jueves, 7 de mayo de 2009

‘La prueba más complicada y más larga ha sido la de matemáticas’


Tres cuadernillos de ejercicios, mucha concentración y 40 minutos por delante para rellenar cada una de las pruebas. Más de 7000 alumnos de 6º de Primaria de los centros educativos públicos y concertados de la demarcación de Tarragona se enfrentaron ayer a unos exámenes de matemáticas, lengua catalana y lengua castellana que servirán para determinar qué conocimientos y capacidades adquieren los niños catalanes de 11 años. Esta prueba, que pone en marcha este año el Departament d’Educació, es la primera evaluación que se le hace a la educación Primaria en Catalunya, la cual también espera conocer el nivel de preparación que tienen los estudiantes para dar el salto a Secundaria.
Andrea y Paula, de 11 y 12 años respectivamente, son dos de las alumnas de 6º curso de Primaria del CEIP Cèsar August de Tarragona que ayer se enfrentaron a los tres cuadernillos. «La prueba más difícil ha sido la de matemáticas», dijo la primera de ellas, quien defendió que fueron más fáciles los exámenes de lengua, ya que se trató, sobre todo, de «preguntas de comprensión y de lectura». Por contra, su compañera calificó el examen de lengua castellana como el más difícil, mientras que «las mates fueron asequibles», centradas en «cálculo mental y problemas de áreas». Ambas coincidieron en que los conocimientos que tuvieron que aplicar son, más o menos, «los que hemos aprendido durante el curso». Además, la prueba de ‘mates’ fue «muy larga».
El aprobado está en un 7,5: A diferencia de lo que ocurre en la mayoría de exámenes, para superar estas pruebas ‘no puntuables en el currículum’ los examinados tendrán que sacar un mínimo de 7,5 de media. Además, a diferencia de la política que se sigue durante las evaluaciones del sistema educativo, los niños y sus padres sí conocerán el resultado final. Será en junio, una vez se hayan corregido todos los exámenes. Por contra, los aplicadores –que es el profesorado encargado de vigilar o corregir las pruebas– desconocían a quien evaluaban, ya que las pruebas estaban codificadas numéricamente. Además, los aplicadores tenían que ser docentes externos al centro educativo.
«Las pruebas han ido bastante bien», dijo la directora del Collegi Lestonnac-L’Ensenyança, Mercè Corbella. En relación a las exigencias de la prueba remarcó que los alumnos que han ido medianamente bien durante el curso «no tendrán problemas en superarla» porque es el contenido «que han ido trabajando desde principio de curso». Además, los alumnos de Primaria se han podido ir preparando para la prueba, ya que en internet había algunos modelos de examen. La evaluación al último curso de Primaria acabará con una prueba oral a la que se enfrentarán 750 alumnos catalanas para determinar su expresión oral en lengua catalana.

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