Eso nadie lo duda. Y el ser humano siempre ha querido llevar la cuenta de las horas, minutos y segundos que se van sucediendo. Ahora es fácil mirar la muñeca o la pared o incluso el móvil para controlar cómo transcurre el tiempo. Pero antes esta sencilla labor requería mucha inteligencia y, sobre todo, la luz del sol.
En Santa Cruz de La Palma, la historia demuestra que ha habido al menos tres relojes solares, entre ellos, el más antiguo que se conserva en Canarias, situado en la iglesia de Las Nieves. Pertenece al año 1740 y el que le sigue en antigüedad es otra reliquia de 1951, en Tinajo.
No dan la hora precisa ni ofrecen la puntualidad suprema de la maquinaria suiza, pero son auténticas joyas cuyo estado es bastante lamentable. Mucha paciencia han tenido y mucho tiempo han contado hasta que, por fin, el matemático canario Luis Balbuena ha puesto todo su empeño en un proyecto para rehabilitar los relojes de sol históricos de las Islas.
Balbuena ha inventado diferentes métodos para aplicar la ciencia a la cultura. Siempre preocupado por hacer de las matemáticas una asignatura amena y por divulgar la ciencia en la sociedad, se ha interesado por los relojes de la capital palmera, tras varios contactos con representantes del ayuntamiento.
El horario que ofrece un reloj de sol es aproximado. No es tan exacto como ocurre con los relojes mecánicos y varía según los solsticios de verano y de invierno. Habrá que hacer muchos reajustes en las máquinas de Santa Cruz de La Palma: nivelar la aguja, cambiar la madera de la base... En definitiva, una faena muy compleja que requiere de un conocimiento matemático para su instalación e interpretación.
La idea no sólo se centra en restaurar los relojes ya existentes, sino que pretende crear un nuevo patrimonio. Para ello, este plan contempla unas jornadas formativas, exposiciones y conferencias, además de talleres para enseñar a construir y leer los datos de los relojes de sol. El objetivo final del proyecto de Balbuena es el de conseguir declarar, una vez arreglado, el reloj de La Nieves como Bien de Interés Cultural.
La financiación es otra de las ventajas. El deseo de este matemático, al ser una apuesta personal, supondrá un gasto relativamente bajo para el ayuntamiento, que sólo se encargará de buscar las instalaciones y los materiales para impartir los talleres previstos.
Las Nieves.- El tiempo amenazó con pasar por el reloj de la parroquia donde se aloja la patrona de la Isla. Y pasó el tiempo. Cuenta ya con 268 años. De autor desconocido, el reloj de Las Nieves es vertical, de madera pintada y con el indicador de las horas de hierro. Este artilugio sólo marca las horas de la mañana ya que, al otro lado de la pared, se situaba el panel de las horas de la tarde, siguiendo los rayos de luz. Esto es debido a que el reloj del sol funciona de acuerdo al movimiento que la Tierra va dando alrededor del Sol.
Como curiosidad, está decorado con unos dibujos de flores de lis, que señalan las medias horas. Esto convierte a este aparato en un ejemplar muy singular, que lleva a los estudiosos a investigar la razón de estas pinturas. El equipo de trabajo de Balbuena se encargará de rehabilitar el reloj, intentado mantener la máxima materia prima.
Más complicada será la restauración de los otros dos relojes del municipio. La iglesia de San Francisco contaba, según testimonios fotográficos de 1912, con un reloj que coronaba la fachada principal, un monumento antiguo de gran valor histórico y arquitectónico.
El tercer punto es el llamado Callejón del Reloj, que comunica el Lomo de Mataviejas con la calle Jorós, hoy llamada Doctor Santos Abreu. Este tramo fue bautizado con ese nombre por el reloj de sol, instalado al comienzo del pasaje. De este último existen documentos históricos que hacen alusión al mismo, pertenecientes a 1710 y 1891. A partir de estas notas se intentará realizar una réplica lo más auténtica posible.
Tradición relojera.- En 1740, tener un reloj de maquinaria era muy costoso. Por eso, en muchos lugares se usaban los relojes de sol como alternativa y como toda una novedad. El reloj responde a la necesidad de dividir el día en franfas horarias, sobre todo en una sociedad que veía cómo las tareas religiosas y burocráticas se hacían más complejas.
Los habitantes de la ciudad, en la época en que estos mecanismos fueron construidos, hacían su vida de acuerdo al horario litúrgico. Los laudes marcaban el principio de la mañana. Luego venían tercias, sextas y nonas, además de vísperas y completas. El mediodía se convertía en un momento sagrado en la vida de cualquier trabajador en el que se paraba cualquier labor y se rezaba el Angelus.
Para señalar cada pauta de rezo se generó en Canarias la tradición europea e hispánica de marcar las horas mediante el reloj. Y dentro de todos los sistemas que existen, uno de los que más éxito tuvo, sobre todo para el público, fue el reloj de sol. En Santa Cruz de La Palma, esta tradición consiguió gran aceptación debido, en su mayor parte, a un clima perfecto que permitía su desarrollo."

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