viernes, 2 de octubre de 2009

Solidaridad Matemática en Tenerife (Canarias-España)


El Instituto de Enseñanza Secundaria Realejos recibió recientemente el I Premio Nacional Vicente Ferrer, de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo - dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores -, por un proyecto que aplica desde hace tres años para educar en valores como la solidaridad, el respeto o la tolerancia a través de las Matemáticas. Conseguir formar a mejores personas mientras aprenden Matemáticas es el ambicioso objetivo que se marcó el equipo de profesores del Departamento de Matemáticas de este instituto, ahora premiado con un reconocimiento que sólo han obtenido otros 14 centros del país.

El Instituto realejero ha sido el único de Canarias que ha recibido este galardón, recogido recientemente en Madrid de manos de los Ministros de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, y de Educación, Ángel Gabilondo, en un acto donde también estuvieron presentes la Secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Soraya Rodríguez, y Moncho Ferrer, hijo del cooperante ya fallecido Vicente Ferrer.

Julia Martín Álvarez es la jefa del Departamento de Matemáticas del centro que ha promovido la iniciativa y que recibió "todo el apoyo y complicidad del resto del equipo de docentes", según detalla la encargada de ir a recoger el premio, en la categoría de la ESO. La iniciativa del IES Realejos "se ajustaba perfectamente a los objetivos del galardón de premiar experiencias educativas destinadas a sensibilizar, concienciar, desarrollar el espíritu crítico y fomentar la participación del alumnado en la consecución de una ciudadanía global, solidaria, comprometida con la erradicación de la pobreza y sus causas y el desarrollo humano y sostenible".

Bajo el título "¡Parece mentira!" se desarrolla un Proyecto que se gestó en la lectura diaria de noticias publicadas en la prensa local, sobre "asuntos sangrantes de nuestra realidad", según afirma Martín. Inmigrantes que mueren al llegar a las costas canarias o en el trayecto; violencia y asesinatos machistas, o las cifras de la pobreza extrema en la que viven millones de personas en el mundo, son algunas de las noticias que los profesores escogen y extrapolan a las aulas transformadas en problemas matemáticos, cuyos resultados sirven para concienciar a los alumnos sobre estas realidades y promover entre ellos una conciencia solidaria. "Elaboramos actividades y desarrollamos temas que favorecen valores como la solidaridad, el respeto, la convivencia o la tolerancia, al tiempo que despiertan en los alumnos el espíritu crítico y la conciencia sobre su papel en la sociedad y el deseo por mejorar la situación de los demás", explicó la profesora.

A modo de ejemplo, Julia Martín comentó una de las actividades basada en el estudio matemático de la bandera de Burkina Faso, en el Oeste de África. La enseña se estructura en dos colores: rojo y verde, dispuestos horizontalmente y en el centro de los cuales aparece una estrella. El color rojo representa, a escala, la cantidad de niños que fallecen antes de cumplir un año; el verde indica los que mueren antes de los tres años, y en la pequeña estrella se concentran los que llegan a adultos. Con estos datos, los alumnos deben de calcular el área correspondiente a cada sector, expresada en centímetros cuadrados, y la parte que corresponde a cada área en porcentaje relacionado del total. Además, se les plantea que si los alumnos de la clase representasen la población de este país, ¿cuántos estarían en cada sector? La actividad concluye con una reflexión: esta misma circunstancia se da en muchos países de África, pero en las naciones ricas sucede lo contrario. Además, extrapolan y comparan los datos resultantes con la situación en Canarias, donde sólo un 0,43% de los niños muere antes de un año y un 0,11% más no llega a cumplir los tres años. "Creemos que nuestra asignatura puede contribuir a la formación integral de nuestros alumnos, porque es necesario que apliquen los contenidos que están aprendiendo a temas concretos que les ayuden a ser mejores personas", comentó la docente.

Las clases donde se imparte esta metodología abarcan desde el primer al cuarto curso de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), con unos 400 alumnos y alumnas con edades entre los 12 y 16 años.

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