sábado, 1 de noviembre de 2008

Revisar modelos matemáticos es básico para consolidarlos,...


Las matemáticas son una ciencia exacta, todo lo contrario que la antropología o la sociología. Cuando entran en contacto, como en la creación de modelos para el diseño de políticas sanitarias, es necesario actualizar las variables manejadas en función de los cambios sociales.

Aunque los modelos matemáticos han demostrado su capacidad para colaborar en el desarrollo de estrategias sanitarias y el abordaje de determinadas patologías, si no existe la capacidad para adaptarlos a la realidad cambiante de los propios campos estudiados pueden acabar careciendo de validez. En esta dirección, un grupo del Instituto de Matemática Multidisciplinar (im2) de la Universidad Politécnica de Valencia está revisando el modelado matemático existente sobre el virus del papiloma humano (VPH), para incluir variables o situaciones no contempladas hasta la fecha, como la población masculina, los hábitos sexuales o los cambios demográficos.

Según Rafael Villanueva, coordinador del proyecto, "hace más de un lustro que empleamos el modelado matemático en VPH, que ha permitido fijar las campañas de vacunación en niñas, pero sólo se ha estudiado la evolución de la enfermedad en mujeres, cuando se sabe que el hombre es parte importante de la transmisión del virus". En esta línea, ha señalado, "incluir los hábitos sexuales es también importante, ya que tiene más riesgo una persona promiscua que otra que no lo sea, mientras que el hecho de que se derive un tipo de cáncer u otro depende de si la persona es heterosexual u homosexual". En determinadas zonas, además, "tener en cuenta un gran crecimiento demográfico en poco tiempo resulta relevante".Villanueva ha hecho hincapié en que "los médicos nos marcan las pautas respecto a qué es importante o necesario tener en cuenta, ya que son quienes día a día ven las necesidades y por dónde deriva la situación, a medida que se tienen más conocimientos".

A modo de ejemplo, ha señalado que "en nuestro trabajo también tenemos en cuenta las derivaciones del virus hacia las verrugas genitales que, aunque no tienen el impacto del cáncer de cuello de útero o de vulva, a la hora de la verdad inciden de forma importante sobre el día a día de los afectados". Una vez concluido el proyecto, "podremos definir y afinar estrategias de vacunación aún más eficaces e incluso contemplar la posibilidad de iniciar ese proceso en hombres".Según Villanueva, "en algunos lugares ya se está planteando esta idea y, por ejemplo, en Colombia están recopilando datos sobre hábitos sexuales masculinos para ver cómo prevenir la transmisión". No obstante, "como la investigación médica avanza a gran velocidad en el terreno de las vacunas, ver su funcionamiento es lo que nos permitirá finalmente decidir nuevos cambios tanto en el modelo como en las estrategias de vacunación".Con todas estas variaciones, ha concluido, se mejorará el abordaje del VPH tanto desde un punto de vista médico como en términos de coste-efectividad.

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