lunes, 12 de octubre de 2009

Eric Maskin: «Contra el paro, salarios variables en proporción a los beneficios»


Reside en el mismo apartamento que Albert Einstein habitó en Priceton. Los alumnos chinos y españoles de Económicas le tratan como a una estrella y le piden fotografías y autógrafos. Pero el doctor en Matemáticas y Economista Eric Maskin es de una modestia rayana con la timidez. Es uno de los hombres de confianza de Timothy Geithner, secretario del Tesoro de Estados Unidos, a quien asesora en el diseño de una nueva regulación para el sistema financiero.
Ante la tesitura de elegir entre el palo y una zanahoria, todo el mundo se decanta por el premio. Esa es la base del pensamiento de Maskin: «Los incentivos logran más que la ética o las prohibiciones». Porque son los incentivos los que movilizan la voluntad humana antes que cualquier castigo, por muy severo que éste sea.
Prudente, Maskin señala que la crisis no ha finalizado, aunque técnicamente se dé por acabada la recesión en algunos países, como EE.UU. Que el paro siga alto en aquel país, es el principal argumento que el Nobel señala para asegurar que la crisis no ha finalizado. Además, subraya que aunque existan signos de mejora, no supone que sean definitivos. De modo que aboga por el mantenimiento de las políticas de estímulo por parte de los gobiernos en la línea de que siempre es mejor la zanahoria que el palo impositivo.
En el periódico digita www.abc.es le hacen la siguiente entrevista que publicamos:

El FMI ha dibujado para España una crisis de dimensiones similares a la de EE.UU. en 1929 o a la de Japón en los 90. ¿Comparte ese pesimismo?
No he estudiado a fondo la situación española, pero también debo decirle que de la crisis se saldrá, aunque en el caso español sea más tarde.
¿Considera una buena solución subir los impuestos?
Es difícil tener una conclusión clara sin tener todos los datos, pero las evidencias indican que, por principios generales económicos, aumentar los impuestos es ahora un error. En recesión, tener déficit por aumentar el gasto público es una herramienta muy importante, pero lo es también reducir los impuestos. Lo que se necesita para salir de la crisis es animar la demanda para reactivar la producción. Una recesión implica que la actividad económica funciona a niveles más bajos de lo habitual: hay poca producción y poco consumo, y subir impuestos reduce aún más la demanda y, por tanto, también la producción.
¿Salir del euro para devaluar podría ser la solución?
Es verdad que España tiene limitada la respuesta ante la crisis porque no puede devaluar, al carecer de soberanía monetaria. Pero no hay que olvidar que en otras recesiones España obtuvo mucho del euro. Antes de precipitarse y de pensar lo que pasaría de no estar en el euro, deben considerar lo bien que les fue estar dentro. No hay que precipitarse.
¿Qué incentivo tiene Europa para mantener el lastre español en su economía? De seguir con tanto déficit público, ¿podrían echarnos?
Otra vez lo importante es no limitarse al corto plazo. En este momento, España está muy mal, pero esta situación no va a durar siempre. Si miramos 5 o 6 años atrás, contemplamos una España próspera en una Unión Europea encantada de tenerla como socio. Es un gran error mirar sólo las circunstancias presentes. Además de la devaluación, existen otras soluciones creativas.
¿Qué propone hacer en España?
El paro es el gran problema de la crisis en España. Si se enfrentan al desempleo con éxito darían un gran paso adelante. El diseño de mecanismos podría funcionar...
¿Podría concretar cómo se podría crear empleo en España?
El economista Martin Weitzman lanzó una propuesta hace unos años que ahora adquiere una enorme actualidad. Sobre todo porque se trata de un protocolo de actuación aceptable y que parte de la reforma de la retribución de los trabajadores. Weitzman asegura que en vez de establecer un salario fijo, las empresas deben pagar a sus empleados en proporción estable a sus beneficios. Así, si la compañía gana más, los trabajadores también y si cae el beneficio, la plantilla ganará menos salario pero mantendrán sus empleos.
¿Con retribuciones variables se incentivaría a las empresas a contratar?
Es un modo de evitar despidos a cambio de cobrar menos en épocas de crisis. En vez de que sólo se queden unos pocos en la empresa, todos asumen compartir el aumento y la caída de los beneficios, pero ninguno pierde el empleo. Curiosamente, Weitzman propuso este trato en momentos inflacionarios, pero se trata de un principio que también opera muy bien en crisis. Vale la pena que esta indicación política pueda transformarse en ley, aunque no es el único instrumento al alcance de España.
¿Cree que esa reforma del mercado del trabajo reduciría el paro?
La propuesta de Martin Weitzman supone un incentivo muy importante para que las empresas puedan emplear a tantas personas como les sea posible. Es un instrumento muy poderoso contra el paro, porque cuando la compañía emplea más trabajadores no reduce beneficios, porque los salarios siempre estarán en proporción a los resultados que obtenga.
En el frente del gasto, ¿los subsidios de desempleo deben asociarse a la formación?
Efectivamente, porque no se puede dar dinero a cambio de nada. No es una buena idea, ni desde el punto de vista de los trabajadores ni desde el interés del Estado, ya que alimenta la cultura de la dependencia.
¿Opina como el también Nobel, Joseph Stiglitz, que el futuro será verde?
Uno de los indicios claros de que es interesante invertir en energías renovables es la gran apuesta que China hace en este sector. Los chinos no suelen equivocarse en sus inversiones.
¿Es partidario de las tasas verdes?
Estoy a favor de una tasa sobre las emisiones de CO2, pero debe ser internacional para que funcione.
¿Regular el mercado no es como coger agua con las manos?
Siempre ha sido así en una economía dinámica como la actual. Cada vez que tratas de regular surgen «innovaciones» que burlan las reglas, pero eso no quiere decir que no tengas que regular. Tuvimos un largo periodo de éxito de la regulación desde la Gran Depresión hasta la década de los 80, periodo en el que no hubo ninguna crisis financiera importante. Si hubiéramos intentado modernizar la regulación, que no lo hicimos, hubiéramos evitado esta crisis económica, pero es evidente que no lo hicimos. No debemos abandonar la regulación, sino ponerla al día.
¿No fueron los políticos, desde Clinton a Bush, quienes impulsaron viviendas para todos y provocaron la crisis «subprime»?
Hemos aprendido una importante lección sobre el peligro de ignorar la regulación financiera. La próxima vez que tengamos un «boom» en el sector de la vivienda, espero que los políticos se acuerden que los mercados financieros no se autoregulan.
Pero en Wall Street y en todo el sistema financiero vuelven por los mismos derroteros del «business as usual». ¿No hay enmienda?
Una imporante posible reforma del sistema regulatorio sería asegurar que cuando un banco de Wall Street funcione mal y pierda dinero, sus directivos también pierdan sus bonus o comisiones. Creo que el problema no fue que los gestores cobraran mucho, sino que se enfrentaron a un incentivo distorsionado: cuando lo hacían bien ganaban mucho y cuando lo hacían mal nadie les castigaba.
¿Cómo se evitaría esa distorsión?
Por ejemplo, que los gestores tengan que devolver las comisiones o bonus percibidos en el caso de que el banco vaya mal. Así evaluarían mejor y de forma más realista los riesgos.
¿Qué tipo de reforma elevaría la productividad española?
Mediante la mejora de la cualificación de la fuerza laboral, porque la baja productividad siempre indica baja cualificación. Tiene que haber una importante inversión en educación. Es lo mejor que se puede hacer. Pero una educación de calidad, puesto que no se trata de invertir una cifra, sino de velar por la calidad de su implementación. Para que un jardín florezca no te puedes limitar a sembrar y esperar: hay que cuidarlo día a día.

1 comentario:

Anónimo dijo...

El matemático y economista Eric Maskin (Nueva York, 1950) compartió el Nobel de Economía en 2007 junto a Leonid Hurwicz y Roger B. Myerson por su teoría sobre el diseño de mecanismos, que Maskin ha desarrollado para implementarla socialmente. Sus aportaciones a la teoría de juegos de John Forbes Nash, la economía de la incentivación, la teoría del contrato y las causas del crecimiento inarmónico le convierten en un científico fundamental en los actuales tiempos de incertidumbre. Maskin ha estado esta semana en España para ingresar en la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras.
En su discurso explicó los principios de esa teoría, basada en lograr el bien común a partir de los intereses individuales de las partes implicadas, de forma que administraciones y agentes que actúan en el mercado queden satisfechos y la economía funcione. Entre las soluciones, apunta hacia la creación de incentivos y el reparto en la toma de decisiones, para que cada parte esté de acuerdo con la decisión final. «Lo mejor para repartir un pastel entre dos hijos es que la madre le dé el cuchillo a uno para que lo corte en dos partes y el otro elija la porción», dice Maskin. La administración Obama utiliza sus trabajos para solucionar la crisis financiera. Maskin aboga por una regulación bancaria que fije límites al conflicto entre los objetivos individuales y los sociales. Su teoría también puede aplicarse para amortiguar el cambio climático a base de incentivos a los países que reduzcan emisiones.
Un saludo a los lectores del Noticiario Matemático.