martes, 3 de noviembre de 2009

Paolo Giordano: "Querría ser un 2, porque es el número de la compañía y la plenitud"



Con la publicación del libro La soledad de los números primos (Ediciones Salamandra), el físico Paolo Giordano confirmó sus buenas dotes para las cifras: más de un millón de copias vendidas en Italia, 30 traducciones en el extranjero y ocho meses entre los libros más vendidos en España. Todo ello con tan sólo 26 años. Ahora afronta otro reto: la adaptación al cine de la novela. El rodaje acaba de empezar, con Isabella Rosselini en el reparto. El joven autor se ha implicado mucho en la escritura del guión, con el fin de que su metáfora numérica sobre el sufrimiento humano mantenga en la pantalla su fuerza literaria original. 
En el periódico digital www.elcultural.es han publicado una entrevista que transcribimos:

¿Cómo le ha cambiado la vida su fulgurante éxito?
De manera radical. La rutina ya no existe. Hoy por hoy prosigo en el trabajo de mi tesis doctoral, pero en cuanto acabe, me dedicaré por completo a escribir. Aunque lo que realmente ha cambiado es tener la certeza de que si tengo una idea, ahora la puedo llevar a término. Se acabó la sensación de frustración que me acompañaba.

¿A qué frustración se refiere?
La de quien quiere realizar algo en el campo artístico y no puede porque le faltan los medios para hacerlo. Tener la certeza de escribir con una editorial detrás es muy diferente que hacerlo y luego buscar desesperadamente alguien que acepte tu trabajo y lo considere digno de ser publicado. Así era cuando escribía música, mi primera pasión, ver que tu potencial creativo no encuentra la justa salida es muy agobiante. Sin embargo, ahora este obstáculo no lo tengo y el hecho de saber de antemano que alguien está dispuesto a publicar mi obra y saber ya que mi trabajo tiene una finalidad concreta es muy reconfortante y me permite trabajar con más alegría, más esperanza.
Ha quitado a las matemáticas el rostro de disciplina fría y racional y las ha utilizado como metáfora del sufrimiento...

Yo creo que las matemáticas son todo menos frías. A ellas se puede acercar gente procedente de distintos campos del conocimiento. La abrupta separación entre las artes y las matemáticas no es un reflejo acertado de la realidad.
Concilia con naturalidad pues su doble condición de físico y escritor...

Sí. La mayoría de los físicos y matemáticos siempre han tenido aficiones muy fuertes, son gentes con muchos intereses y que siempre tienen otras pasiones más allá de las matemáticas. Incluir una porción de matemáticas en el libro no ha sido complicado para mí. Supuso, simplemente, recurrir a una parte de la vida que he hecho hasta ahora, y que ha marcado mi manera de mirar el mundo. Para mí, las matemáticas son otro lenguaje que he aprendido y que empleo cuando creo que resulta más evocador.
¿Tiene algún temor de que la película pueda alejarse de su historia?

Yo he escrito el guión junto con el director y no creo exista este riesgo. Además tengo plena confianza en él. No sé cuál será el resultado final pero puedo hacerme una idea y me quedo tranquilo. Todo me parece muy divertido y estoy disfrutando mucho, en particular me gustó buscar las ubicaciones en los que rodar las escenas porque me pareció revivir los lugares que me imaginaba cuando escribía la novela.
¿Está trabajando en una nueva novela?

Estoy en ella con la cabeza pero no con las manos. Sólo tengo una masa gigantesca de apuntes e ideas. ¡A ver qué me sale!
Por cierto, ¿qué número le gustaría ser?
¿Yo? ¡Qué difícil es esta pregunta! (risas). Querría ser un dos, porque me da una idea de intimidad, de compañía y plenitud.

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