domingo, 10 de enero de 2010

Arran Fernandez, un "genio" de 14 años podrá estudiar en Cambridge y ser el alumno más joven



Cuando tenía cinco años, la edad en la que la mayoría de los nenes no hace más que jugar, Arran Fernandez -un chico que nunca fue a la escuela- aprobó un examen de matemática y obtuvo el certificado de estudios secundarios que en Inglaterra suele alcanzarse a los 16 años. Como si eso no hubiera sido suficientemente extraordinario, logró la máxima calificación posible. Ahora que tiene 14 años, sólo le falta rendir un examen para que la prestigiosa Universidad de Cambridge lo admita y se convierta en el estudiante más joven de los últimos 237 años.
Arran ya pasó una prueba de matemática. Si sortea la de Física, estudiará en el Colegio Fitzwilliam y afrontará una de las carreras más difíciles del mundo que se dicta en la institución en la que se graduaron científicos notables como Isaac Newton y Stephen Hawking. En 1773, quien había logrado ingresar a Cambridge, también a los 14 años, había sido el político William Pit, que fue dos veces primer ministro de Inglaterra.
Quien hizo del chico un pequeño genio fue su padre, un economista político. Sucede que Arran nunca fue a la escuela y siempre estudió con su padre Neil en su casa de Surrey, al sudeste de Inglaterra.
"Estamos orgullosos de Arran pero creo que todos los chicos podrían hacer esto si reciben el apoyo necesario", dijo el padre. "Es un chico normal", aclaró. Pero sus habilidades no son de las más usuales para su edad: cuando tenía siete años empezó a escribir su primera novela sobre un caballero llamada Sir John.
Si rinde bien, "lo ayudaremos a desarrollar y a realizar su considerable potencial académico", declaró el profesor David Cardwell.
En el sitio de difusión sobre Noticias de Cambridge lo llaman "el mago de las matemáticas" pero en los principales diarios británicos los foros explotaron de comentarios de lectores que creen que la vida de Arran es "triste" y que en vez de estar estudiando "sólo para dar exámenes", debería estar haciendo actividades propias de su edad.
Hace algunos años, Arran contó que soñaba con ser "matemático, chofer de camiones o explorador del espacio". Finalmente se decidió por ser matemático y ambiciona con que su nombre quede escrito en la historia: "Me gustaría encontrar la solución a la hipótesis de Reimann", dijo. Esta teoría, sobre la distribución de los números primos desvela desde hace 150 años a los principales matemáticos del mundo.

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